La Letra Escarlata
No tengo tiempo para escribir poco
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Escribir es sencillo. Tan sólo tienes que sentarte frente al ordenador y abrirte una vena.

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Sindicación
 
La Iglesia, Julia...
No preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti. (Ernest Hemingway)

El Colectivo de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales de Madrid (COGAM) ha conseguido ya más de 1500 solicitudes de apostasía y busca la tuya. Sólo tenéis que entrar en su web y rellenar la solicitud que viene para descargar. Después la enviáis por e-mail / correo tradicional o la lleváis directamente a la sede (c/ Fuencarral, nº 37, 28004 Madrid). Las razones que aducen para apostatar (y esto es de perogrullo, vamos, creo yo) son "su postura misógina, machista, clasista y homófoba así como su permanente cruzada contra los avances científicos y sociales (recordamos la democracia, el divorcio o actualmente la investigación con células madre, los métodos anticonceptivos y el uso del preservativo) en una obcecada y obsesiva defensa de sus anacrónicos dogmas de fe" pues estas "son razones bastantes para abandonarles, para no ser parte de la coartada estadística que mantiene su desproporcionada y privilegiada financiación por parte del Estado, para dejar de ser un cómplice pasivo de la sinrazón".
Continuando con el integrismo católico, la Red Feminista recoge firmas en su página c"ontra los pronuncimientos de la Iglesia Catolica condenando al feminismo y en apoyo de la suspension de los acuerdos economicos con el Vaticano. Por un estado laico. Contra los proivilegios a la Iglesia".
Internet tiene eso, que puedes hacer mucho para cambiar el mundo sin moverte del sillón (aunque yo diría que lo bueno es combinar pereza con acción, de modo que no se nos quede el cerebro cuadrado de tanto estar delante de una pantalla. Respirar el aire, salir a la calle a luchar con tus compañer@s... No hay nada mejor que eso. Ay, que me pongo melancólica recordando mis tiempos de militante, reducidos ahora inhumanamente por haberme convertido en un ratón de biblioteca... Algún día volveré a los callejones inhóspitos y a las avenidas invadidas por manifestaciones llenas de gritos de fuego... Tenedme miedo, habitantes del mundo blanco falocéntrico...

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La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida... La verdad es que en Julia Otero pocas veces había reparado. Una periodista más y ya está. Pero este domingo leyendo el periódico me encontré con una entrevista que le hacían y acabé devorándola, y vamos, que la paso a mi lista de M.A.C. (Mujeres A tener en Cuenta). Algunas perlas del mencionado artículo:

Los hombres con poder se pueden permitir la vida que llevan porque la intendencia familiar queda a cargo de las mujeres. Observe el Gobierno español: ocho hombres suman veinticuatro hijos; ocho mujeres suman cinco hijos. Luego está la soledad. Las mujeres que han llegado a lo más alto suelen estar solas. No es el caso de los hombres.

La misoginia del siglo XXI es ésta: se dictamina que las mujeres sean eternamente jóvenes y eternamente delgadas. ¡Que compitan bien en el trabajo, que sean buenas madres y que estén famélicas!

Hace tres meses un diseñador francés que debía venir a mi programa impuso que las modelos debían desfilar vestidas con la talla 34. ¡La talla 34 para mujeres de un metro ochenta! Cuando me enteré me opuse y el diseñador no vino. Y lo dije públicamente en el programa. Una mujer con la talla 34 sólo puede ser una enferma. Digo esto porque los medios deben empezar a tomar cartas en el asunto.

Hay algunos hombres a los que las mujeres sólo les interesan sexualmente. Lo que quiere decir que tampoco les interesan nada.

Siempre que añadimos a un sujeto la palabra femenino o femenina es para mal. Si hablamos de literatura femenina no es frente a la literatura masculina, sino frente a la literatura. O sea, frente a la buena, la universal. En el caso de la comunicación, también. ¡Hace tanto tiempo que el adjetivo femenino, añadido a lo que sea, lo que busca en realidad es denostar..., que yo en cuanto lo oigo me pongo en guardia! No me fío. Porque son los hombres los que ponen el adjetivo femenino a las cosas. Eso más allá de que, como le decía antes, las mujeres tengamos preguntas y respuestas específicas.

Da mucho miedo cualquier discurso que dure más de dos minutos. No hay respuestas largas. Todo son eslóganes. Titulares. Y en fin: todo se quiere picadito y con mucho ritmo. Ésta es la única frase del libro de estilo de la televisión actual. Picadito y con mucho ritmo. Por cierto: la prensa no se salva de este estilo. Cada vez es más difícil encontrar trabajos periodísticos de alcance, de largo recorrido. La verdad es que yo preferiría que los diarios no se obsesionaran tanto con la síntesis. No es que yo compre un diario precisamente por la síntesis. Ya me la haré yo, la síntesis.

Hay mucha gente que se llama a sí misma periodista Entonces, alguien debe de estar equivocado. Yo veo alguna gente que me dice que se dedica a lo mismo que yo... y la verdad, insisto, alguien se está equivocando aquí. Quizá sea yo.
 
Comentario:
mi querida H. llego mañana a las 20:35. te besare sin control durante un día y medio y luego vuelvo a mi retiro. mientras lovelloux y atracones de besos
 
Comentario:
ay Hesper, tantas campanas suenan por nosatras y las diferentes, y por aquellas y aquellos que mueren... y hay derechos avasallados, y hay tiranía sobre los espíritus que podrían ser libres...

te abrazo fuerte,
 
Comentario:
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Disculpa la demora...

Saludos
No