Grete Sterne – Fotógrafa alemana (1904-1999)
Grete Stern vivió en pro de una idea: destacar el valor de la fotografía como documento, obra de arte y genuina expresión: como otra de las formas para analizar y comprender el mundo.
Stern nació en Wuppertal, Alemania. Estudió artes gráficas y fotografía y en 1929 con su amiga Ellen Auerbach, abrió un estudio: “ringl + pit” (sus apodos infantiles) Sus trabajos no se plegaban a la ideología publicitaria, sino que ironizaban sutilmente sobre la femineidad "deseable" que imponían los valores dominantes. Esta mirada oblicua, este espíritu contestatario es el que va a mantener Grete durante toda su labor artística.
Con Hitler en el poder, emigró a Inglaterra. Allí se casó con el fotógrafo argentino Horacio Coppola en 1935 y dos años después abrieron un estudio fotográfico y de publicidad en Buenos Aires.
Exhibió sus trabajos en los salones de la Editorial Sur invitada por Victoria Ocampo. Si bien la crítica de la época fue ciega al material que componía tal muestra (fotos publicitarias y paisajes de Alemania e Inglaterra) actualmente es considerada como la primera exposición de fotografía moderna realizada en el país.
A fines de los ’40 recorrió la Patagonia hasta Tierra del Fuego, navegó por el Delta del Paraná, captando los espacios íntimos de encuentro entre el agua y las raíces, capturando las minucias del litoral con suma plasticidad.
Entre 1948 y 1952 realizó fotomontajes semanales para la ilustración de sueños en la sección de psicoanálisis de la revista “Idilio”. La autora los presentó luego en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Plata pero la obra siguió invalorada hasta 1982, después de una gran muestra en Houston, Estados Unidos.
Desde hace pocos años se reconoce el verdadero mérito que, conceptual y artísticamente, merece su trabajo.
Presentó al Fondo Nacional de las Artes un proyecto de relevamiento fotográfico sobre la vida y costumbres de los aborígenes del Chaco. Obtuvo la beca y, con sesenta años de edad, emprendió una travesía por el norte argentino.
Con más de ochocientas fotos capturó las costumbres de los tobas, los wichi-matacos, pilagás, chulupíes, chorotes, chiriguanos y mocovíes.
Además de intelectuales y artistas retratados, ahora invitaba a su galería a los empujados del mapa.
Entre 1956 y 1979 dirigió un taller de fotografía convocada por el director del Museo Nacional de Bellas Artes.
En 1958 se convirtió en ciudadana argentina.
Enseñó fotografía en la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, Chaco, entre 1959 y 1960.
El trabajo sobre estas comunidades marginadas fue el último gran proyecto fotográfico de Grete Stern.
Luego de su jubilación, con 66 años, viajó por Europa, Israel, Perú y Estados Unidos, siempre con la cámara a cuestas.
En 1981 se celebró una gran exposición retrospectiva de su obra fotográfica y de diseño en la Fundación San Telmo de Buenos Aires.
En 1985 abandonó su profesión debido a la disminución de su agudeza visual y obsequió parte de su equipo fotográfico a ex alumnos y colaboradores.
Murió en Buenos Aires, el 24 de diciembre de 1999, a los 95 años de edad.
Grete siempre se definió a sí misma como una fotógrafa argentina.
Su obra fue la más variada entre todos los pioneros de nuestra fotografía contemporánea, y en algunos géneros, como sucede con los fotomontajes, poco menos que única.
Stern nació en Wuppertal, Alemania. Estudió artes gráficas y fotografía y en 1929 con su amiga Ellen Auerbach, abrió un estudio: “ringl + pit” (sus apodos infantiles) Sus trabajos no se plegaban a la ideología publicitaria, sino que ironizaban sutilmente sobre la femineidad "deseable" que imponían los valores dominantes. Esta mirada oblicua, este espíritu contestatario es el que va a mantener Grete durante toda su labor artística.
Con Hitler en el poder, emigró a Inglaterra. Allí se casó con el fotógrafo argentino Horacio Coppola en 1935 y dos años después abrieron un estudio fotográfico y de publicidad en Buenos Aires.
Exhibió sus trabajos en los salones de la Editorial Sur invitada por Victoria Ocampo. Si bien la crítica de la época fue ciega al material que componía tal muestra (fotos publicitarias y paisajes de Alemania e Inglaterra) actualmente es considerada como la primera exposición de fotografía moderna realizada en el país.
A fines de los ’40 recorrió la Patagonia hasta Tierra del Fuego, navegó por el Delta del Paraná, captando los espacios íntimos de encuentro entre el agua y las raíces, capturando las minucias del litoral con suma plasticidad.
Entre 1948 y 1952 realizó fotomontajes semanales para la ilustración de sueños en la sección de psicoanálisis de la revista “Idilio”. La autora los presentó luego en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Plata pero la obra siguió invalorada hasta 1982, después de una gran muestra en Houston, Estados Unidos. Desde hace pocos años se reconoce el verdadero mérito que, conceptual y artísticamente, merece su trabajo.
Presentó al Fondo Nacional de las Artes un proyecto de relevamiento fotográfico sobre la vida y costumbres de los aborígenes del Chaco. Obtuvo la beca y, con sesenta años de edad, emprendió una travesía por el norte argentino.
Con más de ochocientas fotos capturó las costumbres de los tobas, los wichi-matacos, pilagás, chulupíes, chorotes, chiriguanos y mocovíes.
Además de intelectuales y artistas retratados, ahora invitaba a su galería a los empujados del mapa.
Entre 1956 y 1979 dirigió un taller de fotografía convocada por el director del Museo Nacional de Bellas Artes.
En 1958 se convirtió en ciudadana argentina.
Enseñó fotografía en la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, Chaco, entre 1959 y 1960.
El trabajo sobre estas comunidades marginadas fue el último gran proyecto fotográfico de Grete Stern.
Luego de su jubilación, con 66 años, viajó por Europa, Israel, Perú y Estados Unidos, siempre con la cámara a cuestas.
En 1981 se celebró una gran exposición retrospectiva de su obra fotográfica y de diseño en la Fundación San Telmo de Buenos Aires.
En 1985 abandonó su profesión debido a la disminución de su agudeza visual y obsequió parte de su equipo fotográfico a ex alumnos y colaboradores.
Murió en Buenos Aires, el 24 de diciembre de 1999, a los 95 años de edad.
Grete siempre se definió a sí misma como una fotógrafa argentina.
Su obra fue la más variada entre todos los pioneros de nuestra fotografía contemporánea, y en algunos géneros, como sucede con los fotomontajes, poco menos que única.






