Citas del mes
“En cada gesto de cada día, ¿repetimos el caos irresuelto? En un tiempo de presente indefinidamente postergado, de culto necrofílico, de tendencia al hastío y al sueño sin ensueños, a la mera pesadilla que sigue a la ingestión del zapallo y el chorizo en grandes dosis, ¿buscamos la coexistencia del destino, pretendemos ser a la vez la libre carrera del ranquel y el último progreso del automovilismo profesional?”
“Los premios” > Julio Cortázar
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Miguel Hernández
Él: -¿Y qué hacías en New York, estudiabas?
Ella: -Era nudista…
(Silencio y cara de sorpresa de él)
Ella: Mira tus ojos…
Él: No puedo ver mis ojos
De la película “Closer” > Mike Nichols
“Esa es la gloria: una estatua para que te caguen las palomas.”
De la película: “La virgen de los sicarios” > Barbet Schroeder
LOS VON TRAPP
La historia de la familia austríaca von Trapp inspiró a los creadores de la película “The Sound of Music” (La novicia rebelde).
Georg Ritter von Trapp nació en 1880 en Zara, Croacia, cuando todavía formaba parte del imperio austrohúngaro. Como su padre, ingresó en la marina y su actuación en la Pirimera Guerra mundial lo convirtió en el capitán de fragata más exitoso de Austria.
Estuvo casado once años con Agatha Whirehead hasta su muerte en 1922, y quedó al cuidado de sus siete hijos: Rupert, Agathe, Maria, Tener, Hedwig, Johanna y Martina. La familia se radicó en la Villa Trapp, en Salzbug-Aigen.
María Augusta von Kutschera nació en Viena en 1905 y su madre murió cuando tenía dos años. Decidida a ser monja entró en la abadía Nonnberg de Salzburgo de donde la enviaron a la Villa Trapp para trabajar como institutriz de los hijos del capitán.
María y Georg se casaron en 1927 y tuvieron tres hijos: Rosemarie, Eleonore y Johannes.
En 1935 comenzó su acercamiento a la música a través del padre Wesner, que dirigía el coro familiar y ganaron el primer premio en el festival de Salzburgo.
Cuando Hitler anexó Austria en 1938, la familia emigró a los Estados Unidos y se dedicó a la música. Nostálgicos, los von Trapp compraron en 1941 una casa en Store, Vermont, porque el paisaje les recordaba Salzburgo.
Alli fallecieron Georg y María en 1947 y 1987 respectivamente.
Después de 20 años en los que recorrieon más de 30 países con el canto, los von Trapp decidieron convertir su chalet austríaco en un resort, donde sus descendientes -algunos siguen cantando- reciben a los visitantes siguiendo las tradiciones europeas y presentándose orgullosamente a sí mismos como la familia que inspiró “The Sound of Music”.
El musical de Broadway
La historia de María Trapp se hizo famosa en el mundo cuando la baronesa publicó sus memorias en 1949. Richard Rodgers y Oscar Hammerstein consiguieron la licencia para representar la obra en Broadway.
En 1960 Hollywood decidió convertir la obra en una película.
La Película
Richard Rodgers confió el proyecto a la 20th Century Fox, compañía que estaba prácticamente arruinada después del rodaje de "Cleopatra". Entre los directores contratados por el estudio figuraba Robert Wise, quien alegó que no le interesaba el proyecto pero al poder trabajar con sus colaboradores de "West Side Story" -Saul Chaplin, Ernest Lehman y Boris Leven- terminó aceptando.
Por aquellos días se estrenaba "Mary Poppins" y el nombre de Julie Andrews empezaba a conocerse, pero su escasa fama, sumada al hecho de que en 1962 satirizó la historia de los Trapp en televisión junto a Carol Burnett, dificultaban que consiguiera el papel. Julie Andrews fue María Trapp gracias a la insistencia de Wise por 225.000 dólares.
Wise también mantuvo su criterio al defender a Christopher Plummer en lugar de Dean Martin, y a Eleanor Parker, cuya estrella se había apagado años antes, por encima de Doris Day o Debbie Reynolds.
En 1964 se inició el rodaje retrasado por las lluvias y sus efectos sobre el suelo dificultaron la labor de la actriz principal en la escena de apertura de la película. Además, Debbie Turner, la niña que interpretaba a Martha von Trapp de 7 años, perdió todos sus dientes en plena filmación; un dentista tuvo que implantarle una dentadura postiza en una sola noche.
La verdadera baronesa Trapp trabajó como extra por 20 dólares.
El presupuesto inicial fue de 8 millones de dólares. En 1969 la película ya había recaudadado 115 millones.
Ganó el Oscar a mejor:
película, director, montaje, banda sonora y sonido.
Georg Ritter von Trapp nació en 1880 en Zara, Croacia, cuando todavía formaba parte del imperio austrohúngaro. Como su padre, ingresó en la marina y su actuación en la Pirimera Guerra mundial lo convirtió en el capitán de fragata más exitoso de Austria.
Estuvo casado once años con Agatha Whirehead hasta su muerte en 1922, y quedó al cuidado de sus siete hijos: Rupert, Agathe, Maria, Tener, Hedwig, Johanna y Martina. La familia se radicó en la Villa Trapp, en Salzbug-Aigen.
María Augusta von Kutschera nació en Viena en 1905 y su madre murió cuando tenía dos años. Decidida a ser monja entró en la abadía Nonnberg de Salzburgo de donde la enviaron a la Villa Trapp para trabajar como institutriz de los hijos del capitán.
María y Georg se casaron en 1927 y tuvieron tres hijos: Rosemarie, Eleonore y Johannes.
En 1935 comenzó su acercamiento a la música a través del padre Wesner, que dirigía el coro familiar y ganaron el primer premio en el festival de Salzburgo.
Cuando Hitler anexó Austria en 1938, la familia emigró a los Estados Unidos y se dedicó a la música. Nostálgicos, los von Trapp compraron en 1941 una casa en Store, Vermont, porque el paisaje les recordaba Salzburgo.
Alli fallecieron Georg y María en 1947 y 1987 respectivamente.
Después de 20 años en los que recorrieon más de 30 países con el canto, los von Trapp decidieron convertir su chalet austríaco en un resort, donde sus descendientes -algunos siguen cantando- reciben a los visitantes siguiendo las tradiciones europeas y presentándose orgullosamente a sí mismos como la familia que inspiró “The Sound of Music”.
El musical de Broadway
La historia de María Trapp se hizo famosa en el mundo cuando la baronesa publicó sus memorias en 1949. Richard Rodgers y Oscar Hammerstein consiguieron la licencia para representar la obra en Broadway.
En 1960 Hollywood decidió convertir la obra en una película.
La Película
Richard Rodgers confió el proyecto a la 20th Century Fox, compañía que estaba prácticamente arruinada después del rodaje de "Cleopatra". Entre los directores contratados por el estudio figuraba Robert Wise, quien alegó que no le interesaba el proyecto pero al poder trabajar con sus colaboradores de "West Side Story" -Saul Chaplin, Ernest Lehman y Boris Leven- terminó aceptando.
Por aquellos días se estrenaba "Mary Poppins" y el nombre de Julie Andrews empezaba a conocerse, pero su escasa fama, sumada al hecho de que en 1962 satirizó la historia de los Trapp en televisión junto a Carol Burnett, dificultaban que consiguiera el papel. Julie Andrews fue María Trapp gracias a la insistencia de Wise por 225.000 dólares.Wise también mantuvo su criterio al defender a Christopher Plummer en lugar de Dean Martin, y a Eleanor Parker, cuya estrella se había apagado años antes, por encima de Doris Day o Debbie Reynolds.
En 1964 se inició el rodaje retrasado por las lluvias y sus efectos sobre el suelo dificultaron la labor de la actriz principal en la escena de apertura de la película. Además, Debbie Turner, la niña que interpretaba a Martha von Trapp de 7 años, perdió todos sus dientes en plena filmación; un dentista tuvo que implantarle una dentadura postiza en una sola noche.
La verdadera baronesa Trapp trabajó como extra por 20 dólares.
El presupuesto inicial fue de 8 millones de dólares. En 1969 la película ya había recaudadado 115 millones.
Ganó el Oscar a mejor:
película, director, montaje, banda sonora y sonido.
“El que tiene sed” > Abelardo Castillo > Escritor argentino > 1935
“Querías estudiar medicina para ayudar a los hombres, repito tu estilo, y yo te aseguraba que cuando le tuvieras que cortar una oreja a un finado, en la morgue, te ibas a pasar a Humanidades. Tenías mirada de trotskista. Y vos respondías que, por el momento, lo único que querías era poner la luna entre dos rebanadas de pan, y comértela.”
“Se frotaba el hocico con esa minuciosa pulcritud de gato que tienen las moscas.”
“Quiero decir que no hay ningún motivo para interrumpir esta natural discusión, que es casi una ceremonia, un ejercicio del espíritu, un juego, digamos, entre una pareja a la que los años (¿cuatro?, van cuatro años, ¿no?) ya le dan cierto derecho a estar hartos el uno del otro, de vez en cuando, sin que mañana deje de salir el Sol y sin necesidad de que alguno de los dos sea alcohólico. Me gusta ese gesto, el de hace un segundo. Vos, toda entera, me gustás hasta la pornografía cuando te alterás como hace un momento, y no cuando sos perfecta y ecuánime e inglesa del Ejército de Salvación,
si me entendés lo que te quiero decir.”
“Llevaba también una antigua y hermosa corbata ritual, su amuleto, cuyo único adorno algo llamativo
y quizá extemporáneo era un rojo caballito de mar, símbolo del amor eterno (¿o de la fidelidad?, ¿o de la felicidad?, ¿o las tres cosas son la misma, o dan lo mismo, por aquello de la Luna, nueve años luz más cercana que Sirio pero igual de inalcanzable?)”
“Debo de parecer un bombardeado del Guernica de Picasso… (…) Vio su cara en el espejo del botiquín. Muy bien, no era un espectáculo reconfortante, pero tampoco era el último daguerrotipo de Poe.”
“…el corazón que bombea hasta que los oídos estallan, o palpita tan tenuemente que es como deslizarse por una escalera afelpada hacia la muerte…”
“¿Qué es la felicidad? Nada. Una palabra para designar algo que siempre ocurre en el pasado y, como siempre ocurre en el pasado, resulta que nunca ocurrió. Vale decir, no existe. Dos, el amor. El amor sí existe. Es una catástrofe, una calamidad, una peste letal como el cólera morbo. Es raro, eso sí. Es raro y monstruoso como el genio, y como él desdichado, condenado al dolor. (…) La esperanza. Muy bien. Al revés de la felicidad la esperanza sí existe. Existe porque está en el futuro, y si eso no lo dijo Pascal, debió decirlo.”
“Tan vacía como su cabeza, ahí estaba, en la plenitud de su estupidez, con ese aire de absoluta injustificación, de sobra, que tienen siempre los envases vacíos, las latas, las botellas, sobre todo las botellas; con el agravante de que las botellas, al menos para Esteban, al menos en días como hoy,
causaban también un insoportable efecto de desolación, de cosa incompleta, como el que produce un guante abandonado. No dos, pensó. Un solo guante, sin su mano y sin su par. O esos enigmáticos zapatos sin compañero que uno sólo descubre de noche y que, por alguna nocturna razón incomprensible, casi siempre son de mujer, idea que volvió a ponerlo al borde del llanto (…) lo que realmente sentía es que un zapato, un solo zapato abandonado en la noche, un zapato de mujer, si está de pie, es casi un objeto de horror puro. Un zapato de mujer, de pie en la tiniebla de una vereda desierta.”
“…y sobre el arte, esa borrachera de la cultura…”
“Es, por decirlo así, una locura lúcida. Como el arte. En cuanto al terror, si se me permite la expresión, es de carácter metafísico. No da miedo el monstruo, sino la certeza de que, aun no existiendo, se lo ve y se lo siente. En definitiva, caballeros, lo peor del delirium tremens es su nombre.”
“…su portafolio de material sintético, negro estuche de su alma…”
“-Profesor Espósito fue susurrado en su oreja. Se dio vuelta con rapidez. No le gustaba la gente furtiva, la gente que se acerca en silencio sobre alfombras.”
“No me atrevo a emplear la palabra tiempo porque hace pensar en años, incluso en días. Y a su edad, hija querida, los minutos son etapas geológicas.”
“Se frotaba el hocico con esa minuciosa pulcritud de gato que tienen las moscas.”
“Quiero decir que no hay ningún motivo para interrumpir esta natural discusión, que es casi una ceremonia, un ejercicio del espíritu, un juego, digamos, entre una pareja a la que los años (¿cuatro?, van cuatro años, ¿no?) ya le dan cierto derecho a estar hartos el uno del otro, de vez en cuando, sin que mañana deje de salir el Sol y sin necesidad de que alguno de los dos sea alcohólico. Me gusta ese gesto, el de hace un segundo. Vos, toda entera, me gustás hasta la pornografía cuando te alterás como hace un momento, y no cuando sos perfecta y ecuánime e inglesa del Ejército de Salvación,
si me entendés lo que te quiero decir.”
“Llevaba también una antigua y hermosa corbata ritual, su amuleto, cuyo único adorno algo llamativo
y quizá extemporáneo era un rojo caballito de mar, símbolo del amor eterno (¿o de la fidelidad?, ¿o de la felicidad?, ¿o las tres cosas son la misma, o dan lo mismo, por aquello de la Luna, nueve años luz más cercana que Sirio pero igual de inalcanzable?)”
“Debo de parecer un bombardeado del Guernica de Picasso… (…) Vio su cara en el espejo del botiquín. Muy bien, no era un espectáculo reconfortante, pero tampoco era el último daguerrotipo de Poe.”
“…el corazón que bombea hasta que los oídos estallan, o palpita tan tenuemente que es como deslizarse por una escalera afelpada hacia la muerte…”
“¿Qué es la felicidad? Nada. Una palabra para designar algo que siempre ocurre en el pasado y, como siempre ocurre en el pasado, resulta que nunca ocurrió. Vale decir, no existe. Dos, el amor. El amor sí existe. Es una catástrofe, una calamidad, una peste letal como el cólera morbo. Es raro, eso sí. Es raro y monstruoso como el genio, y como él desdichado, condenado al dolor. (…) La esperanza. Muy bien. Al revés de la felicidad la esperanza sí existe. Existe porque está en el futuro, y si eso no lo dijo Pascal, debió decirlo.”“Tan vacía como su cabeza, ahí estaba, en la plenitud de su estupidez, con ese aire de absoluta injustificación, de sobra, que tienen siempre los envases vacíos, las latas, las botellas, sobre todo las botellas; con el agravante de que las botellas, al menos para Esteban, al menos en días como hoy,
causaban también un insoportable efecto de desolación, de cosa incompleta, como el que produce un guante abandonado. No dos, pensó. Un solo guante, sin su mano y sin su par. O esos enigmáticos zapatos sin compañero que uno sólo descubre de noche y que, por alguna nocturna razón incomprensible, casi siempre son de mujer, idea que volvió a ponerlo al borde del llanto (…) lo que realmente sentía es que un zapato, un solo zapato abandonado en la noche, un zapato de mujer, si está de pie, es casi un objeto de horror puro. Un zapato de mujer, de pie en la tiniebla de una vereda desierta.”
“…y sobre el arte, esa borrachera de la cultura…”
“Es, por decirlo así, una locura lúcida. Como el arte. En cuanto al terror, si se me permite la expresión, es de carácter metafísico. No da miedo el monstruo, sino la certeza de que, aun no existiendo, se lo ve y se lo siente. En definitiva, caballeros, lo peor del delirium tremens es su nombre.”
“…su portafolio de material sintético, negro estuche de su alma…”
“-Profesor Espósito fue susurrado en su oreja. Se dio vuelta con rapidez. No le gustaba la gente furtiva, la gente que se acerca en silencio sobre alfombras.”
“No me atrevo a emplear la palabra tiempo porque hace pensar en años, incluso en días. Y a su edad, hija querida, los minutos son etapas geológicas.”
Viajes: MONT SAINT MICHEL > Normandía > Francia
El Monte Saint-Michel es una isla rocosa situada en el Canal de la Mancha.
Su nombre original era «Mons Sancti Michaeli in periculo mari».
Es el sitio turístico más concurrido de Normandía y uno de los primeros de Francia con 3.200.000 de visitantes cada año.
Tiene una superficie de 4 km².
Las mareas espectaculares de la bahía contribuyeron a hacer del monte una fortaleza invencible.
Durante siglos únicamente era accesible por vía terrestre en los momentos de marea baja y por vía marítima cuando la marea era alta.
Actualmente se puede acceder a la abadía en cualquier instante gracias a la ruta que llega a los pies de la isla.
Según los historiadores, tribus celtas ocuparon el peñasco y lo dedicaron al dios galo del sol
bajo el nombre de “Monte o Tumba de Belenus”.
En esos tiempos ya existía un gran megalito y los galos hicieron un cementerio a su alrededor.
Los Romanos, a su llegada, lo denominaron “Puerto Hércules” hasta que el mar invadió la isla y la hizo desaparecer. El cristianismo llegó en el siglo IV.
El monte Saint-Michel dejó su denominación de Monte-Tumba en 710, después de la construcción del oratorio de Saint-Aubert, que debe el nombre a un obispo al que se le apareció San Miguel en sueños pidiéndole que construyera un templo en su nombre en la isla.
Es a partir de este momento cuando el Monte Saint Michel comienza a recibir peregrinos de toda Europa.
En 1204, guerreros bretones dirigidos por Guido de Thouars incendiaron el Monte Saint-Michel.
El Rey Felipe Augusto II entregó dinero para la reconstrucción del monasterio que fue terminado en 1228 en estilo normando.
En este siglo las luchas entre bretones, normandos e ingleses provocó la destrucción de los albergues, lo que dio lugar a que se fortifique el enclave para preservarlo.
En 1622 miembros de la heterodoxa congregación de San Mauro hicieron renacer el enclave gracias a sus reconstrucciones que dieron como consecuencia que volviera a haber peregrinaciones. Los miembros de grupos esotéricos dedicados a la alquimia y a los avances científicos se reunieron allí. La casa real francesa volvió a abandonar el lugar por recomendación de los más conservadores de la Iglesia. Solo quedó una docena de monjes y muchos edificios en ruinas.
En 1791, en respuesta a la Revolución Francesa, los últimos benedictinos dejaron la abadía que se convirtió en una prisión donde fueron encarcelados, desde 1793, más de 300 sacerdotes que negaron la nueva constitución civil del clero.Un dispositivo de telégrafo óptico (sistema de Chappe) estuvo instalado sobre la cumbre del campanario en 1794, haciendo así el Monte Saint-Michel un eslabón de la línea telegráfica Paris-Brest.
Después de la detención de socialistas en el Monte (Martín Bernard, Barbès y Auguste Blanqui), artistas diversos, entre ellos Víctor Hugo, denunciaron la abadía-prisión.
Fue cerrada en 1863 en respuesta a un decreto imperial.
Nombrado monumento histórico en 1987, el Monte Saint-Michel figura desde 1979 en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.
Su nombre original era «Mons Sancti Michaeli in periculo mari».
Es el sitio turístico más concurrido de Normandía y uno de los primeros de Francia con 3.200.000 de visitantes cada año.
Tiene una superficie de 4 km².
Las mareas espectaculares de la bahía contribuyeron a hacer del monte una fortaleza invencible.
Durante siglos únicamente era accesible por vía terrestre en los momentos de marea baja y por vía marítima cuando la marea era alta.
Actualmente se puede acceder a la abadía en cualquier instante gracias a la ruta que llega a los pies de la isla.
Según los historiadores, tribus celtas ocuparon el peñasco y lo dedicaron al dios galo del sol
bajo el nombre de “Monte o Tumba de Belenus”.
En esos tiempos ya existía un gran megalito y los galos hicieron un cementerio a su alrededor.
Los Romanos, a su llegada, lo denominaron “Puerto Hércules” hasta que el mar invadió la isla y la hizo desaparecer. El cristianismo llegó en el siglo IV.
El monte Saint-Michel dejó su denominación de Monte-Tumba en 710, después de la construcción del oratorio de Saint-Aubert, que debe el nombre a un obispo al que se le apareció San Miguel en sueños pidiéndole que construyera un templo en su nombre en la isla.Es a partir de este momento cuando el Monte Saint Michel comienza a recibir peregrinos de toda Europa.
En 1204, guerreros bretones dirigidos por Guido de Thouars incendiaron el Monte Saint-Michel.
El Rey Felipe Augusto II entregó dinero para la reconstrucción del monasterio que fue terminado en 1228 en estilo normando.
En este siglo las luchas entre bretones, normandos e ingleses provocó la destrucción de los albergues, lo que dio lugar a que se fortifique el enclave para preservarlo.
En 1622 miembros de la heterodoxa congregación de San Mauro hicieron renacer el enclave gracias a sus reconstrucciones que dieron como consecuencia que volviera a haber peregrinaciones. Los miembros de grupos esotéricos dedicados a la alquimia y a los avances científicos se reunieron allí. La casa real francesa volvió a abandonar el lugar por recomendación de los más conservadores de la Iglesia. Solo quedó una docena de monjes y muchos edificios en ruinas.
En 1791, en respuesta a la Revolución Francesa, los últimos benedictinos dejaron la abadía que se convirtió en una prisión donde fueron encarcelados, desde 1793, más de 300 sacerdotes que negaron la nueva constitución civil del clero.Un dispositivo de telégrafo óptico (sistema de Chappe) estuvo instalado sobre la cumbre del campanario en 1794, haciendo así el Monte Saint-Michel un eslabón de la línea telegráfica Paris-Brest.
Después de la detención de socialistas en el Monte (Martín Bernard, Barbès y Auguste Blanqui), artistas diversos, entre ellos Víctor Hugo, denunciaron la abadía-prisión.
Fue cerrada en 1863 en respuesta a un decreto imperial.
Nombrado monumento histórico en 1987, el Monte Saint-Michel figura desde 1979 en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.
“El cementerio marino” > Paul Valéry > Escritor francés > 1871-1945
Comentarios del autor sobre su obra:
“...El cementerio marino surgió para mí primero en forma de una composición
por estrofas de seis versos de diez sílabas.
Esta decisión preconcebida me permitió distribuir bastante fácilmente en mi obra cuanto había de contener de sensible, de afectivo y de abstracto, para sugerir, transportada al universo poético, la meditación de un cierto yo.”
“Las diversas observaciones que preceden pueden dar una idea de las reflexiones de un autor
en presencia de un comentario de su obra.
El autor ve en ella lo que debió ser y lo que habría podido ser, más que lo que es.
¿Hay, pues, para él, algo más interesante que el resultado de un examen escrupuloso y las impresiones
de una mirada ajena? No es en mí donde se efectúa la verdadera unidad de mi obra.
Yo he escrito una “partitura”, pero no puedo escucharla sino ejecutada por el alma y el espíritu de los demás.”
“En cuanto a la interpretación de la letra, ya me he definido anteriormente sobre ese punto,
pero toda insistencia es poca:
no existe el verdadero sentido de un texto. Ni autoridad del autor. Sea lo que fuere lo que haya querido decir, ha escrito lo que ha escrito. Una vez publicado, un texto es como un aparato que cada cual puede utilizar
a su guisa y según sus medios, no puede asegurarse que el constructor lo use mejor que otro.
Por lo demás, si sabe bien lo que quiso hacer, ese conocimiento le enturbiará siempre la percepción
de lo que ha hecho.”
“Durante mucho tiempo tuvo el orgullo de su soledad. Se complació en esa pereza que Heredia le reprochaba y que Valéry, sin embargo, sentía llena de posibilidades indefinidas, y tuvo la tentación
de abandonarse a lo absoluto.”
“No hay autores fáciles (me refiero a los verdaderamente grandes)
y sí sólo lectores fáciles, que se contentan con una impresión superficial y renuncian a penetrar en los arcanos del genio. (...)
Cuanto más profundo es un escritor, y más abstracto y metafísico
el objeto de su meditación, más difícil es su acceso y mayor el esfuerzo exigido
para elevarse hasta él y subir a los propileos del templo que ha construido, solitario, en su montaña, sin que nos atrevamos a pensar ni en llegar a la cella.”
Gustave Cohen (Ensayo de explicación del libro)
Decía Paul Valéry sobre la creación artística que se recibe, como sobre una placa sensible,
un destello no iluminador, sino fulgurante y que se va al cuarto oscuro para revelar.”
“Siendo el mar el símbolo del hombre o de la conciencia humana,
las mismas imágenes se aplicarán a ambos, hasta el punto de que a menudo el lector
no sabe con precisión a cual de los dos -mar o alma- se refieren...”
Fragmentos de “El cementerio marino”
“Como en fruición la fruta se deshace
y su ausencia en delicia se convierte
mientras muere su forma en una boca...”
“La vida, en su fragilidad, es una fruta que se deshace en la boca.”
Estos tres primeros versos (de los que Valéry se sentía orgulloso) expresan la idea de la mortalidad del alma, ante la que el espíritu sereno del poeta no experimenta angustia sino, un gozo tranquilo, como anticipado.
“Ya se han disuelto en una espesa ausencia,
roja arcilla ha bebido blanca especie,
el don de vida ha pasado a las flores.
¿Dónde estarán las frases familiares,
el arte personal, las almas únicas?
En las fuentes del llanto larvas hilan.”
“...Los muertos, los muertos queridos del cementerio familiar, son cómplices de la nada y repiten con mayor ternura su invitación...”
“...El cementerio marino surgió para mí primero en forma de una composición
por estrofas de seis versos de diez sílabas.
Esta decisión preconcebida me permitió distribuir bastante fácilmente en mi obra cuanto había de contener de sensible, de afectivo y de abstracto, para sugerir, transportada al universo poético, la meditación de un cierto yo.”
“Las diversas observaciones que preceden pueden dar una idea de las reflexiones de un autor en presencia de un comentario de su obra.
El autor ve en ella lo que debió ser y lo que habría podido ser, más que lo que es.
¿Hay, pues, para él, algo más interesante que el resultado de un examen escrupuloso y las impresiones
de una mirada ajena? No es en mí donde se efectúa la verdadera unidad de mi obra.
Yo he escrito una “partitura”, pero no puedo escucharla sino ejecutada por el alma y el espíritu de los demás.”
“En cuanto a la interpretación de la letra, ya me he definido anteriormente sobre ese punto,
pero toda insistencia es poca:
no existe el verdadero sentido de un texto. Ni autoridad del autor. Sea lo que fuere lo que haya querido decir, ha escrito lo que ha escrito. Una vez publicado, un texto es como un aparato que cada cual puede utilizar
a su guisa y según sus medios, no puede asegurarse que el constructor lo use mejor que otro.
Por lo demás, si sabe bien lo que quiso hacer, ese conocimiento le enturbiará siempre la percepción
de lo que ha hecho.”
“Durante mucho tiempo tuvo el orgullo de su soledad. Se complació en esa pereza que Heredia le reprochaba y que Valéry, sin embargo, sentía llena de posibilidades indefinidas, y tuvo la tentación
de abandonarse a lo absoluto.”
“No hay autores fáciles (me refiero a los verdaderamente grandes)
y sí sólo lectores fáciles, que se contentan con una impresión superficial y renuncian a penetrar en los arcanos del genio. (...)
Cuanto más profundo es un escritor, y más abstracto y metafísico
el objeto de su meditación, más difícil es su acceso y mayor el esfuerzo exigido
para elevarse hasta él y subir a los propileos del templo que ha construido, solitario, en su montaña, sin que nos atrevamos a pensar ni en llegar a la cella.”
Gustave Cohen (Ensayo de explicación del libro)
Decía Paul Valéry sobre la creación artística que se recibe, como sobre una placa sensible,
un destello no iluminador, sino fulgurante y que se va al cuarto oscuro para revelar.”
“Siendo el mar el símbolo del hombre o de la conciencia humana,
las mismas imágenes se aplicarán a ambos, hasta el punto de que a menudo el lector
no sabe con precisión a cual de los dos -mar o alma- se refieren...”
Fragmentos de “El cementerio marino”
“Como en fruición la fruta se deshace
y su ausencia en delicia se convierte
mientras muere su forma en una boca...”
“La vida, en su fragilidad, es una fruta que se deshace en la boca.”
Estos tres primeros versos (de los que Valéry se sentía orgulloso) expresan la idea de la mortalidad del alma, ante la que el espíritu sereno del poeta no experimenta angustia sino, un gozo tranquilo, como anticipado.
“Ya se han disuelto en una espesa ausencia,
roja arcilla ha bebido blanca especie,
el don de vida ha pasado a las flores.
¿Dónde estarán las frases familiares,
el arte personal, las almas únicas?
En las fuentes del llanto larvas hilan.”
“...Los muertos, los muertos queridos del cementerio familiar, son cómplices de la nada y repiten con mayor ternura su invitación...”
