logotipo

img_google
la voz de mego
ahora te toca a ti
Acerca de

Marisa, yo, no es más que una persona a la que le gusta soñar, escribir y disrfutar de los pensamientos mientras los inmortaliza en notas comos las que se pueden leer en este espacio.

Sindicación
::..::La vida es Sueño y los Sueños Sueños Son/Calderón de la Barca::..::
 
La magia de la Navidad
Es curioso como en tan sólo unos años he podido apreciar un cambio dramático en mi forma de pensar.
Recuerdo cuando llegué de Colombia repleta de sueños e ilusiones. Quería creer que todo se debía a un por qué mágico. La ilusión de los cinco años recién nacidos. Por aquel entonces, para mía, la Navidad se convertía en todo un acontecimiento.
La noche de epifanía… Conviene hacer un paréntesis para comentar que por aquellos días de hace hoy 15 años Papá Noël tan sólo era un gordito gracioso que competía en todas las programaciones con Melchor, Gaspar y Baltasar. Decía pues, que la noche de reyes; mi hermano y yo, permanecíamos toda la velada en vigilia. Intentábamos con todas nuestras fuerzas poder, aunque fuera por un instante a esos entes oníricos.
La mente es poderosa y más cuando se trata de dos niños que empiezan a conocer el mundo. Muchas fueron las ocasiones en las que me imaginé sentada a lomos de un enorme camello. Protegida por la capa del rey Baltasar. Aún recuerdo una noche en particular en que nos despertamos con la certera convicción de haber visto el manto y la mano de uno de los reyes: “Chist, tápate, porque si nos descubren no nos dejarán nada”, me susurraba mi hermano desde la cama contigua y con el mismo estado de nervios que nos acompañó a ambos durante toda la noche.
Son recuerdos infantiles. Sin embargo, como cualquier persona fui inocente durante algún tiempo. Soñaba con alcanzar la luna y bailar junto a las estrellas. Creía en la magia y sabía que con mi poderosa imaginación podía llegar a ser quien deseara en cada instante. Tenía imaginación, conocía su poder y manipulaba la realidad con ella, siempre de acuerdo con mis intereses.
Hoy, cansada del día a día, enciendo la televisión y una tormenta de juguetes similares pero innovadores me recuerdan que ya estamos en Navidad. Las noticias y los ingeniosos reporteros se funden la sesera para hacer creer a los niños, soñadores analfabetos, que los reyes magos de Oriente les traerán muchas cosas si se portan bien. Pero a estas alturas Papá Noël ha ganado la batalla. Su enorme panza recordando lo sano que es comer en un Mc Donalds y su vestido rojo remitiendo inmediatamente al logotipo de coca-cola, son la elección de niños que en su game-boy juegan a asesinar a viejecitas indefensas.
Al minuto siguiente el serio periodista comenta lo costoso que será para los pobres poder llegar a final de mes este año. La causa es el precio, cada vez más elevado, de los juguetes que piden los niños y además algunos ya están agotados desde hace meses… Estos de las noticias siguen creyendo todavía en la magia. Nunca se me hubiera pasado por la cabeza que tras una brillante imagen de colores y publicidad adicional sobre juguetes no hubiera un niño esperando oír lo que se ha de decir sobre el tema. Supongo que los reyes magos, los padres o el Corte Inglés son lo suficientemente poderosos como para taparles los oídos a esos infantes. Todo sea por la pervivencia del consumismo:

¡Viva la Imaginación!




No