logotipo

img_google
LibroAbierto
VENTANAS QUE INIVTAN A ASOMARSE Y DESCUBRIR... libro_abierto_mdq@hotmail.com
Acerca de
Pentagramas, óleos, palabras, pinceles, acordes, brújulas, recuerdos, ilusiones, música, silencios...
Sindicación
 
Citas del Mes: Diciembre
El espejo

Hospitalario y fiel en su reflejo
Donde a ser apariencia se acostumbra
El material vivir está el espejo
Como un claro de luna en la penumbra.

Pompa le da en las noches
La flotante claridad de la lámpara
Y tristeza la rosa que en el vaso agonizante
También en él inclina la cabeza.

Si hace doble el dolor también repite
Las cosas que me son jardín del alma
Y acaso espera que algún día

Habite en la ilusión de su azulada calma
El huésped que le deje reflejadas
Frentes juntas y manos enlazadas.

Enrique Banchs



“Desde siempre el poder del lector ha suscitado toda clase de temores: temor al arte mágico de rescatar de la página un mensaje; temor al espacio secreto creado entre un lector y su libro; temor al lector individual que puede, a partir de un texto, redefinir el universo y rebelarse contra sus injusticias.”
Revista “Ñ” - Alberto Maguel

Cuando el novelista Günter Grass estuvo en la ciudad de México a principios de los años ochenta, preguntó con rigor teutón: “¿Cuántos habitantes tiene la ciudad?” El vértigo llegó con la respuesta que entonces se juzgaba apropiada: “entre 12 y 16 millones”. El margen de error, era del tamaño de Berlín Occidental, donde vivía Grass.

“La literatura es una herida por donde mana el indispensable divorcio entre las palabras y las cosas. Toda la sangre se nos puede ir por ese hoyo.”
“Diana o la cazadora solitaria” – Carlos Fuentes

“Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.”
“Un tal Lucas” – Julio Cortázar


 
Teatro Noh

El Noh es un drama lírico que generalmente presenta tragedias y cuyos argumentos están basados en sucesos del pasado, en su mayoría evocativos de la sgrandes epopeyas de la historia japonesa.

“Noh” es un término que etimológicamente significa “talento” o “habilidad” y, por derivación, el acto de exhibir talento; locuaz, por extensión sirve para designar la actuación en público.

Su origen dramático se encuentra en el siglo X, en dos tipos de danza popular: Sarugaku (música simiesca) y Dengaku (música campestre) y su desarrollo tal como hoy se lo conoce tuvo lugar en el siglo XIV cuando se introdujo el argumento escrito.

El teatro Noh tiene un actor o bailarín principal llamado shite y un actor secundario (kaki); ambos tienen sus respectivos acompañantes (tsure). Hay músicos con flautas y tambores para acentuar el clima de la obra en sus momentos de mayor intensidad. El escenario es de madera y no tiene telón.

El Noh se elevó en jerarquía dramática gracias al genio de dos dramaturgos: Kiyotsugu (1334-1384) y su hijo Zeami Motokiyo (1363-1443), llamados el Esquilo y el Sófocles del teatro japonés. Fue Zeami quien le dio forma definitiva a este drama, ya que no sólo fue autor y adaptador sino que escribió tratados de estética y se destacó como director, actor y músico.

Cabe destacar que el Noh es esencialmente un teatro de máscaras y que únicamente el primer actor lleva tal máscara, salvo en contadas ocasiones. El Noh, en definitiva, es un esquema escénico destinado a servir a un solo protagonista.

El hecho de que el Noh tenga pocos actores, de que haga uso de la máscara, de que posea un coro y de que emplee la danza y temas legendarios, hizo que muchos estudiosos lo compararan con el teatro clásico griego.

Sin embargo, el Noh evolucionó hacia un teatro esencialmente simbólico donde el elemento sugestivo cobra tal importancia que el texto, la danza y la mímica intentan representar esa realidad última “que debería ser” y no “lo que es”.
 
Viajes: Cinecittà - Roma - Italia


Cinecittà (“Ciudad del cine”), es un complejo cinematográfico ubicado a 9 km de Roma. Allí se puede filmar una película desde la primera toma hasta el último paso de su realización.

Inaugurada en 1937 (en pleno régimen fascista de Benito Mussollini), la “Hollywood italiana”, se extiende sobre una superficie de 40 hectáreas. Cuenta con 16 teatros de filmacioón, 240 camarines, 21 salas de maquillaje, 40.000 mts cudrados de calles y plazas y 35.000 mts cuadrados de jardines.

Después de un período de brillo internacional en las décadas del 50 y 60 con “Quo Vadis?” (1949), “Ben Hur” (1958) y “Cleopatra” (1963), Cinecittà se dedicó prácticamente de lleno al cine ityaliano de autor con Vittorio de Sica, Rovbeto Rossellini, Pier Paolo Passolini, Federico Fellini, Luchino Visconti, Ettore Scola y otros.

Las anécdotas podrán llenar varios libros. Una de ellas cuenta que una escena de “Cleopatra” (con Richard Burton y Liz Taylor, que costó 44 millones de dólares y casi provocó la bancarrota de la 20th Century Forz), debió ser repetida al final del rodaje porque aparecía un avión en varios fotogramas.

En los años 80-90 la producción de films nacionales continuó su ritmo, pero ya casi no había extranjeros que vinieran a rodar a Roma, muy probablemente por la falta de actualización técnica de los estudios italianos.

A fines de los 90 Cinecittà fue privatizada, se pasó a las tecnologías digitales y se inviertieron más de 20 millones de euros en modernizaciones de todo tipo.

Otras películas que se filmaron en Cinecittà:
El Nombre de la Rosa (1986) – Jean Jacques Annaud
El síndrome de Stendhal (1996) – Darío Argento
La vida es bella (1997) – Roberto Benigni
Gangs of New Cork (2002) – Martín Scorsese
La pasión de Cristo (2003) – Mel Gibson

www.cinecittastudios.it
 
Juan Rulfo (Fotógrafo) – Escritor mexicano (1917-1986)
Para Rulfo, la fotografía fue una pasión; mantuvo con ella la misma relación de fidelidad que con la literatura. Nunca se consideró un escritor profesional y con la fotografía sucedió lo mismo, nunca se asumió como un profesional de la cámara, aceptó algunos trabajos eventuales y nada más. Sus amigos trataron de convencerlo para que publicara y expusiera sus fotografías. Todo en vano, Rulfo clasificaba sus negativos (más de seis mil) y los guardaba en cajas de zapatos debajo de su cama.

Cuando Juan Rulfo llegó a la fotografía, conoció el trabajo de profesionales como Guillermo Kahlo (padre de Frida), Agustín Víctor Casasola, Hugo Bheme quienes habían explorado la aryitectura, habían documentado la revolución y sus protagonistas y habían puesto la mira en el pasisaje. También es probable que haya estado en contacto con las imágenes de Edward Weston y Tina Modotti. Además de cultura fotográfica, Rulfo tenía un buen conocimiento de la técnica.

Los años de producción fotográfica (1940-1958) coinciden con los de creación literaria. En ese entonces, Rulfo recorrió parte del país como vendedor de una compañía fabricante de llantas; muchas de las imágenes que hoy conocemos fueron captadas en esos recorridos de “agente viajero”. En 1958, algunas de estas fotografías se utilizaron para ilustrar la cuarta edición de “Caminos de México”, una guía turística publicada por la Goodrich Euzkadi.

La primera gran exposición de fotografías fue en 1980, en el marco de un homenaje nacional al escritor. El libro catálogo reúne 187 imágenes, acompañadas por textos de Carlos Fuentes, Víctor Jiménez (director de la Fundación Juan Rulfo), Erika Billeter, Eduardo Rivero, Margo Glantz y Jorge Alberto Lozoya.


Las fotografías de Rulfo expresan el mismo mensaje de su obra escrita y representan, tal vez, la imagen de todo aquello que no escribió. “Como si Rulfo –para decirlo con palabras de Carlos Fuentes- se asomase fuera de las tumbas de Comala para descubrir la luminosidad de las sombras”. El tiempo, el desamparo, la muerte… temas centrales en sus libros, son también los motivos de estas imágenes que recrean el denso ambiente del México rural y en las que, una vez más, Rulfo muestra su capacidad para captar lo esencial.
 
Síndrome de Stendhal
El arte debe consumirse con moderación. A esa conclusión lleva la experiencia del novelista francés Stendhal (1783-1842) quien, al visitar Florencia (Italia) en 1817, salió de la iglesia de la Santa Croce sumamente conmovido:

“Fui presa de una suerte de éxtasis ante la idea de estar en Florencia y en compañía de los grandes hombres cuyas tumbas acababa de ver. Absorto en la contemplación de la belleza sublime, la veía de cerca, la tocaba por así decirlo. Alcancé ese estado de emoción en el que las sensaciones deliciosas que procura el arte se asemejan a sentimientos apasionados. Al dejar la Santa Croce, se aceleraron los latidos de mi corazón; sentí que perdía la vida, al caminar tenía miedo de desplomarme.”

Se define este síndrome como “la situación anímica que se produce al observar obras de belleza impresionante en un corto espacio de tiempo y acumuladas en una ciudad.”

Ésta es la primera descripción de lo que la psiquiatra florentina Graziella Magherini llamó el “Síndrome de Stendhal”. Los síntomas pueden incluir vahídos, pérdida del sentido de identidad y de orientación, depresión e incluso agotamiento físico. Al parecer, esta dosis excesiva de cultura, para la cual el único remedio es el reposo, afecta anualmente a decenas de turistas extranjeros en Florencia. Según Magherini los ingredientes son “una personalidad impresionable, el estrés del viaje y el descubrimiento de una ciudad como Florencia, donde se siente la presencia de fantasmas de grandes hombres, la muerte y la perspectiva histórica.”

Stendhal y su situación psicosomática sirvieron como línea argumental para la película “El Síndrome de Stendhal” (1996) del italiano Darío Argento, con su hija Asia en uno de los roles protagónicos.

Marie-Henri Beyle, uno de los principales novelistas franceses del siglo XIX, firmó sus obras con el seudónimo Stendhal. Registró sus impresiones como viajero en el libro: “Roma, Nápoles y Florencia” (1817). Sus dos novelas más importantes fueron: “Rojo y negro” (1830) y “La cartuja de Parma” (1839).

Magherini demostró que el contacto con obras maestras puede hacer resurgir experiencias emocionales y ahondar en el conocimiento de uno mismo. No olvidemos que los viajes más largos son, y serán siempre, los que se hacen en la mente.

 
"Frida Kahlo" - Pintora mexicana (1910-1954) - Del libro de Rauda Jamis
"mi obra es la biografía más completa que pueda hacerse sobre mí." (Frida)


"Me han preguntado muchas veces por esa persistencia en el autorretrato. Al principio no tenía elección, y creo que esa es la razón fundamental de esa permanencia del yo-sujeto en mi obra. Pónganse en mi lugar por 5 minutos. Por encima de la cabeza, la propia imagen, y más exactamente la propia cara, porque el cuerpo estaba generalmente oculto por las sábanas. La cara, pues. Obsesiva, casi perseguidora. O la obsesión nos devora o hay que verla de frente. Hay que se más fuerte que ella, no dejarse devorar. Tener fuerza, destreza.
Del modo más académico, hice de mi misma mi modelo, mi tema de estudio. Y me apliqué."


"Muchas mujeres parecían girar alrededor de Diego Rivera. Sin embargo, era un hombre feo: grande, gordo, cuando estaba sentado parecía no saber qué hacer con su gran panza. Los rasgos de su cara estaban a la altura del resto: ojos saltones, una nariz más bien chata, labios gruesos y dientes estropeados. Parecía un patán completo, pero santificado por el aura del artista."


"...me enamoré de Diego, lo cual no les pareció a los míos pues Diego era comunista y decían que parecía un Brueghel gordo, gordo, gordo. Afirmaban que era como un casamiento entre un elefante y una paloma."


"-Usted es surrealista- le dijo André Breton.
-¿Por qué me dice esto?
-Porque corresponde usted perfectamente a la definición.
Frida lo miró directamente a los ojos:
-Me parece que no quiero corresponder a ninguna definición.
-Entonces, Frida, permítame decirle que es usted surrealista sin saberlo.
Frida reflexionó durante 2 minutos.
-No, no soy surrealista. Todo eso está de más. Puedo decirle una cosa: pinto mi propia realidad."


"Algunos ingenuos -¿o serán irónicos?- se atreven todavía a preguntarme por que me represento tan seria en mis cuadros. Yo los miro impávida y no les contesto. No me voy a representar en una carcajada permanente. No es que me ría con facilidad en la vida de todos los días -aún ahora- pero cuando me quedo a solas enfrentada a mí misma -y eso e lo que sucede cuando pinto, sin alternativa posible-, no, de veras que no tengo ganas de reírme. Mi vida es una historia grave. Y me atrevería a decir que también lo es pintar."


“Embolia pulmonar”, fue el último diagnóstico de los médicos cuando, al amanecer el 13 de julio de 1954, la encontraron muerta en su cama. ¿Su último cuadro? Unas hermosas sandías abiertas, apetitosas, una naturaleza muerta titulada: VIVA LA VIDA!
¡¿Sus últimas palabras? Una frase de su diario: “Espero alegre la salida... y espero no volver jamás.”



 
"Confieso que he vivido" - Pablo Neruda - Escritor chileno (1904-1973)

"El trabajo de los escritores, digo yo, tiene mucho de común con el de aquellos pescadores árticos. El escritor tiene que buscar el río y, si lo encuentra helado, necesita perforar el hielo. Debe derrochar paciencia, soportar la temperatura y la crítica adversa, desafiar el ridículo, buscar la corriente profunda, lanzar el anzuelo justo, y después de tantos y tantos trabajos sacar un pescadito pequeñito. Pero debe volver a pescar, contra el frío, contra el hielo, contra el agua, contra el crítico, hasta recoger cada vez una pesca mayor."


"Pero, qué maravilla es haber estado en Ulan Bator! Más para mí que vivo en los bellos nombres. Vivo en ellos como en mansiones de sueño que me estuvieran destinadas. Así he vivido, gozando de cada sílaba, en el nombre de Singapur, en el de Samarcanda. Deseo que cuando me muera me entierren en un nombre, en un sonoro nombre bien escogido, para que sus sílabas canten sobre mis huesos, cerca del mar."


"Desde Topolobambo en Sinaloa, bajé por esos nombres hemisféricos, ásperos nombres que los dioses dejaron de herencia a México cuando en su territorio entraron a mandar los hombres, menos crueles que los dioses."


"Volví reconfortado al hotel, me senté en la verandah de mi bungalow con papel de escribir y mi mangosta encima de la mesa, y decidí enviar un telegrama al gobierno de Chile. Me faltaba la tinta. Entonces fue cuando llamé al “boy” del hotel y le pedí en inglés ink, para que me trajera un tintero. No dio el menor signo de comprensión. Se limitó a llamar a otro boy, tan vestido de blanco y tan descalzo como él, para que lo ayudara a interpretar mis enigmáticos deseos. No había nada que hacer. Cuando yo decía ink y movía mi lápiz mojándolo e un tintero imaginario, los siete u ocho boys que se habían reunido para asesorar al primero, repetían al unísono mi maniobra con un lápiz que sacaban de sus faltriqueras, y exclamaban con ímpetu: ink, ink, muertos de risa. Les parecía un nuevo rito que estaban aprendiendo. Desesperado me lancé hasta el bungalow fronterizo, seguido por la retahíla de servidores vestidos de blanco. De una mesa solitaria tome un tintero que allí estaba por milagro y, blandiéndolo ante sus ojos asombrados, les grite:
-¡This! ¡This!
Entonces todos sonrieron y dijeron a coro:
-¡Tinta! ¡Tinta!
Así supe que la tinta se llama “tinta” en malayo."


"Si los poetas contestaran de verdad a las encuestas largarían el secreto: no hay nada tan hermoso como perder el tiempo. Cada uno tiene su estilo para ese antiguo afán."


"Siempre me preguntaban, especialmente los periodistas, qué obra estoy escribiendo, que cosa estoy haciendo. Siempre me ha sorprendido esta pregunta por lo superficial. Porque la verdad es que siempre estoy haciendo lo mismo. Nunca he dejado de hacer lo mismo. Poesía?
Me enteré mucho después de estar haciéndolo, que lo que yo escribía se llamaba poesía. Nunca he tenido interés en las definiciones, en las etiquetas. Me aburren a muerte las discusiones estéticas. No disminuyo a quienes las sustentan, sino que me siento ajeno tanto a la partida de nacimiento como al post-mortem de la creación literaria. “Que nada exterior llegue a mandar a mí.”, dijo Walt Whitman. Y la parafernalia de la literatura, con todos sus méritos, no debe sustituir a la desnuda creación."