“Los convidados de piedra” – Jorge Edwards - Escritor chileno (1931)
"…y así sucesivamente, un cuento de nunca acabar, porque cuando uno averiguaba un poco, cuando ingresaba, después de rascar en esa barnizada superficie que presentan las personas en los salones, en un clima de confidencias, descubría que el desorden se repetía de familia en familia con una frecuencia pavorosa."
"Ven, le había dicho, en vista de eso: Te voy a mostrar mi tumba, y la punta del bastón de don Marcos había pasado por encima de unas cadenas mohosas y había señalado una lápida de piedra tosca con una inscripción que rezaba:
Fue malo
Pero no tanto como los buenos"
"El Gordo Piedrabuena, que con los años sólo conservaba de gordo el nombre…"
"…durante las vacaciones de aquel invierno, y en las tardes, después de la caída de la oscuridad, a la hora en que el frío y la niebla se arrastraban por los faldeos de los cerros…"
"…la ebullición febril de la gente que se preparaba para la fiesta, los sujetos que se habían afanado toda la semana en el polvo de sus madrigueras santiaguinas, encorbatados y abotonados, en trajes de murciélago."
"…que se miraban y se decían al oído que estaba como saco de borracho, a la mañana siguiente ni se acordaría…"
"A eso hay que añadir, dije, los efectos de una meditación en la sombra, solo, en los comienzos de la edad madura, cuando ya la simple distracción, el movimiento perpetuo, no te bastan y pides que la vida tenga algún sentido."
"…borrachos que se tambaleaban, a punto de azotar la cabeza contra los adoquines, pero que conservaban un resto de dignidad, lucidez suficiente para sostenerse, cuando pasaba la pareja de carabineros, contra un muro, erectos, perdidos los ojos sanguinolentos en la plazoleta de abajo, donde brillaban los rieles entrecruzados de diversas líneas de tranvías."
"Pero el joven borracho pertenecía a una especie viscosa, invertebrada, frecuente en algunos substratos de la sociedad chilena, sobre todo en aquellos años en que los noveles jerárquicos empezaban a modificarse, a desplazarse con lentitud, como esos movimientos geológicos que anuncian futuros cataclismos, pero que son apenas perceptibles para la medición científica. El joven borracho era un síntoma de aquellos desplazamientos sutiles…"
"…permaneció sentado en una esquina de la mesa, flotando en una sonrisa extraña…"
"Ven, le había dicho, en vista de eso: Te voy a mostrar mi tumba, y la punta del bastón de don Marcos había pasado por encima de unas cadenas mohosas y había señalado una lápida de piedra tosca con una inscripción que rezaba:
Fue malo
Pero no tanto como los buenos"
"El Gordo Piedrabuena, que con los años sólo conservaba de gordo el nombre…"
"…durante las vacaciones de aquel invierno, y en las tardes, después de la caída de la oscuridad, a la hora en que el frío y la niebla se arrastraban por los faldeos de los cerros…"
"…la ebullición febril de la gente que se preparaba para la fiesta, los sujetos que se habían afanado toda la semana en el polvo de sus madrigueras santiaguinas, encorbatados y abotonados, en trajes de murciélago."
"…que se miraban y se decían al oído que estaba como saco de borracho, a la mañana siguiente ni se acordaría…"
"A eso hay que añadir, dije, los efectos de una meditación en la sombra, solo, en los comienzos de la edad madura, cuando ya la simple distracción, el movimiento perpetuo, no te bastan y pides que la vida tenga algún sentido."
"…borrachos que se tambaleaban, a punto de azotar la cabeza contra los adoquines, pero que conservaban un resto de dignidad, lucidez suficiente para sostenerse, cuando pasaba la pareja de carabineros, contra un muro, erectos, perdidos los ojos sanguinolentos en la plazoleta de abajo, donde brillaban los rieles entrecruzados de diversas líneas de tranvías.""Pero el joven borracho pertenecía a una especie viscosa, invertebrada, frecuente en algunos substratos de la sociedad chilena, sobre todo en aquellos años en que los noveles jerárquicos empezaban a modificarse, a desplazarse con lentitud, como esos movimientos geológicos que anuncian futuros cataclismos, pero que son apenas perceptibles para la medición científica. El joven borracho era un síntoma de aquellos desplazamientos sutiles…"
"…permaneció sentado en una esquina de la mesa, flotando en una sonrisa extraña…"






