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LibroAbierto
VENTANAS QUE INIVTAN A ASOMARSE Y DESCUBRIR... libro_abierto_mdq@hotmail.com
Acerca de
Pentagramas, óleos, palabras, pinceles, acordes, brújulas, recuerdos, ilusiones, música, silencios...
Sindicación
 
"Trenes rigurosamente vigilados" - Bohumil Hrabal - Escritor checo (1914-1997)
"En aquella época vivíamos fuera de la ciudad, fue más tarde cuando nos trasladamos a la ciudad, y a mí, que estaba acostumbrado a la soledad, cuando llegamos a la ciudad se me estrechó el mundo. Desde entonces sólo cuando salía a las afueras, sólo así respiraba. Y cuando volvía, a medida que las calles y las callejuelas se estrechan al cruzar el puente, me estrechaba yo también, siempre tenía y tengo y tendré la impresión de que detrás de cada ventana hay por lo menos un par de ojos que me miran."


"El tren se llevó su ruido. Este estrépito acompañaba siempre al tren en movimiento, igual que en tiempos de paz acompañan a cada tren nocturno los cuadrados y los rectángulos de las ventanas iluminadas."


"Y yo me dije, de todos modos los alemanes son unos locos. Unos locos peligrosos. Yo también estaba un poco loco, pero a mi propia costa y en cambio los alemanes siempre a costa de los demás."


"Salté sobre la plataforma del vagón y miré hacia abajo. Y todo aquel ganado estaba amuermado, algunos animales yacían muertos, a una vaca le colgaba atrás un ternero muerto en descomposición… y por todas partes nada mas que horribles partes de ojos en silencioso reproche, ojos torturados ante los cuales me llevé las manos a la cabeza. Todo un tren de recriminatorios ojos de ganado."


"Y la lámpara proyectaba sobre el techo un círculo blanco a cuyo alrededor se difuminaban círculos mayores que parecían las costillas de un esqueleto. Cuando yo iba de vacaciones a casa de la abuela también alumbraba en la mesa una lámpara de esas y a mí me gustaba acostarme por la noche en la cama y mirar al techo las sombras que alrededor del círculo blanco proyectaba la lámpara de petróleo, y mirase como mirase, siempre veía en el techo uno de esos esqueletos, aunque me tapase los ojos con el edredón, siempre veía aquel techo y en él el esqueleto. Una vez estaba mirando al techo y la abuela trajo en el delantal unos leños y los dejó caer con estruendo junto a la estufa. Grité: “¡Se le cayeron los huesos al esqueleto!”


"…y se agachó, igual que su sombra en la pared…"


"…y yo me quedé colgado cabeza abajo y oí que mi abrigo se rasgaba, del bolsillo se me cayeron las llaves y las monedas sueltas, y caían a lo largo de mis orejas, que me zumbaban, veía al tren alejarse, ya estaba todo el tren en la curva, se me mostraba con las ruedas hacia arriba, como si anduviese por el techo de la noche…"
No