"Gringo Viejo" - Carlos Fuentes - Escritor mexicano (1928)
En 1913, el escritor norteamericano Ambrose Bierce, misántropo, periodista de la cadena Hearst y autor de cuentos sobre la Guerra de Secesión, se despidió de sus amigos con algunas cartas en las que, desmintiendo su reconocido vigor, se declaraba viejo y cansado.
Sin embargo, en toda sellas se reservaba el derecho de escoger su manera de morir. La enfermedad y el accidente –por ejemplo, caerse por una escalera- le parecían indignas de él. En cambio, ser ajusticiado ante un paredón mexicano… “Ah –escribió en su última carta-, ser un gringo en México; eso es eutanasia.”
Entró a México en noviembre y no se volvió a saber de él. El resto es ficción.
(Nota del autor)
"...se vino con un gemido intolerable, un gran gemido animal que no hubiese tolerado en nadie más, un suspiro pecaminoso de placer que desafiaba a Dios, se burlaba del placer (ella misma no lo hubiese tolerado en ella hace un mes), un grito de amor que le anunció al mundo que esto era lo único que valía la pena hacer, tener, saber, nada más en este mundo, nada sino este instante entre el otro instante que nos dio vida y el instante final que nos la quitó para siempre..."
"Nada más lo miró allí, ahogándose, doblado sobre sí mismo en la sillita de mimbre de la plataforma del tren como una navaja de afeitar se dobla al dejar de ser usada."
"Sólo tenía treinta y un años, pero su rostro en el espejo mientras lo dibujaba suavemente con un dedo sobre el cristal, antes de tocarse con el mismo dedo la sien helada, parecía no más viejo sino mas vacío, menos legible que diez, o incluso dos años antes: como la página de un libro que palidece cuando sus palabras lo abandonan."
"Hubo gritos de coyote y las risas quedas de los indios, que nunca se ríen recio, como los españoles, ni con resentimiento, como los mestizos."
"...Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos..."
"...vio al polvo organizarse en una especie de cronología silenciosa que le pedía recordar..."
"-Los gringos se quejan de que en México se enferman del estómago. Pero ningún mexicano se muere de diarrea por comer o beber en su propio país. Es como la botella esta -dijo Arroyo-. Si la botella y tú cargan al gusanito toda la vida, los dos se hacen viejos muy a gusto. El gusano se come algunas cosas y tú te comes otras. Pero si sólo comes cosas como las que yo vi en El Paso, comida envuelta en papel y sellada pa que no la toquen ni las moscas, entonces el gusano te ataca porque ni tú lo conoces a él, ni él te conoce a ti, general indiano."
La versión cinematográfica de la novela (”Old gringo”) fue dirigida por el argentino Luis Puenzo en 1989 y protagonizada por Gregory Peck, Jane Fonda y Jimmy Smits y la participación del chileno Patricio Contreras. El guión fue escrito por Aida Bortnik y Luis Puenzo, director de “La historia oficial”, película argentina ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera (1985)
Sin embargo, en toda sellas se reservaba el derecho de escoger su manera de morir. La enfermedad y el accidente –por ejemplo, caerse por una escalera- le parecían indignas de él. En cambio, ser ajusticiado ante un paredón mexicano… “Ah –escribió en su última carta-, ser un gringo en México; eso es eutanasia.”
Entró a México en noviembre y no se volvió a saber de él. El resto es ficción.
(Nota del autor)
"...se vino con un gemido intolerable, un gran gemido animal que no hubiese tolerado en nadie más, un suspiro pecaminoso de placer que desafiaba a Dios, se burlaba del placer (ella misma no lo hubiese tolerado en ella hace un mes), un grito de amor que le anunció al mundo que esto era lo único que valía la pena hacer, tener, saber, nada más en este mundo, nada sino este instante entre el otro instante que nos dio vida y el instante final que nos la quitó para siempre..."
"Nada más lo miró allí, ahogándose, doblado sobre sí mismo en la sillita de mimbre de la plataforma del tren como una navaja de afeitar se dobla al dejar de ser usada."
"Sólo tenía treinta y un años, pero su rostro en el espejo mientras lo dibujaba suavemente con un dedo sobre el cristal, antes de tocarse con el mismo dedo la sien helada, parecía no más viejo sino mas vacío, menos legible que diez, o incluso dos años antes: como la página de un libro que palidece cuando sus palabras lo abandonan."
"Hubo gritos de coyote y las risas quedas de los indios, que nunca se ríen recio, como los españoles, ni con resentimiento, como los mestizos."
"...Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos..."
"...vio al polvo organizarse en una especie de cronología silenciosa que le pedía recordar..."
"-Los gringos se quejan de que en México se enferman del estómago. Pero ningún mexicano se muere de diarrea por comer o beber en su propio país. Es como la botella esta -dijo Arroyo-. Si la botella y tú cargan al gusanito toda la vida, los dos se hacen viejos muy a gusto. El gusano se come algunas cosas y tú te comes otras. Pero si sólo comes cosas como las que yo vi en El Paso, comida envuelta en papel y sellada pa que no la toquen ni las moscas, entonces el gusano te ataca porque ni tú lo conoces a él, ni él te conoce a ti, general indiano."La versión cinematográfica de la novela (”Old gringo”) fue dirigida por el argentino Luis Puenzo en 1989 y protagonizada por Gregory Peck, Jane Fonda y Jimmy Smits y la participación del chileno Patricio Contreras. El guión fue escrito por Aida Bortnik y Luis Puenzo, director de “La historia oficial”, película argentina ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera (1985)






