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Pentagramas, óleos, palabras, pinceles, acordes, brújulas, recuerdos, ilusiones, música, silencios...
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Citas del Mes: Julio
"Uno de mis defectos es la chismografía, aunque aduciré en mi descargo que sólo me interesan ciertas formas superiores del chisme como por ejemplo la historia."
"Los premios" - Julio Cortázar

"Había hecho un gran esquema en la pared, una especie de mapa del libro... ya se lo enseñaría. ¿Recordaba a Kirilov, el personaje de una de las obras de Dostoievski, que se había pegado un tiro o ahorcado porque era demasiado feliz? Ese era yo de pies a cabeza. Iba a disparar a todo el mundo... por pura y simple felicidad..."
"Sexus" - Henry Miller

"...lo vio quedarse tieso en su silla, mirando fijo a un punto preciso de la oscuridad, como si ese punto contuviera el plano detallado de toda la noche."
"El lugar sin límites" - José Donoso

"Una vulgar mesa de cuatro patas afirmaba ser Prima Cercana de los Puntos Cardinales."
"Desde la clepsidra" - Carlos Kaufmann

"Ahora, durante esta tarde de un agosto moribundo, cuando las tijeras del otoño empiezan a recortar lejana, misteriosamente el aire pesado del verano, cuando no vale la pena recordar un incidente remoto en el parque, estoy a punto de entender con ella que un amor dotado de certeza total no es un verdadero amor; se parece demasiado a un seguro de vida, o peor aún, a un certificado de buena conducta."
"La edad del tiempo" - Carlos Fuentes
 
Historia de una foto: Julio Cortázar por Sara Facio
Primer plano, el ceño algo fruncido, mirando a cámara, el cigarrillo negro apagado entre los labios, de camisa blanca, corbata y abrigo oscuro, con una apariencia 10 años menor de los 53 que tenía en ese momento, el retrato clásico y emblemático de Cortázar ocupa toda la portada del libro, que sólo lleva su nombre al pie. "Así lo hubiera querido él. Me lo dijo cuando vio la copia: 'Ésta va a ser mi foto oficial, Sara; me gustaría que algún día sea la portada de un libro". La fotografía se tomó, "con una cámara Leica", en 1967, a las puertas de la sede de la Unesco, en París, donde Cortázar trabajaba de traductor.



Los textos ofrecen los datos imprescindibles y las impresiones de la autora. De la primera cita, en 1967, cuenta Sara: "El corazón se me salía del pecho mientras caminaba desde el Metro de la rue Vaugirard hasta la casa de Julio Cortázar". Había llegado hasta allí por encargo de la Editorial Sudamericana, que sólo publicaría el libro de fotografías Buenos Aires-Buenos Aires que propuso con una compañera, Alicia D'Amico, si lograban que Cortázar redactara los textos. Para Sara resultó un desafío, "porque él ya había publicado Rayuela, era un personaje reconocido en todo el mundo literario". Pero se atrevieron a escribirle y contestó; dijo que las esperaba en París. Cuando le mostraron las fotos de Buenos Aires, "se emocionó mucho". Facio recuerda que le hicieron preguntas "impertinentes", tales como: "¿Por qué te fuiste si querías tanto a Buenos Aires?". Preguntas que en ese momento no contestó. Con el tiempo, Cortázar admitiría: "Antes de 1950 [cuando irrumpe el peronismo], Buenos Aires me parecía una cárcel, yo era un burguesito ciego, no entendí muchas cosas de la política y de mi gente".

“Aquella fue la última vez que le tomé fotos". La fotógrafa, editora y conservadora argentina Sara Facio regresa por un momento a la rue Savoie de París, en 1974. Julio Cortázar le había invitado a cenar con García Márquez y su mujer, Mercedes. "Jugaron entre ellos como niños. Julio se puso una máscara que era del hijo de Ugne Karvelis, su segunda mujer, y asustaba a Gabo. 'Si decidís venir a Buenos Aires, tendrás que ponerte una de éstas: la gente te va a comer', le decía Julio". En el llamado Año Cortázar, a 20 años de la muerte del escritor argentino, Sara Facio ha decidido iniciar con Julio Cortázar la colección Imagen Latente de su editorial La Azotea con las imágenes de sus encuentros, entre 1967 y 1974, con Cortázar (Bruselas, 1914-París, 1984), en el que se incluyen algunas fotografías inéditas.

Graduada en Bellas Artes, fotógrafa reconocida por sus libros dedicados a los más importantes escritores latinoamericanos de los años sesenta y setenta, expositora en museos y galerías internacionales, conservadora independiente y del Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina desde 1995, Sara Facio fundó en 1973 la editorial fotográfica La Azotea. En su despacho conserva cartas personales de Cortázar que no ha querido ceder para su publicación porque no cree que "la excusa del aniversario de su muerte permita revelar todo lo que ha sido tan personal". Pero sintió la necesidad de publicar el libro para "de algún modo, volver a estar con él".

La noche de 1974 fue la última en que Sara lo fotografió, aunque volverían a verse en Panamá, Los Ángeles, Barcelona y Venecia. ¿Por qué no le tomó más fotos? Sara mira a los ojos y sólo dice: "No sé, creo que sentía que ya tenía su imagen para siempre".


 
Nosotras que nos queremos tanto - Marcela Serrano - Escritora chilena (1951)
Sabemos que el amor termina, Ana. ¿Para qué nos pasamos películas? Las proyecciones al futuro son sólo protecciones. Sabemos que toda relación muere. Tú dices que se transforma. Claro, ¿en una cosa calentita, blanda y complaciente? ¿Qué energía hay en eso? Sabemos que la pasión no es eterna. Sabemos que tras una relación simbiótica se esconde sólo el terror a la soledad. Y ese terror toma la forma de una familia. Engendrar hijos para que todos se posean unos a otros, ahogándose. ¡Odio la posesividad! Al menos hago la vida que se me da la gana. No debo guardar imágenes estabilizadoras a nadie. No debo proteger a nadie de mis propios vaivenes. No hay un proyecto de vida que se prolongue más allá del mío. No vivo ese fenómeno del cual la maternidad es dueña: la culpa. Al no tenerla todo se rodea de otro color. No, no estoy haciendo ninguna inversión para el futuro. Pero ¿crees que los hijos realmente lo son? La vejez puede ser una desgracia aunque hayas parido muchos. Más vale que la plenitud de nuestros años venideros no dependa de esos pobres seres que, a fin de cuentas, no fueron echados al mundo para que sus madres, vacías, se cuelguen de ellos.



...como si ese verano, sin saberlo, cerrara la primera etapa de la vida, aquella donde aún no han entrado los dolores.

...no pasaré la vejez sola, es el peor momento para la soledad. Lo que en la juventud es símbolo de autonomía y de desenfado, en la vejez se vuelve indigno.

-Es bueno a veces andar mal, Isabel- la consuela María.-Son épocas puente en que se cambia de órbita.

Esperanza saltaba de alegría. Nunca había tenido una, por orden expresa de su madre. Antes que ella naciera, en el allanamiento practicado en casa de un compañero, los agentes de seguridad habían cortado las cabezas de todas las muñecas de los niños ante los ojos desorbitados de ellos mismos, que más tarde recordarían eso con más fuerza que la desaparición del padre del hogar.

Apenas si se retocó el maquillaje, cansado como ella a esta hora, y salió casi corriendo.

Si has de abandonarme, no lo hagas en domingo, no lo resistiría.

Pero Isabel ya está en la tina, llena de espumas, con esa temperatura que hace coincidir al cuerpo con el alma.

Ahora quiero mi independencia y ganarme la vida en el mundo privado, con la libertad -y dolor de cabeza- que sólo da el ser dueño de su propio lugar de trabajo.

Él frunció el ceño como atrapando ideas sueltas y al juntarlas sonrió.


 
Borges - Bioy: confesiones,confesiones - Rodolfo Braceli - Escritor y periodista argentino (1940)
Para la construcción de su libro, Rodolfo Braceli utilizó únicamente entrevistas periodísticas propias, que se iniciaron con Jorge Luis Borges, en octubre de 1965, y que se prolongaron con Adolfo Bioy Casares, hasta octubre de 1996. A lo largo de treinta años, sus encuentros con los dos escritores fueron más de veinte.

-Borges... ¿Alguna vez lloró en voz alta en la Biblioteca tan absolutamente negada a sus ojos?
-¿Por qué me pregunta eso?
-No sé, se me ocurrió…
-Me obliga a una respuesta demasiado íntima, cercana a la confesión.
-De todas maneras, con esto que me acaba de decir, ya inició la confesión de su intimidad.
-Sin duda. Qué voy a hacerle… Sí, lloré como usted dice, en voz alta… Pero fui afortunado porque ese día llovía torrencialmente.
-Y la lluvia lo consoló.
-No, el sonido numeroso de la lluvia disimuló mi lamento, disipó mi llanto en medio del temporal.



-Borges, dígame: ¿qué es Bioy para usted?
-Bioy es la clase de personas queridas que, si un día nos faltan, el dolor se vuelve insoportable. Tan insoportable como el dolor por la falta de un padre, de una madre, de un hermano… Por suerte yo no tendré esa clase de dolor. Me iré de la vida mucho antes que él por haber tenido la precaución de nacer también mucho antes. Tengo que admitirlo, he sido un hombre afortunado en varios aspectos: por un lado, al haber nacido antes me iré antes y no sufriré el dolor de ciertas ausencias, como la de Bioy. Por otro lado, mi ceguera me ha beneficiado: no veré envejecer a ciertos rostros queridos.

-Hablábamos de la posible atracción de los cuartos oscuros. ¿No tendrá que ver, en su caso, con los otros cuartos oscuros, los del amor?
-No lo descarto. Pero debo confesarle que no elegiría la oscuridad cuando uno tiene la suerte de tener entre los brazos a una mujer linda. Es tan agradable verla… Ahora ya no me acuerdo de una época en la que pasaba todo el día en uno de esos cuartos oscuros. Cuando salía a la calle tenía una sensación muy rara, como que yo me había olvidado de que el mundo seguía andando.
-Al salir de esos fragorosos paréntesis, Bioy, es cuando uno se pregunta: ¿cómo es posible que haya tantos millones que no están haciéndose el amor?
-Es cierto. Haciéndose el amor. Como correspondería. Nos distraemos en cosas menos gratas.

-Dicen, Bioy, que en el amor y en la vida lo que importa es ser porfiados.
-Desgraciadamente esa porfía al final no sirve de nada. La muerte siempre llega. Y aunque le digan a uno que va a vivir hasta los 105 años, es tan espantosa…
-Mario Benedetti el otro día me decía que siempre debemos estar enojados con la muerte, por lo menos para no merecerla.
-Le doy la razón a Benedetti.
-Borges, en cambio, solía decir que esperaba la muerte con esperanza.
-Eso decía. Y era el motivo de una de las pocas peleas que teníamos con él. Yo siempre le objetaba que no podía opinar eso. A mí no me gustaba nada oírlo.
-¿Borges hablaba en serio o se trataba de otra de sus zancadillas para, digamos…
-…asombrar al burgués? No, no creo que fuera para eso; pero podría ser que hablara así por el hábito del juego de su inteligencia: a él le gustaba sorprender a su interlocutor.



-Nadie adelante, nadie a los costados, nadie atrás.
-Nadie. Pero uno se empeña en seguir.
-Digamos, Bioy, que hace frío, frío de seres queridos en el mundo.
-Qué le parece. Es un frío que nada puede atemperar.
-Diciéndolo desde un poema, ¿cómo hacer, Bioy, para que el sol no nos pierda la memoria?
-Sí, cómo hacer para que el sol no nos pierda la memoria. Yo no lo sé. Apenas sé que ahora me voy a almorzar. Iré, como siempre, a Lola o a Happening.
-¿Qué comerá? ¿Con quién irá?
-Tal vez pida una mousse de espárragos y un bife. No soy demasiado imaginativo con la comida. Y no sé con quién comeré. Pero seguro que me acompañará el negro.
-¿Un amigo?
-No. Así lo llamo cariñosamente a mi bastón…

-¿Por qué será, Borges, que se lleva tan mal con los espejos?
-Tal vez porque multiplican un mundo que debiera ser abreviado.

Bioy (…) quería invitarlo a que mire bien hacia atrás en su vida, para ver qué imagen remota rescata.
-Tal vez esto que ahora le digo ya se lo dije, no sé. Pero me gustará repetirlo, al fin de cuentas uno cada vez que toma un vaso de agua lo disfruta por primera vez, ¿no? En lo más remoto de mi vida tengo la idea de estar mirando la luna con mis padres, en Rincón Viejo. Me decían que había una persona con un burrito, en la luna…
-Y para sus ojos, ¿había una persona?
-Pero claro que la había. Al menos yo creí verla.
-Y ahora, cuando mira la luna, ¿qué ve?
-Ya adulto, para mí lo del burrito en la luna no está desmentido.

-Me alegra, me sorprende un poco escuchar esto de sus labios, Borges. Entonces no era cierto que el futuro no lo preocupa.
-Lo cierto es que mi preocupación de nada sirve. Yo puedo ahora blasfemar contra el desmedido cuello de la jirafa, pero eso no modificará a la jirafa.

Borges explica por qué no escribió y casi no leyó novelas: He fracasado en eso. Me resulta ingrato. Entrar en una novela es como entrar en una habitación llena de desconocidos que a uno se los van presentando…


 
Viajes: Stonehenge - Wiltshire - Inglaterra
En el sur de Inglaterra, cerca del río Avon, se encuentra Stonehenge el monumento megalítico más extraordinario y enigmático del mundo. Durante centenares de años, científicos e investigadores han rivalizado por encontrar el origen y significado de este monumento, pero a pesar de tantas hipótesis, el misterio del significado de las ruinas de Stonehenge sigue en pie.



Stonehenge está constituido por grandes bloques rectangulares de piedra ordenados en círculo, formando dinteles, en el centro de un terreno rodeado por una zanja bastante profunda. La tierra sacada de esta excavación forma un ligero terraplén hacia el interior del círculo. Hay 56 hoyos circulares formando una circunferencia o anillo en torno al monumento. La mitad de estos hoyos o fosas, llamados “de Aubrey” desde el siglo XVII, en honor de su descubridor, fueron excavados y marcados con cal, destacándose alrededor de Stonehenge como enorme collar de grandes perlas blancas. Se supone que fueron utilizados para determinados sacrificios o ceremonias. En el Interior de este círculo de hoyos se encuentra enclavado el conjunto arquitectónico de monolitos de Stonehenge, que consta de dos partes: un círculo exterior de 34 m. de diámetro y una construcción interior en forma de herradura. Cuando el monumento no había sido deteriorado por el paso del tiempo y por los saqueos de los habitantes de la zona, el círculo estaba formado por 30 columnas unidas por un dintel continuo de bloques cortos, los cuales montaban encima de las columnas o monolitos de tal manera que cada uno se apoyaba en dos columnas consecutivas. Todas estas columnas son de una clase de piedra arenisca que se encuentra en los Marlborough Downs, 30 km. al norte de Stonehenge, y cada uno pesa alrededor de 25 toneladas. Los bloques colocados encima, formando el dintel, pesan alrededor de 7 toneladas cada uno.

Gracias al análisis con el carbono 14, se pudo determinar que este monumento tiene una antigüedad de 1.845 años antes de J. C.En ese entonces el sur de Inglaterra estaba habitado por pueblos neolíticos secundarios, los cuales han dejado algunos rastros de sus probables campamentos en las cercanías de Stonehenge.

Se supone que debieron iniciar la construcción del monumento como santuario religioso. Por aquella época se colocaron unas 80 piedras azules en el centro del monumento, formando dos círculos, en los que había una entrada al Nordeste. Posteriormente, Stonehenge pasó por diversas fases de renovación y construcción, cuyas fechas son imposibles de precisar. No obstante, se cree que unos 1.500 años antes de J. C. quedó terminado en la forma que se ha conservado hasta nuestros días.

 
Orígenes del ajedrez
No hay ninguna certeza histórica que permita precisar el origen del ajedrez. Existen remotísimas tradiciones que atribuyen el juego a los caldeos, a los persas o a los etruscos. Algunos dicen que el ajedrez tendría oigen sánscrito y su nombre sería Chaturanga (el de 4 cuerpos), en alusión a las 4 armas del ejército índico: infantería, caballería, elefantes y carros de combate simbolizados respectivamente por los peones, los caballos, los alfiles (alfil o elefante en árabe) y torres.

La leyenda sitúa su nacimiento en la India, su inventor un brahmán llamado Sissa Ben Dahir lo concibió para distracción y ocio de un rey, tal fue el éxito en la corte de dicho rey que ofreció a tan brillante inventor que eligiera su recompensa. El brahmán solicitó que le fuera concedido un grano de trigo en la primera casilla del tablero, dos en la segunda, cuatro en la tercera y seguir doblando la cantidad hasta totalizar las 64 casillas del tablero. El rey y los cortesanos presentes se rieron de este aparente ínfimo pedido. Al cabo de algunas de algunas horas, los algebristas más hábiles regresaron al salón con el resultado de los cálculos, un número inconcebible para la mente humana: 18 trillones 4461744 billones 73949 millones 551615, el número 18 seguido por 18 ceros: 18000000000000000000. Indudablemente Sissa Ben Dahir sabía que su pedido no podría ser satisfecho. La leyenda concluye que fue nombrado primer ministro y que con sabios y prudentes consejos prestó grandes servicios a su pueblo.



El ajedrez fue amado por personalidades destacadas como por ejemplo: Tolstoi, Alfred de Musset, Sigmund Freud, Schiller, Goethe, Iván IV el terrible, Miguel de Unamuno, Ramón y Cajal, Einstein, Tamerlán, conquistador turco (su biógrafo cuenta que Tamerlán jugaba al ajedrez porque de este modo estimulaba su inteligencia. Pero jugaba siempre al gran ajedrez cuyo tablero contaba con 110 casilleros y para complicarlo le agregaba 2 camellos, 2 jirafas, 2 exploradores, 2 tortugas y un visir.)

Borges escribió estos sonetos que se leen como un soneto doble:

I
En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ambito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
Las formas: torre homérica, ligero
Caballo, armada reina, rey postrero,
Oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías?

Leibniz dijo: “Es demasiado juego para ser una ciencia y demasiada ciencia para ser un juego.”

 
John Nash - Economista estadounidense (1928)


Cuando Nash solicitó ser admitido como alumno en Princeton, la carta de recomendación escrita por su profesor R.J. Duffin tenía solo una línea: "Este hombre es un genio".A los 21 años escribió una tesina de menos de treinta páginas en la que expuso por primera vez su solución para juegos estratégicos no cooperativos, lo que desde entonces se llamó "el equilibrio de Nash", que tuvo un inmediato reconocimiento entre todos los especialistas.

Dilema del prisionero

Dos delincuentes son detenidos y encerrados en celdas de aislamiento de forma que no pueden comunicarse entre ellos. El comisario sospecha que han participado en el robo del banco, delito cuya pena es diez años de cárcel, pero no tiene pruebas. Sólo tiene pruebas y puede culparles de un delito menor, tenencia ilícita de armas, cuyo castigo es de dos años de cárcel. Promete a cada uno de ellos que reducirá su condena a la mitad si proporciona las pruebas para culpar al otro del robo del banco. Al no conocer la decisión del otro preso, la estrategia más segura es traicionar. Si ambos traicionan, el resultado para ambos es peor que si ambos hubieran elegido la lealtad.
El dilema del prisionero fue formalizado y analizado por primera vez por A. W. Tucker en 1950. Es posiblemente el juego más conocido y estudiado en la teoría de juegos

La teoría de juegos tiene una relación muy lejana con la estadística. Su objetivo no es el análisis del azar o de los elementos aleatorios sino de los comportamientos estratégicos de los jugadores.

Desde su infancia su comportamiento e inquietudes revelaron su extraordinaria capacidad intelectual y sus dificultades para relacionarse con los demás. Nash se nutrió fundamentalmente de su propia mente, lo que significó a la vez su refugio y su perdición.

Ingresó en Princeton (en aquel momento el centro mundial de las matemáticas aunque carecía del prestigio de Harvard), donde trabajaron genios como Einstein o Von Neuman. Más tarde comenzó a trabajar para una institución de las fuerzas aéreas dedicada a la investigación estratégica, que en aquel momento reclutaba talentos matemáticos para trabajar en la aplicación de la teoría de juegos a las nuevas circunstancias mundiales. Los posteriores delirios de un Nash gravemente enfermo se centrarían casi siempre en supuestas conspiraciones, mensajes cifrados o gobiernos secretos mundiales de los que sólo él era consciente. La postura de Nash ante sus evidentes inclinaciones homosexuales fue casi siempre la de la negación.

Una de las alumnas de Nash en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), Alicia Larde, entabló una fuerte amistad con él. En febrero de 1957 se casaron. En 1958 Alicia quedó embarazada, pero antes de que naciera su hijo, la grave enfermedad de Nash era muy manifiesta y había sido detectada. Alicia se divorció de él más adelante, pero siempre lo ayudó. El hijo, al que tuvo que sacar adelante ella sola, desarrolló más tarde la misma enfermedad que su padre.

En 2001 se estrenó la película sobre su vida: "Una mente brillante", protagonizada por Russell Crowe.

John Nash fue víctima de esquizofrenia paranoica durante 30 años.