Retales
¿Nunca han tenido la sensación de que el paso del tiempo se crea a modo de retales? En ocasiones, cuando pienso sobre todo aquello que ha sucedido en mi corta trayectoria (hacía el mar, que es el morir) me recreo con fragmentos alojados en mi memoria que parecen aliarse forzosamente. Como si alguien los hubiera cosido. Como si me hubiera empeñado en unirlos para siempre.
No importa en que orden se sucedan, ni de que forma. Los acontecimientos que narrarán algún día a los hijos de sus hijos (amén) tendrán un orden muy diferente y seguramente la mayor parte de todos ellos estarán demasiado idealizados como para parecerse en lo más mínimo a la realidad. Aunque, si logran hacer un esfuerzo, todavía podrán vivir aquel momento tal y como lo cuenten.
Frecuentemente, cuando menos se espera, uno de esos retales se aposente en los sueños para prestar un pasado.
Es un tanto más que inverosímil como, en multitud de ocasiones, la costura personal insiste en las tareas que todavía quedan pendientes. "Poco a poco", les contesto yo. Y la velocidad de la luz se adelanta para identificar los segundos con la escasez de recursos temporales. Son esos días en que el color del cielo parece más azul que nunca y la sonrisa del alrededor se antoja más cargada de realismo. El entusiasmo, la ilusión, la prometedora cercanía de una fantasía…
El sastre que teje todos esos retales selecciona previamente cada uno de los acontecimientos e ilustraciones que van a ser bordados y perpetuados. No hay dolor en una maraña de recuerdos. Como decía la canción “Buscando en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado nos parece mejor”.
Sin embargo, son peligrosas las cajas de la memoria, sobre todo cuando los acontecimientos se desvinculan tanto de las raíces que sobrevienen en forma de mundo, de pensamiento globalizador y no hay forma de encontrarles sentido. El ebrio creador ha olvidado apagar el interruptor de su afilada aguja y el resultado pasa a estar fuera de control.
El principal problema de la costura, no obstante, se padece las noches de insomnio. Todo lo que sucede en 42 horas puede ser una acumulación de acontecimientos a los que un sastre medianamente acostumbrado no puede hacer frente. Incluso si se trata de un profesional acaba distorsionando la realidad, llevándola al punto cero del surrealismo. Tal vez es lo que ocurría con personajes como Dalí o Münch. En esos momentos la tormenta de anécdotas parece imparable. Incluso ciertos acontecimientos de carácter importante parecen haber desaparecido de la memoria. El desconcierto sería parecido al de una de esas noches en que el alcohol se convierte en el rey de la noche. Todo se confunde, cualquier ruido por pequeño que sea se presenta como una furia aterradora. El símil más directo sería como el de un ratón perdido en un laberinto (¿recuerdan ustedes aquel anuncio televisivo en contra de las drogas cuya imagen era precisamente la descrita?).
Las piernas flaquean a la vez que el cerebro se presenta como una fuente inagotable de observación. El mundo sigue girando. Los ojos cada vez más dilatados no quieren perderse un segundo de lo que ocurre a su alrededor. Los temblores son cada vez más continuos. El estado de euforia se despierta motivado por la ambiciosa pretensión de la mente de pensar, más que nunca, en aquello que se está realizando. Las sombras comienzan a ser también objeto de observación. Los oídos se agudizan para no olvidar lo que sucede. Las risas, los gritos, las palabras…todo se descontrola para que el cerebro permanezca concentrado en lo único que le interesa, los acontecimientos externos. Los ruidos minúsculos parecen dirigirse hacia nosotros. Debido a la obsesión por no perder de vista ningún detalle, hasta los sonidos inmateriales recuerdan a frases perfectamente estructuradas, siguiendo todas ellas el patrón léxico indicado por el español estándar. O inglés, o francés, o alemán. Es tal el desarrollo de la mente en tan mínimo tiempo que se acaba por dominar todos los idiomas del universo. Se identifica en estos momentos la famosa cuarta dimensión, donde los tropiezos continuos tienen explicación por la multitud de gente que circula en ella. Cuando el cansancio de tanta hiperactividad se convierte en sueño, has perdido el control sobre éste para poder atender el alrededor, debido a ello la frontera entre la realidad y sueño se deviene invisible. Es la meta de la locura extrema. No es sin embargo un término irracional, como escribe Paulo Coelho en Verónica decide morir, en ocasiones los locos simplemente son personajes que han dejado de comportarse como el resto de mortales. Diversidad de visiones. Sólo son peligrosos aquellos que de cualquier otra forma también lo serían.
El problema es que nos empeñamos tanto en comprenderlo todo que pasamos a comportarnos como en esos momentos de insomnio en que pretendemos captar el absoluto e impedir que se escape el mínimo detalle. Por eso cuando no entendemos algo lo clasificamos de locura, de irracional o de inferior. A esto, también hace referencia aunque en un grado bastante superior a Coelho, Nietzsche en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Aquí, este filósofo reflexiona sobre los calificativos que adjudicamos a aquellos seres que, debido a nuestro antropocentrismo, consideramos inferiores. De ahí que creamos que una hormiga simplemente es un insecto débil en comparación con nosotros; Porque sabemos, o creemos saber, que no nos entiende y que no sabe comunicarse con nosotros. Es posible que seamos nosotros los que no sabemos comunicarnos con ella.
En definitiva, desde mi perspectiva todos estamos locos de vez en cuando. E inferiores lo somos siempre, lo que ocurre es que algunos saben aceptarlo y hacen uso de los recursos circundantes sin creerse que mediante superpoderes (la razón, por ejemplo) pueden hacer las cosas mejor. Se llaman en boca de Nietzsche superhombres.
Bueno, voy a ver si duermo.
Comentario:
Com ben dius fa falta temps. De totes formes clar qeu vull anar, jo també vull cantar bingo. Ah! i aprofite per dir-te que a mi mentre hem doneu un espai jo estic encantada d´escriure, el qué? no ho sé però...algo eixirà. Au!
Comentario:
Doncs ja saps! Donat per aludida, quants més siguem, millor! I escriude vegada en quant, que tens abandonat el blog, eh? Vinga, ja ens veiem, i a vore si penses o/i escrius algo per la revista, au!