Libro de Manuel > Julio Cortázar > Escritor argentino > 1914-1984
“…aunque Manuel no se encontraba entre los que morían en silencio, Susana la previsora seguía confeccionando el libro de lectura destinado a un alfabetización todavía remota y que consistía en pegar noticias en diversos idiomas que de paso contribuían a la bilingüalización del pobrecito.”
“…que ahora sobrevuela Acapulco en uno de esos jets que ya te vienen con el cielo azul puesto alrededor y adentro corre el whisky que te la voliodire…”
“…pero también sabe que la razón que lo decidió a apretar el interruptor no le venía de ningún cálculo matemático ni de ninguna razón funcional Sino que le nació de adentro, siendo adentro una noción particularmente incierta como sabe cualquiera que se enamora o juega al póker los sábados a la noche.”
“…la impaciencia es madre de todoslos que se levantany se van golpeando la puerta o una página…”
“Ayer, después de cruzar la triste plaza de Clichy con sumuchedumbre alienada y amarga y perderme por la rue Coulaincourt, vi por primera vez bajo un cielo de pizarra la proa del Hotel Terrass, sus seis o siete pisos con ventanas y balcones abiertos sobre el cementerio de Montmartre. En mitad del puente suspendido sobre las bóvedas y las tumbas como una triste espalda de juicio final de pacotilla, me apoyé en el pretil y me pregunté si era cierto, si podía ser cierto, si cada mañana los turistas y los provincianos alojados en el Hotel Terrass abrirían como si tal cosa sus persianas sobre un mar petrificado de lápidas, y si después de eso era posible pedir el desayuno con medialunas, bajar a la calle, empezar a vivir un nuevo día.”
“Naturalmente tenía que ser en ese momento, cuando había un clima más bien confuso, que sonara el timbre. Fernando esperó un poco, pero como Patricio había desaparecido con Susana y se los oía calmar a Manuel con risas y demostraciones no inferiores a las descargas auditivas del infante, decidió ir a abrir por su cuenta, operación siempre desagradable cuando los que llegan son amigos de la casa y se encuentran con alguien a quien no conocen, y hay ese momento de vacilación en que todo el mundo es muy bien educado pero cada uno se pregunta qué carajo pasa, me habré equivocado de departamento, a las dos de la mañana es más bien peludo, y cuando las cosas se aclaran y se pasa de la fase relojeo y explicación verbal a la del estrechamiento de manos y autopresentación, siempre queda como un regusto de desajuste general, de mal inicio de la ceremonia que litúrgicamente la invalida, la hostia que se topó con un ataque de tos y acabó en lluvia de gofio…”
“…y a eso de las diez y media doña Raquela, con el último golpe de repasador a una fuente, salía hasta la puerta de calle cruzando los interminables zaguanes y patios, el provinciano tablero de ajedrez con casillas de luna y de sombra…”
“El que te dije llevaba ya diez años sin ver a Sara, que nunca había viajado a Europa; su última imagen de ella era
una cucharita de café, la mano de Sara haciendo girar lentamente la cucharita como si tuviera miedo de lastimar el azúcar o el café, a las tres de la tarde en un bodegón de la calle Maipú.”
“-Dejame seguir, Lud, esto se me va de entre las cejas, aquí viene lo más difícil de explicar, de ir encajando en los moldecitos de la maldita colmena verbal.”
“…pensando que Ludmilla y Marcoshabían hecho perfectamente bien, que no tenía sentido plantearse problemas de futuro puesto que probablemente otros decidirían por nosotros como casi siempre…”
“…todo muy bien al principio porque de los dos lados técnica de avestruz y gran encanto, no hay defecto que al principio no sea un rasgo interesante y característico que da su peculiaridad a la persona, ni discrepancia que no sea una incitación dialéctica al enriquecimiento mutuo del espíritu.”
“…que ahora sobrevuela Acapulco en uno de esos jets que ya te vienen con el cielo azul puesto alrededor y adentro corre el whisky que te la voliodire…”
“…pero también sabe que la razón que lo decidió a apretar el interruptor no le venía de ningún cálculo matemático ni de ninguna razón funcional Sino que le nació de adentro, siendo adentro una noción particularmente incierta como sabe cualquiera que se enamora o juega al póker los sábados a la noche.”
“…la impaciencia es madre de todoslos que se levantany se van golpeando la puerta o una página…”
“Ayer, después de cruzar la triste plaza de Clichy con sumuchedumbre alienada y amarga y perderme por la rue Coulaincourt, vi por primera vez bajo un cielo de pizarra la proa del Hotel Terrass, sus seis o siete pisos con ventanas y balcones abiertos sobre el cementerio de Montmartre. En mitad del puente suspendido sobre las bóvedas y las tumbas como una triste espalda de juicio final de pacotilla, me apoyé en el pretil y me pregunté si era cierto, si podía ser cierto, si cada mañana los turistas y los provincianos alojados en el Hotel Terrass abrirían como si tal cosa sus persianas sobre un mar petrificado de lápidas, y si después de eso era posible pedir el desayuno con medialunas, bajar a la calle, empezar a vivir un nuevo día.”“Naturalmente tenía que ser en ese momento, cuando había un clima más bien confuso, que sonara el timbre. Fernando esperó un poco, pero como Patricio había desaparecido con Susana y se los oía calmar a Manuel con risas y demostraciones no inferiores a las descargas auditivas del infante, decidió ir a abrir por su cuenta, operación siempre desagradable cuando los que llegan son amigos de la casa y se encuentran con alguien a quien no conocen, y hay ese momento de vacilación en que todo el mundo es muy bien educado pero cada uno se pregunta qué carajo pasa, me habré equivocado de departamento, a las dos de la mañana es más bien peludo, y cuando las cosas se aclaran y se pasa de la fase relojeo y explicación verbal a la del estrechamiento de manos y autopresentación, siempre queda como un regusto de desajuste general, de mal inicio de la ceremonia que litúrgicamente la invalida, la hostia que se topó con un ataque de tos y acabó en lluvia de gofio…”
“…y a eso de las diez y media doña Raquela, con el último golpe de repasador a una fuente, salía hasta la puerta de calle cruzando los interminables zaguanes y patios, el provinciano tablero de ajedrez con casillas de luna y de sombra…”
“El que te dije llevaba ya diez años sin ver a Sara, que nunca había viajado a Europa; su última imagen de ella era
una cucharita de café, la mano de Sara haciendo girar lentamente la cucharita como si tuviera miedo de lastimar el azúcar o el café, a las tres de la tarde en un bodegón de la calle Maipú.”
“-Dejame seguir, Lud, esto se me va de entre las cejas, aquí viene lo más difícil de explicar, de ir encajando en los moldecitos de la maldita colmena verbal.”
“…pensando que Ludmilla y Marcoshabían hecho perfectamente bien, que no tenía sentido plantearse problemas de futuro puesto que probablemente otros decidirían por nosotros como casi siempre…”
“…todo muy bien al principio porque de los dos lados técnica de avestruz y gran encanto, no hay defecto que al principio no sea un rasgo interesante y característico que da su peculiaridad a la persona, ni discrepancia que no sea una incitación dialéctica al enriquecimiento mutuo del espíritu.”
