Mountolive > El cuarteto de Alejandría > Lawrence Durrell > Escritor británico > 1912-1990
Nota del autor: Todos los personajes y situaciones descritos en este libro (hermano de Justine y de Balthazar, y tercer volumen de un cuarteto) son puramente imaginarios. He usado el derecho del novelista al tomarme unas cuantas libertades indispensables respecto de la historia contemporánea del Medio Oriente y de la estructura del personal en el servicio británico. También he mejorado la belleza de la plaza Trafalgar, añadiéndole unos cuantos olmos…
-¿Estas contento? le susurró Leila y él sintió que los labios de ella le rozaban la muñeca. Los amantes no pueden encontrar nada que decirse uno a otro que no se haya dicho y callado mil veces. Los besos se inventaron para traducir en heridas estas nadas.
¡Bueno! Hace falta toda clase de gentes para hacer un mundo.
Aquí las sonrisas rodaban, se dispersaban por todo el lugar, como tajadas de sandía verde.
…el pasado se le había desprendido como una piel.
No se puede escribir más que una docena de cartas de amor sin encontrarse falto de tema. La más rica de las experiencias es también la más limitada en su campo de expresión. Las palabras matan el amor como matan todo lo demás.
…parecían afligidos por el aire de súbita depresión que confiere siempre una muerte inesperada a los incómodamente vivos. Deliberadamente se obligó a caminar con lentitud, sin prisa. La prisa, como la emoción, siempre era deplorable, por sugerir que el impulso o el sentimiento son los amos donde sólo debe reinar la razón.
Todo está muy mal, de mi parte, pero… ¡El tedio de esta cancillería, con toda esta gente subdesarrollada! Los Errol son formidablemente británicos. Por ejemplo son los dos economistas. ¿Por qué los dos, me pregunto? Uno de ellos debe sentirse siempre redundante. Sólo hacen el amor a decimales, a centésimos. Sus hijos tienen todo el aire de vulgares quebrados.
…manejaba firme y pensativamente el auto. Egipto, chato y sin senos, fluía detrás y a lo lejos a cada lado. (…) El desierto era como un beso seco, un aleteo de pestañas contra la mente. (…) …Una luna nueva que parecía sacar la mitad de su brillo del mar abierto.
Pantallas de niebla, nubes bajas a través de las cuales irrumpían los amaneceres y los ocasos, con esplendor inigualado, cada uno el fin de un mundo, una agonía en amatista y nácar.
Puso la radio del auto muy alta, para ahogar sus pensamientos, mientras corría a toda velocidad por la plateada carretera del desierto, hacia la capital de invierno. De cada lado, como liebres sobresaltadas, sus pensamientos echaban a correr junto al coche vertiginoso, en un frenesí de terror.
Pero siempre después de estas largas noches pasadas en una selva de conversación, una espesura de platos y botellas de vino, cerraban las puertas…
Después (…) empezó a fumarse su noche con más gusto aun, devanaba sus ovillos dentro de él, haciéndolos fluir afuera y alejarse en líneas de pensamiento que temblequeaban intermitentemente en su conciencia, como un alfabeto morse. Como si se hubiera convertido en un verdadero aparato receptor… ¡En estos raros momentos de buen dictado!
-Todo está en que yo no soy como el hombre que ella cree que podría amar. Si no tuviera tales planes que ofrecerle, podría haberle rogado todo un siglo. ¿Cuál es el significado de esta palabrita de cuatro letras que nos sacudimos del cerebro como dados: amor?






