Gerardus Mercator - Geógrafo, matemático y cartógrafo flamenco (1512-1594)
Mercator fue el cartógrafo oficial de Carlos V y el primero en utilizar la palabra “Atlas” para una colección de mapas. Su nombre verdadero era Gerhard Kremer, que, latinizado, se convirtió en Gerardus Mercator.
Gerardus Mercator
Estudió en las mejores escuelas de los Países Bajos y tomó lecciones particulares de matemáticas avanzadas con Gemma Frisius (quien había descrito el proceso de la triangulación, es decir, fijar los lugares por rayos que se intersecan, como técnica de mapeo en 1533). Trabajó como profesor retirándose por un tiempo al no poder4 compaginar sus creencias religiosas con el mundo científico de Aristóteles. De 1537 a 1540 se dedicó a viajar y cartografiar Flandes. En 1538 hizo un mapa del mundo en dos hemisferios basándose en un mapa de Tolomeo, pero dibujado en una proyección doble cordiforme no usual. Fue sobre este mapa que los nombres de “Norte América” y “Sur América” aparecieron por primera vez. Siguiendo a Frisius, Mercator se comprometió en el levantamiento de tierras dando lugar a mapas muy exactos de Europa en 1541 y 1544, los últimos sobre una proyección cónica con dos paralelos estándar. Redujo la longitud del mapa del mediterráneo varios grados, lo que demostró un gran avance científico con respecto a lo logrado por Tolomeo, aunque aún era demasiado largo.
En 1569 apareció el primer mapa del mundo hecho por él, de gran utilidad para la navegación, revolucionando con ello la cartografía. En 1585 comenzó un gran atlas del mundo, que contendría toda la información disponible hasta ese momento. Murió poco antes de completarlo, en 1594, así que su hijo lo terminó por él.
Lamentablemente la carta de Mercator no tuvo éxito inmediato: tuvieron que pasar 30 años para que su mérito y valor fueran reconocidos. Esto se logró gracias a Edgar Wright quien era profesor de matemáticas en Cambridge y publicó un trabajo titulado: Certaine Errors in Navigation, en el que sin complicar la vida de los marineros con un tratado académico salpicado de símbolos matemáticos, expuso, ente otras, la parte técnica de la proyección de Mercator, diciendo algo como: “supóngase que la tierra esférica se representa por un balón cubierto por una red de paralelas de latitud y meridianos igualmente espaciados. Colóquese el balón dentro de un cilindro cuyo diámetro interior sea tal que el ecuador de la esfera apenas toque las paredes del cilindro. Ínflese entonces el balón. Conforme se expande, los meridianos curvos se alisarán y aplanarán contra el cilindro. Este proceso continúa sin fin, ya que las regiones polares y los pollos mismos nunca se podrán presionar contra las paredes. Si el balón se mantiene contra los lados del cilindro y el cilindro se desarrolla y aplana, lo que queda impreso es la proyección del mundo hecha por Mercator”
Gerardus MercatorEstudió en las mejores escuelas de los Países Bajos y tomó lecciones particulares de matemáticas avanzadas con Gemma Frisius (quien había descrito el proceso de la triangulación, es decir, fijar los lugares por rayos que se intersecan, como técnica de mapeo en 1533). Trabajó como profesor retirándose por un tiempo al no poder4 compaginar sus creencias religiosas con el mundo científico de Aristóteles. De 1537 a 1540 se dedicó a viajar y cartografiar Flandes. En 1538 hizo un mapa del mundo en dos hemisferios basándose en un mapa de Tolomeo, pero dibujado en una proyección doble cordiforme no usual. Fue sobre este mapa que los nombres de “Norte América” y “Sur América” aparecieron por primera vez. Siguiendo a Frisius, Mercator se comprometió en el levantamiento de tierras dando lugar a mapas muy exactos de Europa en 1541 y 1544, los últimos sobre una proyección cónica con dos paralelos estándar. Redujo la longitud del mapa del mediterráneo varios grados, lo que demostró un gran avance científico con respecto a lo logrado por Tolomeo, aunque aún era demasiado largo.
En 1569 apareció el primer mapa del mundo hecho por él, de gran utilidad para la navegación, revolucionando con ello la cartografía. En 1585 comenzó un gran atlas del mundo, que contendría toda la información disponible hasta ese momento. Murió poco antes de completarlo, en 1594, así que su hijo lo terminó por él.
Lamentablemente la carta de Mercator no tuvo éxito inmediato: tuvieron que pasar 30 años para que su mérito y valor fueran reconocidos. Esto se logró gracias a Edgar Wright quien era profesor de matemáticas en Cambridge y publicó un trabajo titulado: Certaine Errors in Navigation, en el que sin complicar la vida de los marineros con un tratado académico salpicado de símbolos matemáticos, expuso, ente otras, la parte técnica de la proyección de Mercator, diciendo algo como: “supóngase que la tierra esférica se representa por un balón cubierto por una red de paralelas de latitud y meridianos igualmente espaciados. Colóquese el balón dentro de un cilindro cuyo diámetro interior sea tal que el ecuador de la esfera apenas toque las paredes del cilindro. Ínflese entonces el balón. Conforme se expande, los meridianos curvos se alisarán y aplanarán contra el cilindro. Este proceso continúa sin fin, ya que las regiones polares y los pollos mismos nunca se podrán presionar contra las paredes. Si el balón se mantiene contra los lados del cilindro y el cilindro se desarrolla y aplana, lo que queda impreso es la proyección del mundo hecha por Mercator”
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