logotipo

img_google
la voz de mego
ahora te toca a ti
Acerca de

Marisa, yo, no es más que una persona a la que le gusta soñar, escribir y disrfutar de los pensamientos mientras los inmortaliza en notas comos las que se pueden leer en este espacio.

Sindicación
::..::La vida es Sueño y los Sueños Sueños Son/Calderón de la Barca::..::
 
Me encantaría volar hacia el rincón más inverosímil de la tierra para encontrarme contigo; Y juntos poder nadar hacia las profundidades de un inmenso océano cuyo color azul provoque las envidias de las deidades más respetables.
Me encantaría recordar contigo aquel sueño cuyo significado se haya escrito en la pulpa de mi corazón. Allá donde tu nombre junto al mío quedaron grabados por una pluma de metal creada a partir de los pedazos de un vaso medio roto.
En lugar de ello, navego descalza recorriendo los pasillos vacíos de un supermercado. Con los oídos ciegos, aislada del mundo, como siempre, como cada día.
Y si por un instante volviera a sentir el calor de aquella noche de invierno. Mientras leíamos. ¡Qué despacio fue cambiando el tono de la velada! Las palabras más románticas de aquellos versos carnales maduraron la aventura del saber. Hasta aquel momento las cenizas de la leña se revolvían impacientes esperando acción. Mientras tanto, el único movimiento se producía en el exterior. La nieve había logrado cubrir la última sombra verdina que despedía al otoño con el pesar de una hoja casi seca. La decepción causada por el retraso del viaje reflejaba en tu semblante una mirada nada atractiva. Mis piernas cansadas de tanto frío lamentaban que la belleza de diciembre hubiera desvanecido toda posibilidad de regresar con la industria cívica. La resignación fue la culpable de que me acercara a beber del calor de tus ojos. Sin pensarlo, sin saber, fui despojándome de cada una de las prendas más gruesas que cubrían mis curvas femeninas.
El resto sucedió por tu inconsciencia. Abandonaste las preocupaciones y escribiste el principio de una mañana diferente. La venganza de Morfeo por no haberlo visitado aquella velada, se cobraba en cada suspiro, en cada jadeo.
Ahora vuelves a perseguirme, detrás de un escaparate. Has olvidado lo sucedido pero la pasión de aquel encuentro permite que me hayas seguido desde la sala de espera del otorrinolaringólogo.
No