“La mansión de Araucaíma” Relato gótico de tierra caliente > Álvaro Mutis > Escritor colombiano > 1923
“Cristóbal, un haitiano gigantesco que hablaba torpemente y se movía por todas partes con un elástico y silencioso paso de primate.”
Transitaba por un corredor y al cruzar una puerta volvía a transitar el mismo corredor con algunos breves detalles que lo hacían distinto. Pensaba que el corredor anterior lo había soñado y que éste sí era real. Volvía a trasponer una puerta y entraba a otro corredor con nuevos detalles que lo distinguían del anterior y entonces pensaba que aquél también era soñado y éste era real. Así sucesivamente cruzaba nuevas puertas que lo llevaban a corredores, cada uno de los cuales era para él, en el momento de transitarlo, el único existente. Ascendió brevemente a la vigilia y pensó: “También esta puede ser una forma de rezar el rosario.”Cap. “Sueño del fraile”
“Sus ojos adquirieron una dulce fijeza de bestia doméstica, que las gentes confundían con la mansedumbre de la imbecilidad y que los prudentes reconocían como reveladora de la luminosa y total percepción de los más hondos secretos del ser.”
“Lejano como una estrella o tan cerca como algo que sueño.”
“Golpea la lluvia como un aviso, como una señal preparada en otro mundo.”
“En los patios empedrados retumbaba el menor ruido, se demoraba la más débil orden y murmuraba gozosamente el agua de los estanques en donde se lavaban las frutas o se despulpaba el café. Estos eran los únicos ruidos perceptibles al internarse en el fresco ámbito nostálgico de los patios.”
“Todo se lo llevan. El gran lecho matrimonial regalo de los misioneros. Falso oro chillón y oxidado de sus copulaciones.”
“-¿Estás cansada? -le preguntó con un leve tono de queja en la voz.
-Sí, estoy cansada. -respondió la otra cortante.
-¿Cansada solamente o cansada de mí? -Inquirió la muchacha con ese insensato candor de los enamorados, que se precipitan por sí solos en los mayores abismos por obra de sus propias palabras.”
“El hombre, en su miserable confusión, levanta con la mente complicadas arquitecturas y cree que aplicándolas con rigor conseguirá poner orden al tumultuoso y caótico latido de su sangre.”
“Tenía un novio que estudiaba medicina y había sido iniciada en el sexo por uno de los electricistas de los estudios, por quién sentía esa pasión desordenada y sin amor que nos une siempre con quien nos ha develado el placer hasta entonces desconocido y lejano.”
“De todas maneras ya lo sabían, pero en otra forma, como sabe la sangre su camino, ciegamente, inútilmente.”






