Reivindicando la ñoñoesfera, mis valientes
El mundo necesita más amor y menos burocracia (Pearl Bailey)
Creo que todo empezó con Amicus formando la BAC (Brigada Anti Cursis) a la que Dju ha decidido contraatacar con el comando CSF (Cursis Sin Fronteras).
Y luego están quienes hablan del fenómeno en sí: Arrierita o Zoe, por ejemplo.
Pero las hay que, cabezotas nosotras, seguimos escribiendo de amor (no me enlazo pero quienes me leéis habitualmente ya sabéis que me llevo la palma): Charlotte Sometimes, Arispiq, la bruja eskarlata, Chavela, Nita o Meike, entre otras muchas.
Vale, está bien, a veces una puede ponerse demasiado floripondial, lo admito, pero lo cierto es que, por mucho que nos llamen cursis, para enamorarse hay que tener un buen par de ovarios.
O si no por qué creéis que se utiliza el verbo conquistar… Que madre mía, a veces para que alguien se fije en ti de esa otra manera hay que tener –y mira que odio las metáforas bélicas- un ejército de voluntades, para poder cuando una se te quiebre, coger fuerzas y hacer uso de otra. Y no tirar la toalla, e inventar una y mil magias, y hacerte presente sin ser agotadora, y hacerte imprescindible sin convertirte en una buena amiga, y hacerte deseable incluso cuando por dentro estás hecha un puñado de inseguridades…
¿Y si no te quieren a pesar de todo? Pues a pesar de todo, de las lágrimas y los celos y las tristezas, a tirar para adelante, a seguir con los quehaceres diarios, a tratar de “que se te pase” como si se tratase de una gripe.
¿Y si te quieren a pesar de todo? Pues a luchar por que la rutina se convierta en una cotidianidad deseada y no en una balsa aburrida, a tener detalles, a cuidar, a acordarte de las insignificancias importantes, a prevenir el estancamiento, a superar las tentaciones, a no intentar cambiar a la otra persona, a no volverte dependiente, a no tratar tu relación como si fueran las viejas y cómodas zapatillas que te pones al llegar del trabajo, a conservar ese algo sólo tuyo y suyo, a respetar, a que el miedo de que pueda acabarse no lo estropee todo, a conservar la emoción, a no olvidarte de regar las plantas.
¿Y si se acaba? Pues a llevar todo el peso del mundo en los hombros para que no se te caiga encima.
Que se dice pronto.
¿Y a pesar de todo? A pesar de todo, merece la pena, por supuesto, si no, las llamadas cursis no estaríamos donde estamos, que tontas no somos. Yo me quiero mucho y soy consciente de que la vida es muy corta para andarse con desgracias si se pueden evitar.
Entonces… entonces, realmente, hay que tener muchos, pero que muchos ovarios para volverse una cursi redomada y AMAR, así, en mayúsculas, para que quede más cursi aún.
A ver quién es la guapa que se atreve.

Creo que todo empezó con Amicus formando la BAC (Brigada Anti Cursis) a la que Dju ha decidido contraatacar con el comando CSF (Cursis Sin Fronteras).
Y luego están quienes hablan del fenómeno en sí: Arrierita o Zoe, por ejemplo.
Pero las hay que, cabezotas nosotras, seguimos escribiendo de amor (no me enlazo pero quienes me leéis habitualmente ya sabéis que me llevo la palma): Charlotte Sometimes, Arispiq, la bruja eskarlata, Chavela, Nita o Meike, entre otras muchas.
Vale, está bien, a veces una puede ponerse demasiado floripondial, lo admito, pero lo cierto es que, por mucho que nos llamen cursis, para enamorarse hay que tener un buen par de ovarios.
O si no por qué creéis que se utiliza el verbo conquistar… Que madre mía, a veces para que alguien se fije en ti de esa otra manera hay que tener –y mira que odio las metáforas bélicas- un ejército de voluntades, para poder cuando una se te quiebre, coger fuerzas y hacer uso de otra. Y no tirar la toalla, e inventar una y mil magias, y hacerte presente sin ser agotadora, y hacerte imprescindible sin convertirte en una buena amiga, y hacerte deseable incluso cuando por dentro estás hecha un puñado de inseguridades…
¿Y si no te quieren a pesar de todo? Pues a pesar de todo, de las lágrimas y los celos y las tristezas, a tirar para adelante, a seguir con los quehaceres diarios, a tratar de “que se te pase” como si se tratase de una gripe.
¿Y si te quieren a pesar de todo? Pues a luchar por que la rutina se convierta en una cotidianidad deseada y no en una balsa aburrida, a tener detalles, a cuidar, a acordarte de las insignificancias importantes, a prevenir el estancamiento, a superar las tentaciones, a no intentar cambiar a la otra persona, a no volverte dependiente, a no tratar tu relación como si fueran las viejas y cómodas zapatillas que te pones al llegar del trabajo, a conservar ese algo sólo tuyo y suyo, a respetar, a que el miedo de que pueda acabarse no lo estropee todo, a conservar la emoción, a no olvidarte de regar las plantas.
¿Y si se acaba? Pues a llevar todo el peso del mundo en los hombros para que no se te caiga encima.
Que se dice pronto.
¿Y a pesar de todo? A pesar de todo, merece la pena, por supuesto, si no, las llamadas cursis no estaríamos donde estamos, que tontas no somos. Yo me quiero mucho y soy consciente de que la vida es muy corta para andarse con desgracias si se pueden evitar.
Entonces… entonces, realmente, hay que tener muchos, pero que muchos ovarios para volverse una cursi redomada y AMAR, así, en mayúsculas, para que quede más cursi aún.
A ver quién es la guapa que se atreve.

Obituario: La habitación de Skidmore College
Una persona puede ir de aquí para allá durante años pero tarde o temprano tiene que comprometerse con el lugar al que, para bien o par mal, llama hogar, y hacer lo que pueda para cambiar las cosas allí (Paule Marshall).
Diez meses de noches después, Hester se da cuenta de que aquella habitación se había convertido en un pequeño templo. Cuatro paredes llenas de imágenes con un significado que sólo ella puede comprender. La cama. El pupitre con sus bolígrafos, su portátil, sus cuadernos. Sus cds, su radio, su ropa, tantos libros. El alféizar donde se puede sentar a mirar el bosque, las ramas que a veces chocan contra la ventana, esas ramas que al principio estuvieron verdes, después amarillas, más tarde peladas y cabizbajas con el peso de la nieve, y ahora a punto de estallar, hinchadas de primavera.
Diez meses de noches después, Hester se da cuenta de que en ese espacio flotan todas esas palabras que ha hablado, los pensamientos a los que ha dado vueltas, la caligrafía epistolar, las canciones que transportan, los estudios que le han desvelado, litros de café americano, gente que llamó a la puerta, conversaciones telefónicas interminables (y que se hacían tan cortas) con su bruja, morriñas, satisfacciones, olores que para siempre le devolverán a esa habitación de Skidmore College, Saratoga Springs, New York.
Y ahora esa habitación está vacía, con el blanco claustrofóbico de la ausencia de personalidad. La ocupará otra persona, y quizá sienta un poco de la energía de Hester, y ella se pregunta quién será, si la cuidará, si tendrá una planta que regar o un blog que escribir…
Hester lo ha conseguido. Graduada suma cum laude al menos en salir adelante. Diez meses de descubrimientos y lecturas y triunfos y fracasos y carcajadas y lloreras y enfados y suspiros y paseos y apuntes y perezas y ganas y palabras. Las dichas, las soñadas, las tecleadas, las meditadas, las prometidas, las sorprendentes, las susurradas, las exhaustas y las que salieron a borbotones.
Desde el pasado agosto, habéis presenciado el viaje de Hester, que ahora mismo le cuelga en el trapecio de la recta final, de la cuenta atrás, del a puntito de volver a casa, del dame un abrazo… Hester y sus últimos días en Estados Unidos, Hester sólo dando pasos atrás para tomar carrerilla, Hester valientemente muerta de miedo.

Diez meses de noches después, Hester se da cuenta de que aquella habitación se había convertido en un pequeño templo. Cuatro paredes llenas de imágenes con un significado que sólo ella puede comprender. La cama. El pupitre con sus bolígrafos, su portátil, sus cuadernos. Sus cds, su radio, su ropa, tantos libros. El alféizar donde se puede sentar a mirar el bosque, las ramas que a veces chocan contra la ventana, esas ramas que al principio estuvieron verdes, después amarillas, más tarde peladas y cabizbajas con el peso de la nieve, y ahora a punto de estallar, hinchadas de primavera.
Diez meses de noches después, Hester se da cuenta de que en ese espacio flotan todas esas palabras que ha hablado, los pensamientos a los que ha dado vueltas, la caligrafía epistolar, las canciones que transportan, los estudios que le han desvelado, litros de café americano, gente que llamó a la puerta, conversaciones telefónicas interminables (y que se hacían tan cortas) con su bruja, morriñas, satisfacciones, olores que para siempre le devolverán a esa habitación de Skidmore College, Saratoga Springs, New York.
Y ahora esa habitación está vacía, con el blanco claustrofóbico de la ausencia de personalidad. La ocupará otra persona, y quizá sienta un poco de la energía de Hester, y ella se pregunta quién será, si la cuidará, si tendrá una planta que regar o un blog que escribir…
Hester lo ha conseguido. Graduada suma cum laude al menos en salir adelante. Diez meses de descubrimientos y lecturas y triunfos y fracasos y carcajadas y lloreras y enfados y suspiros y paseos y apuntes y perezas y ganas y palabras. Las dichas, las soñadas, las tecleadas, las meditadas, las prometidas, las sorprendentes, las susurradas, las exhaustas y las que salieron a borbotones.
Desde el pasado agosto, habéis presenciado el viaje de Hester, que ahora mismo le cuelga en el trapecio de la recta final, de la cuenta atrás, del a puntito de volver a casa, del dame un abrazo… Hester y sus últimos días en Estados Unidos, Hester sólo dando pasos atrás para tomar carrerilla, Hester valientemente muerta de miedo.

Antinatural
Es casi imposible lanzar basura a alguien sin mancharte tú un poco (Abigail Van Buren)
Estuve en la encantadora ciudad de Boston, Massachusetts, y anduve el Freedom Trial, una línea roja que cruza toda la ciudad y te lleva por esos sitios históricos que salen en mi Norton Anthology of American Literature. Así que yo, como loca literaria que soy, paseaba emocionada preguntándome si Herman Melville se habría tomado una cerveza por aquí o si Louisa May Alcott se habría paseado por allá.
Pero, a pesar del magnífico Museum of Fine Arts, de la solemne Harvard o de los ruidos del Quincy Market, he de admitir que lo que más me ha gustado de Boston es la pareja de cisnes del estanque de los jardines Common.
Cariñosamente apodadas Romeo y Julieta, estas aves cuentan con el afecto de la población bostoniana, quien recibe a la pareja todas las primaveras en el parque, a donde regresan tras pasar el frío invierno en el zoo de Franklin Park.
Cariñosamente apodadas Romeo y Julieta, porque estas aves, los cisnes, se emparejan de por vida.
Lo que tenía en vilo a la comunidad científica era por qué los tortolitos no se habían reproducido en los últimos años. La gente acudía a los jardines para ver si conseguían presenciar cómo se rompían los huevos, pero esto nunca sucedía.
La respuesta la obtuvieron este invierno.
Como os podéis imaginar, Romeo y Julieta son más bien RomeA y Julieta, pues se trata de dos hembras. Los huevos nunca habían sido fertilizados por un cisne macho.
Nada que hacer al respecto, pues los cisnes, ya he dicho, se emparejan de por vida.
Por algo Massachusetts es el único estado de USA donde el matrimonio entre mujeres o entre hombres es legal.
De hecho, la última vez que había visitado yo Boston, allá por noviembre, paseaba con mi bruja por una calle peatonal cuando se nos acercó una mujer y nos dijo: ¿Quieren firmar esta petición para abolir el aberrante matrimonio homosexual?
Y yo le dije: Señora, antes de abordar a alguien, debería fijarse usted bien.
La mujer bajó la vista y vio nuestras manos entrelazadas y se alejó no fuera a ser que le contagiásemos algo.
Mientras tanto, resguardadas de la primera nevada del año (que nos cayó ese mismo día), las cisnes lesbianas se reían de los complicados humanos en su hueco del zoo.

Lee la noticia de los cisnes aquí.
Lee este post del blog Mirando las musarañas para temas relacionados.
Estuve en la encantadora ciudad de Boston, Massachusetts, y anduve el Freedom Trial, una línea roja que cruza toda la ciudad y te lleva por esos sitios históricos que salen en mi Norton Anthology of American Literature. Así que yo, como loca literaria que soy, paseaba emocionada preguntándome si Herman Melville se habría tomado una cerveza por aquí o si Louisa May Alcott se habría paseado por allá.
Pero, a pesar del magnífico Museum of Fine Arts, de la solemne Harvard o de los ruidos del Quincy Market, he de admitir que lo que más me ha gustado de Boston es la pareja de cisnes del estanque de los jardines Common.
Cariñosamente apodadas Romeo y Julieta, estas aves cuentan con el afecto de la población bostoniana, quien recibe a la pareja todas las primaveras en el parque, a donde regresan tras pasar el frío invierno en el zoo de Franklin Park.
Cariñosamente apodadas Romeo y Julieta, porque estas aves, los cisnes, se emparejan de por vida.
Lo que tenía en vilo a la comunidad científica era por qué los tortolitos no se habían reproducido en los últimos años. La gente acudía a los jardines para ver si conseguían presenciar cómo se rompían los huevos, pero esto nunca sucedía.
La respuesta la obtuvieron este invierno.
Como os podéis imaginar, Romeo y Julieta son más bien RomeA y Julieta, pues se trata de dos hembras. Los huevos nunca habían sido fertilizados por un cisne macho.
Nada que hacer al respecto, pues los cisnes, ya he dicho, se emparejan de por vida.
Por algo Massachusetts es el único estado de USA donde el matrimonio entre mujeres o entre hombres es legal.
De hecho, la última vez que había visitado yo Boston, allá por noviembre, paseaba con mi bruja por una calle peatonal cuando se nos acercó una mujer y nos dijo: ¿Quieren firmar esta petición para abolir el aberrante matrimonio homosexual?
Y yo le dije: Señora, antes de abordar a alguien, debería fijarse usted bien.
La mujer bajó la vista y vio nuestras manos entrelazadas y se alejó no fuera a ser que le contagiásemos algo.
Mientras tanto, resguardadas de la primera nevada del año (que nos cayó ese mismo día), las cisnes lesbianas se reían de los complicados humanos en su hueco del zoo.

Lee la noticia de los cisnes aquí.
Lee este post del blog Mirando las musarañas para temas relacionados.
Mañana bloguera
Aprendemos a escuchar nuestras propias voces cuando escuchamos al mismo tiempo las de otras mujeres, cuyas historias, con todas las diferencias, se convierten, si escuchamos bien, también en nuestras propias historias. (Barbara Deming)
He acabado (¡por fiiiiin!) los exámenes, y me he pasado la mañana de blog en blog poniéndome al día con lo que la gente escribe.
Y que sepáis que, ya que por aquí por Saratoga Springs mucho ambiente lésbico no hay, esto es lo más parecido que hay a salir por Chueca. No en vano muchas veces a la blogosfera ya la llaman la bolloesfera…
Llevo horas encerrada en mi habitación y nadie me ha echado de menos. Eso es, por una parte, lo que más me gusta de estar aquí y, por otra, lo que menos. No os podéis ni imaginar las ganas que tengo de estar por Madrid, rodeada de la exageración de mi gente, que por todas las alegrías celebran fiestas y por todas las penas hacen funerales. Ya me queda poco.
En fin, que he estado leyendo cosas muy interesantes y quería compartir algunas con quienes aparecéis de vez en cuando por aquí, por La Letra Escarlata, la casa que siempre me llevo conmigo, esté donde esté:
-Christine y Victoria Sendón hablan del lamentable prostíbulo que se ha organizado para el Mundial de Fútbol en Alemania. Y otra Victoria nos muestra un manifiesto a este respecto que os animo a firmar. Bueno, y no os perdáis en general el maravilloso blog de Christine, una mamá feminista y, por cierto, una de mis mejores amigas.
-El Blog Barrio Árabe, si no lo habéis descubierto. ¿Cómo es vivir y ser activista en Ciudad Juárez? Allí tenéis la respuesta.
-El corto que nos muestra suigeneris en su blog.
-El blog Cultura Lesbiana. El título lo dice todo…
-Janebeta nos recomienda un nuevo comic bollero en su post del 9 de mayo.
-Pasaos, por supuesto, por el blog de ¿De otro planeta?, la antología bloguera donde sale La Letra Escarlata y otros blogs fantásticos, y así os enteraréis de en qué establecimientos se vende, o de cómo lo podéis comprar online. ¡Merece la pena, de verdad!
-La versión realista de The L Word… ¡The C Word! Para morirse…
-Sole nos recuerda un aniversario fatídico…
-Zanna Orieta nos invita a luchar en contra de una tortura a la que llaman cultura.
Y si os habéis quedado con ganas de más, podéis visitar algunos de mis blogs favoritos aquí.
Hasta pronto...Feliz navegación.
Este daguerrotipo es de Ada Byron, que no sé si sabéis que escribió el primer programa informático, vamos, que prácticamente inventó los ordenadores. ¿Sería un dato que conocería todo el mundo si se tratase de un hombre? En fin…
He acabado (¡por fiiiiin!) los exámenes, y me he pasado la mañana de blog en blog poniéndome al día con lo que la gente escribe.
Y que sepáis que, ya que por aquí por Saratoga Springs mucho ambiente lésbico no hay, esto es lo más parecido que hay a salir por Chueca. No en vano muchas veces a la blogosfera ya la llaman la bolloesfera…
Llevo horas encerrada en mi habitación y nadie me ha echado de menos. Eso es, por una parte, lo que más me gusta de estar aquí y, por otra, lo que menos. No os podéis ni imaginar las ganas que tengo de estar por Madrid, rodeada de la exageración de mi gente, que por todas las alegrías celebran fiestas y por todas las penas hacen funerales. Ya me queda poco.
En fin, que he estado leyendo cosas muy interesantes y quería compartir algunas con quienes aparecéis de vez en cuando por aquí, por La Letra Escarlata, la casa que siempre me llevo conmigo, esté donde esté:
-Christine y Victoria Sendón hablan del lamentable prostíbulo que se ha organizado para el Mundial de Fútbol en Alemania. Y otra Victoria nos muestra un manifiesto a este respecto que os animo a firmar. Bueno, y no os perdáis en general el maravilloso blog de Christine, una mamá feminista y, por cierto, una de mis mejores amigas.
-El Blog Barrio Árabe, si no lo habéis descubierto. ¿Cómo es vivir y ser activista en Ciudad Juárez? Allí tenéis la respuesta.
-El corto que nos muestra suigeneris en su blog.
-El blog Cultura Lesbiana. El título lo dice todo…
-Janebeta nos recomienda un nuevo comic bollero en su post del 9 de mayo.
-Pasaos, por supuesto, por el blog de ¿De otro planeta?, la antología bloguera donde sale La Letra Escarlata y otros blogs fantásticos, y así os enteraréis de en qué establecimientos se vende, o de cómo lo podéis comprar online. ¡Merece la pena, de verdad!
-La versión realista de The L Word… ¡The C Word! Para morirse…
-Sole nos recuerda un aniversario fatídico…
-Zanna Orieta nos invita a luchar en contra de una tortura a la que llaman cultura.
Y si os habéis quedado con ganas de más, podéis visitar algunos de mis blogs favoritos aquí.
Hasta pronto...Feliz navegación.
Este daguerrotipo es de Ada Byron, que no sé si sabéis que escribió el primer programa informático, vamos, que prácticamente inventó los ordenadores. ¿Sería un dato que conocería todo el mundo si se tratase de un hombre? En fin…¿Y para cuándo la vacuna?
Bollera, yo soy bollera, por mucho tiempo, la vida entera.
Lesbiana, yo soy lesbiana, porque me gusta, y me da la gana.
Haciendo un trabajo sobre las Lesbian Avengers para mi clase de feminismos, me encuentro con que en 1995 este colectivo hizo una acción contra Exodus. ¿Y quiénes son?, me pregunto… Quizá debería haberlo sabido, pero el nombre no me resultaba familiar. Escribo la apocalíptica palabrita en Santo Google y hete aquí que me encuentro con estas paginitas tan divertidas:
Exodus International
Exodus Global Alliance
Exodus Latinoamérica
Resulta que Exodus fue creado en 1976. Es una organización cristiana que cree que la homosexualidad puede ser curada y transformada, oh, gracias a dios, en heterosexualidad. Exodus no cree que la gente nazca gay, sino que piensa que lo son debido a traumas o porque han sufrido abusos.
Por supuesto, el primer escándalo de Exodus no se hizo esperar. En 1979 uno de sus socios fundadores dejo la organización para marcharse con un hombre con el que luego se ha casado. Y después de eso, las historias siguen siendo jugosas (sólo hace falta navegar un rato por Internet para descubrirlas).
La iglesia tenía que estar metiendo sus hipócritas narices también en esto, claro.
Me ha venido a la cabeza la película But I’m a Cheerleader (Jamie Babbit, 1999) en la que a una adolescente es enviada por sus padres a un campamento tipo Exodus, donde por supuesto, lejos de curarse de su lesbianismo, se lía con otra de las “enfermas.”
En fin…

Lesbiana, yo soy lesbiana, porque me gusta, y me da la gana.
Haciendo un trabajo sobre las Lesbian Avengers para mi clase de feminismos, me encuentro con que en 1995 este colectivo hizo una acción contra Exodus. ¿Y quiénes son?, me pregunto… Quizá debería haberlo sabido, pero el nombre no me resultaba familiar. Escribo la apocalíptica palabrita en Santo Google y hete aquí que me encuentro con estas paginitas tan divertidas:
Exodus International
Exodus Global Alliance
Exodus Latinoamérica
Resulta que Exodus fue creado en 1976. Es una organización cristiana que cree que la homosexualidad puede ser curada y transformada, oh, gracias a dios, en heterosexualidad. Exodus no cree que la gente nazca gay, sino que piensa que lo son debido a traumas o porque han sufrido abusos.
Por supuesto, el primer escándalo de Exodus no se hizo esperar. En 1979 uno de sus socios fundadores dejo la organización para marcharse con un hombre con el que luego se ha casado. Y después de eso, las historias siguen siendo jugosas (sólo hace falta navegar un rato por Internet para descubrirlas).
La iglesia tenía que estar metiendo sus hipócritas narices también en esto, claro.
Me ha venido a la cabeza la película But I’m a Cheerleader (Jamie Babbit, 1999) en la que a una adolescente es enviada por sus padres a un campamento tipo Exodus, donde por supuesto, lejos de curarse de su lesbianismo, se lía con otra de las “enfermas.”
En fin…

Dos miradas a un mismo paisaje
La verdad desnuda es mejor que la mentira elegantemente vestida (Ann Landers)
Un New York Times de la semana pasada (26/4/2006) traía dos artículos acerca de adolescentes estadounidenses que me dejaron el estómago revuelto durante todo el día. Los guardé para comentarlos en La Letra Escarlata, porque son un ejemplo perfecto de las contradicciones de este país en el que lo hermoso y lo horripilante comparten algo más que la primera letra. Pero la verdad es que no me apetecía darle más vueltas a estas historias: a la primera, porque me llena de tristeza y a la segunda, porque me llena de rabia. Lo que pasa es que las dos me llenan de indignación, y la indignación en mi caso son como vitaminas para seguir levantándome por las mañanas con ganas de cambiar las cosas. Así que ahí van…
Amadou Ly
Un instituto sin apenas recursos, situado en East Harlem, Manhattan, participó en un concurso nacional de robots. Para sorpresa de todo el mundo, el equipo de 19 estudiantes de esta escuela ganó. Ganó a prestigiosos y elitistas colegios privados y a institutos públicos situados en mejores zonas (lo cual en Estados Unidos significa mejor educación pública, porque la gente paga más impuestos cuanto mejor es el barrio), a pesar de que contaban con tan sólo un ordenador y poco espacio para trabajar en su robot.
Uno de los contribuyentes al triunfo es el brillante Amadou Ly, con un expediente académico de matrícula de honor. Amadou ha sido aceptado en la universidad de sus sueños, donde le ofrecen una beca que cubre todos sus gastos, pero…
Cuando el equipo ganador se preparaba para viajar a Atlanta a recoger el premio, Amadou se vio forzado a confesar que no podía viajar porque era un inmigrante ilegal.
Amadou llegó a Estados Unidos desde Dakar cuando tenía 13 años. Le trajo su madre. No hablaban inglés. Un año después su madre tuvo que regresar a Dakar debido a su situación ilegal (mientras fuera menor de edad, Amadou tenía derecho a una educación en Estados Unidos) dejándole en un autobús hacia Indiana, donde una mujer de la familia había accedido a hacerse cargo de él. Pero una vez en Indiana, la mujer cambió de opinión y Amadou regresó a Nueva York, completamente sólo. Terminó viviendo con otro amigo y, para comprarse comida, ropa y material escolar, trabaja repartiendo folletos en la puerta de una tienda de ropa de Manhattan.
Amadou tiene ya 18 años y seguramente le deporten a su país. La universidad donde había sido aceptado no puede concederle la beca porque no tiene los papeles en regla.
Mr. Breton, su profesor, está luchando para que Amadou pueda al menos ir a Atlanta a recoger el premio. Amadou no es el único de su clase que tiene problemas para viajar. Cuando Mr. Breton organizó una reunión para que los padres de quienes formaban parte del equipo ganador acudiesen a firmar el permiso de modo que estos pudiesen viajar a Atlanta, pocos se presentaron: la madre de un chico tiene una enfermedad terminal, otra vive en la República Dominicana y un hijo mayor se está haciendo cargo de todo, otra madre simplemente no tenía dinero para coger el metro e ir a la reunión.

Sweet Sixteen
Sweet Sixteen es la tradicional fiesta que las muchachas norteamericanas celebran cuando cumplen 16 años, muy parecida a la Quinceañera en muchos países latinoamericanos. Hasta ahora, simplemente ese cumpleaños se celebraba un poquito más… hasta ahora…
Mtv, que aquí no se caracteriza por poner vídeos musicales, sino por la cantidad de programas estúpidos acerca de jóvenes completamente banales que emite, tiene un nuevo reality show llamado precisamente My Super Sweet Sixteen. En él, las chicas con las fiestas del decimosexto cumpleaños más ostentosas son filmadas desde la preparación de la fiesta hasta la celebración. Cada programa se divide básicamente en los siguientes pasos:
1)La chica decide cómo quiere que sea su fiesta: fuegos artificiales, un vuelo en helicóptero, un harén que realice una danza del vientre… Se prepara, llora porque no le gusta ningún vestido, intenta perder peso, tiene pataletas.
2)Los padres consienten y ponen el dinero que haga falta: generalmente unos 200.000$, con tartas de 1.500$.
3)La chica reparte las invitaciones en el instituto, humillando con satisfacción a la gente que no ha invitado.
4)Entrada triunfal de la cumpleañera en la fiesta, a veces en un elefante, otras transportada por unos hombres musculosos sobre una tabla…
5)Terrible problema en la fiesta: le pica el carísimo vestido, el chico que le gusta está bailando con otra… Mohines y todo el mundo intentando consolarla.
6)Entrega de regalos: Coches es lo más típico, pero ha habido casos incluso de casas.
El padre de una de las caprichosas niñas, un hombre que emigró de India en los años ochenta, comenta: “Si te lo puedes permitir, ¿Por qué no hacerlo? Es el estilo americano: trabajas duro y juegas duro.”
El otro día vi el programa y me quedé con lo que una muchacha de origen hispano decía, satisfecha, a la cámara: “Siempre consigo lo que quiero.”

Hoy es el Día Internacional de la No-Dieta
Un New York Times de la semana pasada (26/4/2006) traía dos artículos acerca de adolescentes estadounidenses que me dejaron el estómago revuelto durante todo el día. Los guardé para comentarlos en La Letra Escarlata, porque son un ejemplo perfecto de las contradicciones de este país en el que lo hermoso y lo horripilante comparten algo más que la primera letra. Pero la verdad es que no me apetecía darle más vueltas a estas historias: a la primera, porque me llena de tristeza y a la segunda, porque me llena de rabia. Lo que pasa es que las dos me llenan de indignación, y la indignación en mi caso son como vitaminas para seguir levantándome por las mañanas con ganas de cambiar las cosas. Así que ahí van…Amadou Ly
Un instituto sin apenas recursos, situado en East Harlem, Manhattan, participó en un concurso nacional de robots. Para sorpresa de todo el mundo, el equipo de 19 estudiantes de esta escuela ganó. Ganó a prestigiosos y elitistas colegios privados y a institutos públicos situados en mejores zonas (lo cual en Estados Unidos significa mejor educación pública, porque la gente paga más impuestos cuanto mejor es el barrio), a pesar de que contaban con tan sólo un ordenador y poco espacio para trabajar en su robot.
Uno de los contribuyentes al triunfo es el brillante Amadou Ly, con un expediente académico de matrícula de honor. Amadou ha sido aceptado en la universidad de sus sueños, donde le ofrecen una beca que cubre todos sus gastos, pero…
Cuando el equipo ganador se preparaba para viajar a Atlanta a recoger el premio, Amadou se vio forzado a confesar que no podía viajar porque era un inmigrante ilegal.
Amadou llegó a Estados Unidos desde Dakar cuando tenía 13 años. Le trajo su madre. No hablaban inglés. Un año después su madre tuvo que regresar a Dakar debido a su situación ilegal (mientras fuera menor de edad, Amadou tenía derecho a una educación en Estados Unidos) dejándole en un autobús hacia Indiana, donde una mujer de la familia había accedido a hacerse cargo de él. Pero una vez en Indiana, la mujer cambió de opinión y Amadou regresó a Nueva York, completamente sólo. Terminó viviendo con otro amigo y, para comprarse comida, ropa y material escolar, trabaja repartiendo folletos en la puerta de una tienda de ropa de Manhattan.
Amadou tiene ya 18 años y seguramente le deporten a su país. La universidad donde había sido aceptado no puede concederle la beca porque no tiene los papeles en regla.
Mr. Breton, su profesor, está luchando para que Amadou pueda al menos ir a Atlanta a recoger el premio. Amadou no es el único de su clase que tiene problemas para viajar. Cuando Mr. Breton organizó una reunión para que los padres de quienes formaban parte del equipo ganador acudiesen a firmar el permiso de modo que estos pudiesen viajar a Atlanta, pocos se presentaron: la madre de un chico tiene una enfermedad terminal, otra vive en la República Dominicana y un hijo mayor se está haciendo cargo de todo, otra madre simplemente no tenía dinero para coger el metro e ir a la reunión.

Sweet Sixteen
Sweet Sixteen es la tradicional fiesta que las muchachas norteamericanas celebran cuando cumplen 16 años, muy parecida a la Quinceañera en muchos países latinoamericanos. Hasta ahora, simplemente ese cumpleaños se celebraba un poquito más… hasta ahora…
Mtv, que aquí no se caracteriza por poner vídeos musicales, sino por la cantidad de programas estúpidos acerca de jóvenes completamente banales que emite, tiene un nuevo reality show llamado precisamente My Super Sweet Sixteen. En él, las chicas con las fiestas del decimosexto cumpleaños más ostentosas son filmadas desde la preparación de la fiesta hasta la celebración. Cada programa se divide básicamente en los siguientes pasos:
1)La chica decide cómo quiere que sea su fiesta: fuegos artificiales, un vuelo en helicóptero, un harén que realice una danza del vientre… Se prepara, llora porque no le gusta ningún vestido, intenta perder peso, tiene pataletas.
2)Los padres consienten y ponen el dinero que haga falta: generalmente unos 200.000$, con tartas de 1.500$.
3)La chica reparte las invitaciones en el instituto, humillando con satisfacción a la gente que no ha invitado.
4)Entrada triunfal de la cumpleañera en la fiesta, a veces en un elefante, otras transportada por unos hombres musculosos sobre una tabla…
5)Terrible problema en la fiesta: le pica el carísimo vestido, el chico que le gusta está bailando con otra… Mohines y todo el mundo intentando consolarla.
6)Entrega de regalos: Coches es lo más típico, pero ha habido casos incluso de casas.
El padre de una de las caprichosas niñas, un hombre que emigró de India en los años ochenta, comenta: “Si te lo puedes permitir, ¿Por qué no hacerlo? Es el estilo americano: trabajas duro y juegas duro.”
El otro día vi el programa y me quedé con lo que una muchacha de origen hispano decía, satisfecha, a la cámara: “Siempre consigo lo que quiero.”

Hoy es el Día Internacional de la No-Dieta
E-mail
Eres hielo y fuego. Tu tacto quema las manos como la nieve. (Amy Lowell)
Pequeña y apetitosa pelirroja:
Qué descarada eres, ¿cómo te atreves a colarte en mi cabeza de esta manera? Estoy haciendo un trabajo, pensando en mis cosas literatas y chas, te metes por entre las pocas neuronas que me quedan para que me recree en tus ojos, que me recuerdan a unos caramelos (mis favoritos) que venden algunos establecimientos chinos de Madrid, y en tus piernas que saben tan ricas, y en tu risa que huele tan bien.
Así que no seas mala y vete a distraer a otra parte, que son casi las tres de la madrugada y continuo plantada en mi silla escribiendo sobre Nabokov.
Bueno, no, mejor no. Sigue aquí, que me haces compañía.
Te amo:
Tu enamorada

Pequeña y apetitosa pelirroja:
Qué descarada eres, ¿cómo te atreves a colarte en mi cabeza de esta manera? Estoy haciendo un trabajo, pensando en mis cosas literatas y chas, te metes por entre las pocas neuronas que me quedan para que me recree en tus ojos, que me recuerdan a unos caramelos (mis favoritos) que venden algunos establecimientos chinos de Madrid, y en tus piernas que saben tan ricas, y en tu risa que huele tan bien.
Así que no seas mala y vete a distraer a otra parte, que son casi las tres de la madrugada y continuo plantada en mi silla escribiendo sobre Nabokov.
Bueno, no, mejor no. Sigue aquí, que me haces compañía.
Te amo:
Tu enamorada

Empire State Building
Debemos educar el corazón, enseñarle a despreciar la opresión (Charlotte Forten Grimké)
Hoy, el Empire State cumple 75 años. Cualquiera que haya estado en Manhattan, comprenderá la importancia de este aniversario. En mi opinión, poco experta en arquitectura pero conocedora y experimentadora de los olores y sabores de Nueva York, este edificio es uno de los más bellos del mundo, o del poco mundo que yo he visto. El Empire State te lo encuentras vengas de donde vengas… Cuando estoy en el autobús, apunto de entrar al Lincoln Tunnel que une Nueva Jersey con Nueva York, lo veo alzándose en la distancia, y, pese a que la ciudad es un lugar ya familiar para mí, siempre siento un escalofrío de excitación recorriéndome la espalda, porque ya sabes, cualquier cosa te puede pasar en Nueva York.
También llamado Nueba Yol, New Yol, Manjatan, Manharan, Manha’n, Bruclin, debronx, jarlem, espanisjarlem….
Y es que The City, porque la gente se refiere a New York como The City, así, en mayúsculas, como si el resto de urbes de la costa este estadounidense fueran meras imitaciones de esta inmensa isla de Babel, no sería lo que es sin que la geografía mundial completa hubiera decidido mudarse a este rincón del planeta. Me atrevería a decir que lo raro en Nueba Yol es hablar inglés. Puedes encontrar cualquier idioma reflejado en cualquier comida, rostro o periódico. Y por supuesto, puedes encontrar Spanglish.
Oye, brother, hoy no vamos a trabajar, yunouwaraimin, hoy hay strike, huelga, sister, huelga…
Hoy las y los inmigrantes que puedan, harán huelga y marcharán por todo Estados Unidos debido a la política de inmigración de Mr. Bush and company, en un tiempo crucial cuando el Congreso está debatiendo en Washington si legalizar o no la situación de muchas de estas personas. Con esta huelga, desean demostrar la dependencia de las y los inmigrantes que tiene este país. Good luck my sisters, good luck my brothers…
En Manhattan, el Empire State les mirará manifestarse, tan viejito y sabelotodo él. Él que ha visto gorilas gigantes, aviones estrellarse contra rascacielos, estrellas de cine, gangsters, a Frida y a Diego, la nieve y el calor, el amor y los tiempos de guerra, pensará en lo absurdo, en lo realmente absurdo que es, creer que la tierra es propiedad exclusiva de alguien.

Y además de todo, yo una vez tuve una maravillosa cita en el Empire State, no sé si os acordáis…
Hoy, el Empire State cumple 75 años. Cualquiera que haya estado en Manhattan, comprenderá la importancia de este aniversario. En mi opinión, poco experta en arquitectura pero conocedora y experimentadora de los olores y sabores de Nueva York, este edificio es uno de los más bellos del mundo, o del poco mundo que yo he visto. El Empire State te lo encuentras vengas de donde vengas… Cuando estoy en el autobús, apunto de entrar al Lincoln Tunnel que une Nueva Jersey con Nueva York, lo veo alzándose en la distancia, y, pese a que la ciudad es un lugar ya familiar para mí, siempre siento un escalofrío de excitación recorriéndome la espalda, porque ya sabes, cualquier cosa te puede pasar en Nueva York.También llamado Nueba Yol, New Yol, Manjatan, Manharan, Manha’n, Bruclin, debronx, jarlem, espanisjarlem….
Y es que The City, porque la gente se refiere a New York como The City, así, en mayúsculas, como si el resto de urbes de la costa este estadounidense fueran meras imitaciones de esta inmensa isla de Babel, no sería lo que es sin que la geografía mundial completa hubiera decidido mudarse a este rincón del planeta. Me atrevería a decir que lo raro en Nueba Yol es hablar inglés. Puedes encontrar cualquier idioma reflejado en cualquier comida, rostro o periódico. Y por supuesto, puedes encontrar Spanglish.
Oye, brother, hoy no vamos a trabajar, yunouwaraimin, hoy hay strike, huelga, sister, huelga…
Hoy las y los inmigrantes que puedan, harán huelga y marcharán por todo Estados Unidos debido a la política de inmigración de Mr. Bush and company, en un tiempo crucial cuando el Congreso está debatiendo en Washington si legalizar o no la situación de muchas de estas personas. Con esta huelga, desean demostrar la dependencia de las y los inmigrantes que tiene este país. Good luck my sisters, good luck my brothers…
En Manhattan, el Empire State les mirará manifestarse, tan viejito y sabelotodo él. Él que ha visto gorilas gigantes, aviones estrellarse contra rascacielos, estrellas de cine, gangsters, a Frida y a Diego, la nieve y el calor, el amor y los tiempos de guerra, pensará en lo absurdo, en lo realmente absurdo que es, creer que la tierra es propiedad exclusiva de alguien.

Y además de todo, yo una vez tuve una maravillosa cita en el Empire State, no sé si os acordáis…