Confesiones de una máscara - Yukio Mishima - Escritor japonés (1925-1970)
"Cuando habló, lo hizo con voz extrañamente serena, formando cada palabra, cual si la tallara en madera."
…un aparente lamento por la extremadamente vulgar cópula de la humanidad con la eternidad…
"Era una reproducción del San Sebastián de Guido Reni, que se encuentra en la colección del Palazzo Rosso de Génova. (…) Esas dos solitarias flechas proyectan sus calmas y gráciles sombras en la tersura de su piel, como las sombras de una rama en una escalinata de mármol. (…) Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre, y se me hincharon las ingles como al impulso de la ira. (...)Ésta fue mi primera eyaculación."
Yukio Mishima
"La nieve apenas cubría mis zapatos. Y después, mientras contemplaba la ciudad que se extendía ante mis ojos, desde la ventanilla del ferrocarril elevado, el nevado panorama, sobre el que aún no incidían los rayos del sol naciente, antes era sórdido que bello. La nieve parecía un sucio vendaje que ocultara las heridas abiertas de la ciudad, que ocultara aquellos irregulares surcos formados por las calles de irregular trazado y por las tortuosas callejuelas, aquellos patios y aquellos escasos solares, que constituyen la única belleza que cabe hallar en el panorama de nuestras ciudades."
"Los grupos de rocas superficiales que se adentraban en las aguas lanzaban al aire, al resistirse a la fuerza de las olas, salpicones que se elevaban como blancas manos pidiendo ayuda. Las rocas se hundían en la sensación de profunda abundancia del mar, y parecían soñar en boyas liberadas de sus amarras."
"En realidad, aquella tendencia a la introspección se debía, en mi caso, a que yo tenía mayor necesidad que los demás de comprenderme a mí mismo. Ellos podían comportarse de acuerdo con su natural manera de ser, en tanto que yo debía interpretar un papel, lo cual exigía notable comprensión y estudio de mí mismo. (…) Esa inestabilidad era lo que me impulsaba. En tanto que los otros muchachos, al no tener necesidad alguna del conocimiento de sí mismos, podían prescindir de la introspección."
"aquellas palabras no eran más que una especie de exhibición de materia inorgánica."
"Recuerdos “triviales” que hubiera debido empaquetar cuidadosamente y arrojar lejos de mí dos años atrás, habían adquirido de manera extraña un formidable tamaño, y habían vuelto a la vida ante mi vista, igual que el hijo bastardo que ha sido olvidado y de repente aparece convertido en adulto."
…un aparente lamento por la extremadamente vulgar cópula de la humanidad con la eternidad…
"Era una reproducción del San Sebastián de Guido Reni, que se encuentra en la colección del Palazzo Rosso de Génova. (…) Esas dos solitarias flechas proyectan sus calmas y gráciles sombras en la tersura de su piel, como las sombras de una rama en una escalinata de mármol. (…) Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre, y se me hincharon las ingles como al impulso de la ira. (...)Ésta fue mi primera eyaculación."
Yukio Mishima"La nieve apenas cubría mis zapatos. Y después, mientras contemplaba la ciudad que se extendía ante mis ojos, desde la ventanilla del ferrocarril elevado, el nevado panorama, sobre el que aún no incidían los rayos del sol naciente, antes era sórdido que bello. La nieve parecía un sucio vendaje que ocultara las heridas abiertas de la ciudad, que ocultara aquellos irregulares surcos formados por las calles de irregular trazado y por las tortuosas callejuelas, aquellos patios y aquellos escasos solares, que constituyen la única belleza que cabe hallar en el panorama de nuestras ciudades."
"Los grupos de rocas superficiales que se adentraban en las aguas lanzaban al aire, al resistirse a la fuerza de las olas, salpicones que se elevaban como blancas manos pidiendo ayuda. Las rocas se hundían en la sensación de profunda abundancia del mar, y parecían soñar en boyas liberadas de sus amarras."
"En realidad, aquella tendencia a la introspección se debía, en mi caso, a que yo tenía mayor necesidad que los demás de comprenderme a mí mismo. Ellos podían comportarse de acuerdo con su natural manera de ser, en tanto que yo debía interpretar un papel, lo cual exigía notable comprensión y estudio de mí mismo. (…) Esa inestabilidad era lo que me impulsaba. En tanto que los otros muchachos, al no tener necesidad alguna del conocimiento de sí mismos, podían prescindir de la introspección."
"aquellas palabras no eran más que una especie de exhibición de materia inorgánica."
"Recuerdos “triviales” que hubiera debido empaquetar cuidadosamente y arrojar lejos de mí dos años atrás, habían adquirido de manera extraña un formidable tamaño, y habían vuelto a la vida ante mi vista, igual que el hijo bastardo que ha sido olvidado y de repente aparece convertido en adulto."






