Uno de sus sinónimos es humor (LÁGRIMA)
En el más oculto de los infiernos he visto lágrimas de plata recogidas en vasos de oro y cristal de bohemia tallados. Pregunté, Al aire, al vacío. A ese hombre de rostro cubierto que vigila desde la más profunda de las ocuridades , A esa figura de mujer viril que danza desafiante entre los vientos ¿Para qué quiere lágrimas el infeliz averno? Una carcajada por respuesta estremece el salón del fuego. Se derrite el sol. Se quema la luna. Se incineran las estrellas. Las cenizas despiertan alegres a los muertos jugando entre sus manos con gotas envueltas en luz.
-"La lágrima es la representación de la vida. Nace del corazón y muere en la propia piel. Sigue un recorrido indefinido y poco a poco y a su paso va dejando una tímida huella en el rostro"...Cada vez más alejado, pero sigo ollendo el tip-tap del agua.
Regreso de las cavernas futuras para observar de nuevo el cristal empañado de mi coche. Un dibujo mal creado me recuerda la carrera mortal de una gota de lluvia hace tan solo unos segundos. Levanto la vista. Quiero poder oír su lamento. Ver sus infinitos ojos y adivinar de donde provienen. Emprendo de nuevo mi camino dejando que el viejo metal de mi vehículo recoja los despojos de un lamento vital. Tip-tap,tip-tap,tip-tap...las luces de las calles iluminan diminutos suicidas que buscan sus vasos acristalados. La gente en sus ínfimos esfuerzos por recuperar la vida, acolcha el duro cemento con paraguas de tela. Avispados, esos seres inhertes de agua han hecho de su cama un tobogán que les ayuda a regalar emoción a sus últimos momentos.
Las marismas de sangre incolora repartida por toda la carretera es arrollada por los transeuntes ciegos que no adolecen su pérdida, por los insensibles camiones que remueven sus tiernos cadáveres.
Paro. Abandono mi Clio. Camino sobre el recorrido de la vida. En la cuenca de mi mano deposito unas cuantas de esas pequeñas corredoras. Me siento. He mojado mi cuerpo con la sangre de aquellas que fueron más veloces todavía. Y ellas ríen en mi vaso de oro y cristal de bohemia. La sombra me protege. Y lloro al fin porque estoy viva.
Trocitos de esperanza
Correr, correr, adelantar, seguir ...hacia un destino desconocido seguir a tientas una ventana deslumbrante. Me dijeron que no había torre tan alta que pudiera alcanzarla, que no encontraría escalera capaz de llegar a su alfeizar. Aquí sigo corriendo, adelantando, sin esperanzas de subir, sin esperanzas de alcanzar lo que está por encima de mis posibilidades. "Tampoco es tan alto", comentaba aquel mudo cristal que mira con altivez a sus semejantes. Corro…Corro…Corro…el cristal, la sangre, el ruido. Que duro es alcanzar aquello que no se espera y no saberlo disfrutar porque la realidad se presentó cruel. Me corté. Me rasgué mis escasas vestiduras y ahora, desnuda, sólo puedo llorar por haberme asomado al resplandor lejano.

Fui testigo mudo de una noche de invierno. Aislado en el más oscuro de los mundos me adentre en el perfume de un calor más ardiente que el mío. Acaricie con mis torpes e invisibles manos el calor más profundo del ser humano. Mientras en el exterior el color blanco de diciembre enmarcaba su postal, a mi lado, dos personas se unían carnalmente para celebrar mi muerte. Mi corta vida logró llenarse de intensidad durante unas horas. Se apagaba mi brillo al mismo ritmo que la luz de la habitación en que esbocé mi último suspiro. Mi casa en llamas había perecido algunos minutos antes permitiéndome una huida perfecta para poder así, yacer en la suave alfombra del comedor de un albergue. Nadie sospecha nunca del voyeur inerte que goza bajo el disfraz de un trozo de leña seca. Sin embargo aquella noche, mi última noche, la vida me regaló la excitación límite del ver sin ser visto. Pude imaginar cada caricia. Pude desear cada beso. Y lo hice. Balanceé mis últimos sollozos de vida al ritmo de profundos gritos de placer.