La Letra Escarlata
No tengo tiempo para escribir poco
Hester Prynne
Creative Commons License
La Letra escarlatabyHester Prynneis licensed under aCreative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.
Sindicación
 
Quédate
En la edad adulta, el truco está en hacer el esfuerzo de recuperar lo que sabíamos de forma automática en nuestra infancia (Carol Lawrence)

Con veinte años no me creía muchas de las manidas frases hechas que flotaban a mi alrededor como moscas molestas: todo el mundo va a lo suyo, ya cambiarás y un largo etcétera que no quiero reproducir por si me está leyendo alguien de esa edad (hay que mantener la esperanza, la gente que cambia el mundo es la que sigue llevando esta como estandarte).
Con treinta años me encuentro luchando contra esas frases hechas, ahora que veo que gran cantidad de ellas están muy cerca de ser verdad. Y digo muy cerca, porque aún me las arreglo para desinflarlas cuando veo que van cobrando forma. Cada cual tendrá el suyo, pero mi mecanismo de defensa es continuar aferrándome a esa fuerza que de niña me abría mucho los ojos, maravillada con lo que tenía delante (tantos libros por leer, tantas cosas extrañas por entender) e impaciente por lo que estaba por venir. Me agarro fuerte a esa yo que a veces quiere empaquetar y marcharse, no te vayas por favor, no te vayas del todo, niña yo.
De chiquilla era sin duda más sabia, más sabia de una manera menos rocambolesca. Ahora –para bien y para mal- la selva de mi por dentro está compuesta de innumerables laberintos que desembocan en innumerables facetas que forman la –enrevesada y al mismo tiempo simple- persona que soy: la más afortunada del mundo a veces, la que se siente abandonada y sola otras, la locamente enamorada, la que se descubre vulnerable y temblorosa, la que tiene mucho que aprender, la bibliófila, la que echa de menos, la llena de proyectos, la llena de miedos, la lenta que tiene prisa, la ansiosa que debe detenerse, la que se acuesta cada noche abrazada al amor de su vida, la fuerte que flaquea y también la débil que saca energías de no se sabe dónde.
Así que nada, qué otro remedio queda que tirar para delante. Y ya que no me queda otra, por qué no hacerlo con la elegancia de las torpes que siempre se vuelven a levantar de donde han caído.
Tiempo de proyectos, tiempo de rodillas llenas de costras, tiempo de cabeza alta, aunque la barbilla tiemble a veces.

Mención especial a Chavela, a quien le he robado la idea de poner una foto de mi infancia en el post de hoy.
 
Comentario:
Q rica inhumana eras! y que de leches te daba! jejee
 
Comentario:
No creo que tu "niña-yo" se vaya. Seguramente va a ir y venir hasta que un dia te des cuenta de que la tienes totalmente instalada. Como la mía que es más vieja que la tuya y está a mi lado acá sentada.
 
Comentario:
tienes mucha más pinta de escritora que yo!!!jajaja. besos guapa
No