EL TROPICANA > La Habana > Cuba
El Cabaret Tropicana, es mundialmente conocido como “Un paraíso bajo las estrellas”. Fue construido en 1939 en el barrio habanero de Marianao y desde entonces identificado por su gran arco de cristal.
La señora Mina Pérez Chumont, viuda de Regino Trufin, negoció el alquiler de los terrenos de su hacienda, situada en los límites del ferrocarril Zanja-Marianao. En tan fabuloso espacio un empresario ideó instalar un restaurante con animación tipo night club para 300 personas, y además lo dotó de salones de juegos, convertidos con el tiempo en uno de los casinos más concurridos del continente.
El coreógrafo y director de espectáculos Sergio Orta, fue quien sugirió el nombre “Tropicana”, inspirado en la melodía homónima del compositor y pianista Alfredo Brito, estrenada allí mismo y con esta denominación se dio a conocer a partir de las festividades de fin de año en 1940.
Se mantuvo tanto como fuese posible la arboleda de la finca, razón a la que se debe el ambiente tropicalísimo del cabaret. El mismo está enclavado en una zona de bosque Con árboles de gran porte como Palmas Real, mamoncillos, mangos, cedros y otros.
Sus espectáculos contaron con los mejores artistas de la época: Nat King Cole, Josephine Baker, Libertad Lamarque, Cheo Feliciano, Rita Montaner, Elena Burke, y Bola de Nieve, formaron parte del gran elenco de las noches estrelladas del Tropicana.
Su salón principal tiene capacidad para un millar de personas distribuidas alrededor del escenario o pista móvil, rodeadas de palmeras y rampas aéreas que utilizan los artistas en el show.
Los espectáculos suelen comprometer la participación de un centenar de artistas entre bailarines y músicos.
Para quienes prefieren ambientes más reposados, Tropicana dispone de otros espacios, el restaurante Los Jardines y el bohemio Café Rodney; aunque nada comparables al Gran Salón Bajo las Estrellas, uno de los sitios más legendarios de La Habana.
En 1949, el Sr. Fox (dueño del Tropicana) comenzó la transformación del cabaret con los trabajos del arquitecto Max Borges Recio. El primer fruto de esta unión lo constituyó la bailarina estilizada "larga, larga como una tentación y fina como un deseo, la cual haciendo unas preciosas puntas parece que va a girar sobre un espejo de agua", como indicara una publicación de la época. Fue fundida en piedra artificial por la escultora Rita Longa y asentada en 1950 a la entrada del cabaret.
En menor medida, también es símbolo de este paraje habanero,
“La Fuente de las Musas”, del artista italiano Aldo Gamba, instalada en 1952.
El ejemplo más logrado en la arquitectura de los 50 es el salón Arcos de Cristal del cabaret Tropicana, premio Medalla de Oro
del Colegio Nacional de Arquitectos de 1953.
La arquitectura se reduce a ligeros arcos de cubierta cuya forma queda absorbida por el predominio de la exuberante naturaleza en una síntesis integrativa
que asimila el casco originario
de una vieja finca suburbana.
El juego en Tropicana no se circunscribía a la ruleta o las cartas.
Allí había hasta una línea telefónica directa para apuntar números
En la lotería de Miami.
Tropicana por sus múltiples valores es Monumento Nacional de la República de Cuba
Luego del triunfo de la revolución cubana el juego fue suprimido y la instalación pasó a manos del Gobierno Revolucionario.
Cuando en 1992 la Academia Norteamericana de la Industria de Restaurantes dio al Tropicana el premio “Best of the Five Stars Diamond” al mejor cabaret de Las Américas, no sólo se reconocía la clase de este símbolo habanero, sino que se le rendía tributo a su rica historia de más de medio siglo, en aquel entonces.






