logotipo

img_google
la voz de mego
ahora te toca a ti
Acerca de

Marisa, yo, no es más que una persona a la que le gusta soñar, escribir y disrfutar de los pensamientos mientras los inmortaliza en notas comos las que se pueden leer en este espacio.

Sindicación
::..::La vida es Sueño y los Sueños Sueños Son/Calderón de la Barca::..::
 
Y que más da!
Y que más me da si hoy me apetece ponerme a cuatro patas dar tres vueltas en redondo y decirle al mundo entero que quiero que me den por culo. O si por el contrario me apetece presentarme en la Moncloa y decirle a ZP que no pasa nada que el susto que le dieron de pequeño quedó atrás y ya puede asentar su mirada.
Y que más da si miro la pantalla del ordenador y pienso en escribir mientras mis ojos pesados como dos enormes piedras luchan por sobrevivir en un mar de sueños.
Al fin y al cabo si los sueños no son reales y la vida a veces tampoco lo es porque no puedo presentarme a Polanco y decirle lo mucho que me encantaría que me diera esa oportunidad. No es una ficción, si sucediera así me sentiría pletórica aunque fuera lunes.
Quiero seguir viviendo. Quiero seguir haciendo lo que quiero. Porque hoy siento que, en ocasiones, cuando nadie me ve o todo el mundo lo hace, hago lo que quiero.
Un día me apeteció enviar un mensaje y lo envié, otro día me declaré a alguien especial.
Un día desperté con ganas cambiar mis sueños y los cambié.
No se trata de un texto de declaraciones desafortunadas o afortunadas, se trata de sonreír ¿Has intentado alguna vez escribir una sonrisa? ¡¡¡¡Sonrisa!!!! No sé como decirte pero estoy feliz, siento que puedo serlo, siento que tengo algo que quiero y siento que puedo soñar. Puedo soñar sin que nadie sepa lo que sueño, solo yo. Además puedo ser libre en mis sueños y tener una vida privada en ellos. Y fantasear, imaginar, volar… Volver a mi pueblo. Sentir el corazón de mi tierra rozando mi cara, volver a ver a aquel amor de infancia. Sentir que nunca perdí aquel tren, que nada cambió tras aquella sonrisa olvidada en el desierto de la vida. Y puedo hacerlo. Y puedo sonreír. Y puedo decir hoy sí mañana también.
Si el narcótico sabor del calor de mis ojos me deja seguir abriéndolos podré seguir diciendo que puedo mirar la pantalla y seguir soñando. Que nada me separa ya de la realidad y de la ficción porque los dos lugares me gustan, son únicos.
Podré seguir lanzando dardos con débiles palabras, lanzando impulsos distanciados de la realidad. Yo solo quiero seguir escribiendo. Ver bailar mis dedos sobre un salón de metal, coger aquella sombrilla que reza en la playa y clavarla en el centro de la sala. Abrigar mi soledad en ella y dejar que llueva, que resbale. Que la Irlanda que conocí invada, con sus verdes laderas, el suelo del frío metal. Recordar sobre la sangre metálica aquella humedad sumergida en la hierba, aquel césped verde brillante que me invita a bucear entre sus carnívoras raíces.
Que idea tan horrible la del acogedor césped visto a tamaño gigante. Incrementa sin quererlo su apariencia destructiva. Unas copas de más y yo también destruiré. Salvajes con liana vestidos de verde militar. Yo también quiero formar parte de ellos. Me envisto en mi ceguera y continuo hacia delante. Si hay que ver sangre prefiero imaginarla, si hay que emborracharse que sea del más dulce néctar del agua de Irlanda. Qué lluvia, que paisaje ¿Y si la sangre fuera de color azul? Nadaría en un mar sanguinario. Quizá provocada por mí. Cuánto mal se puede recrear cuando los ojos luchan cerrados.
Nadie me explicó nunca que el dolor era tan fácil. Pero de veras piensas que no hubiera sentido como se clavaba mi copa de cristal sobre alguna de mis víctimas.
Vaya… tan sólo era un sueño. Y pensar que el agua eran tan solo las lágrimas de mis ojos que cansadas de reprimirse han decidido revelarse. Otra vez me quedé dormida ante la pantalla del ordenador.

No