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la voz de mego
ahora te toca a ti
Acerca de

Marisa, yo, no es más que una persona a la que le gusta soñar, escribir y disrfutar de los pensamientos mientras los inmortaliza en notas comos las que se pueden leer en este espacio.

Sindicación
::..::La vida es Sueño y los Sueños Sueños Son/Calderón de la Barca::..::
 
191
Presiento que hoy puede ser un gran día. El sol brilla más que nunca. Es marzo. El mes más encantador y mágico del año. Las flores empiezan a lucir sus atuendos veraniegos. La luz empieza a trasnochar; Y mi piel va cogiendo color como agradecimiento a esos extras solares.

Me asomo al balcón para confirmar mis sospechas. El tráfico, como casi todos los días en Madrid, es mortal. Pero hoy nada va a estropear este día tan perfecto. Cogeré el tren. Rápido, seguro y económico. Además, si no hay demasiada gente podré echar una cabezadita hasta el trabajo. Con la música, y el olor a tostadas recién hechas es fácil encontrar entre los vagones una buena cuna.

Es jueves, sólo queda un día y medio para que empiece el fin de semana. Lo he planeado todo cuidadosamente, hasta el más mínimo detalle. Nada puede fallar. Sadyh y yo cogeremos mañana por la tarde un avión hacia El Cairo. Una escapada romántica. Camellos, pirámides, oasis, exotismo... El lugar idóneo para pedirle a toda una arqueóloga que se case conmigo.

Sé que es la mujer de mi vida. Quiero formar una familia con ella. Despertar todos los días a su lado. Poder acariciar su cuerpo siempre y pedirle cada noche que le regale a mis sueños una de sus perfectas sonrisas. Definitivamente hoy es un día inmejorable.

Con tanta inopia había olvidado que todavía he de cumplir un horario laboral. Tendré que correr un poco hasta la estación si quiero coger el tren ¡Hace tanto que no subo al transporte público que no recuerdo las paradas! Si la memoria no me falla éste tiene parada en la estación de El Pozo, a un minuto de la oficina. Pero he de acelerar el paso que ya lo oigo llegar.

¡Madre mía, cuanto niño! No sabía que los pequeños había aprendido a utilizar el transporte férreo para los desplazamientos cortos.

¡Cuántas cosas han cambiado desde que yo era joven! Sin darme cuenta mi vida ha pasado por delante de mi. De hecho, si todo sale bien en breve podré estar celebrando una boda. Y un poco más adelante un bautizo. Tendré un niño precioso, con los ojos de ella y ese pelo tan negro que a veces me da miedo tocar por si pierde el brillo. Seré un buen padre. Tendré a mi niño en brazos siempre que pueda. Y no dejaré que le pase nada nunca. Lo acunaré como esa madre que amamanta a su niño en el asiento de enfrente. Seremos una familia ejemplar. Creo que es un buen momento para escribir un mensaje:

Cielo, voy de camino al trabajo. Hoy voy en tren. Me siento tan minúsculo entre tanta gente que no he podido evitar echarte de menos. Si estuvieras ahora junto a mi seríamos la envidia de los adolescentes que a mi lado juegan a quererse. Eres mi vida. No sabría vivir sin ti. Buenos días, preciosa.


Dos bombas que explosionan casi simultáneamente hacen estallar el tren de cercanías segundos antes de llegar a la estación del Pozo. 67 muertos. Casi al mismo tiempo el mismo suceso se repite en la estación de Atocha, calle Téllez y la estación de Santa Eugenia. En total 10 bombas. 191 muertos. Más de dos mil afectados. La causa: Un atentado terrorista. Sólo eso se sabe con certeza. El resto de datos vendrán con retraso.

Mientras, una mujer de 28 años llamada Sadyh prepara un viaje romántico de fin de semana en la peluquería. Había pedido hora el lunes para poder ser la primera. No deseaba que su periplo se viera enturbiado por algunas puntas abiertas y ciertos conocidos que habían crecido demasiado deprisa. Con las prisas y el despiste matutino había olvidado el móvil en casa. De todas formas estaba de vacaciones y nadie debía interrumpir su parentesis.

En el mismo instante en que David, su peluquero, se disponía, diestramente, a atacar los mechones rebeldes del pelo de Sadyh; Una de las doce bombas activadas por Al Qaeda acababa con la vida del único hombre que la amó como sólo ella podía entender.

Todo auguraba un día perfecto. No hizo falta Dios. Sólo un grupo de gente dispuesta a ser la mano del destino. Amigos, novios, padres, madres, niños, abuelos, abuelas, tíos, tías, hermanos, hermanas y mil vidas que se cruzaron para oír las últimas fallas. La última mascletà. El último estruendo de violencia gratuita.

Tal día como hoy fueron 191 las víctimas mortales, pero siguen sumando. El libro rojo del terrorismo sigue contando triunfos. Mientras, la impotencia es testigo mudo de los actos. La indignación se revuelve entre las cenizas de sus muertos y sólo queda la esperanza de la lógica racional.

Luchemos con armas de paz para que la guerra quede indefensa antes sus ataques. Que el escándalo verbal no acalle nuestro borde silencio.

“No podría vivir si ti”.


 
Gota a Gota me meo
Era el momento más importante de la noche, un instante en que se decidiría si definitivamente iba a quedarme en aquel maldito puesto de trabajo o por fin ascendería e iniciaría mi nueva vida. Mi apuesto jefe Sin Rostro me miraba con una sonrisa cómplice, llenando mi cabeza de pajaritos y por supuesto de efectivas esperanzas. De repente la aglomeración de personal que esperaba expectante los resultados del examen, empezaron a moverse aleatoriamente.

Empujones, nervios, gritos, sollozos. El misterio y la aproximación a la resolución empezaba a ponerme nerviosa, a agitarme en demasía. Inicie la marcha tonta, esa que caracteriza a los padres primerizos. Izquierda. Izquierda. Izquierda. Persona. Otra, esta no se aparta. Sigo a la izquierda. Me estoy alejando de la puerta, a este paso no voy a poder oír los resultados. Cambio de dirección, derecha. Derecha ¿Se puede saber qué coño hace toda esta gente? ¿Por qué no se están quietos? Derecha. Derecha. De esa puerta sigue sin salir nadie y estoy empezando a desesperarme. La tripa empieza a dolerme. La garganta se me seca. Todo me molesta. El reloj me presiona demasiado la muñeca y encima parece haberse roto. No avanza.

Izquierda. Izquierda. Izquierda. Tengo prisa. Acelero. Me estoy meando ¿Es posible? No puedo ir al servicio está demasiado lejos de la dichosa puerta ¿Y si salen y no me localizan? ¡Qué se pare esta gente, por favor! Me meo. Empiezo a votar. Fantástico ahora me he convertido en el centro de atención. Normal con tanto vote y tanto correr de un lado a otro, estoy empezando a ofrecer síntomas de demencia.

Me duele la tripa. Me meo. Corre. Corre. Sería maravilloso que súbitamente saliera alguien de esa puerta, envuelto en humo, con una noticia apremiante para mis oídos, como si de un concurso de antaño se tratara. Sal, sal. No. Mejor me siento. Ahora no puedo dejar de mover mi pierna. Me incomodan estas mantas. Me impiden moverme libremente ¿He dicho mantas? ¿De dónde ha salido tanto calor, y la gente? ¿Quién ha apagado la luz? Ah! Era otro sueño. Pero sí que es cierto que me meo. Ahora ya no hay excusa para esperar. Aunque me pesan los ojos y se está tan bien aquí dentro.

Uff… No aguanto más, un salto y al baño…De prisa, de prisa que hay prisa. Bájate los pantalones. Ainns… Tengo la sensación de que no voy a poder aguantar mucho más ¡Ah! ¡Mierda! ¡Qué fría está la maldita taza del w.c! ¡Pues meo de pie! Lo prefiero…Qué relajante sentir como se vacía mi vejiga de la acumulación de líquidos nocturna. Siento como se va desinflando gota a gota… ¿Y ese ruido?
¡Un momento! Ese ruido no lo hago yo. Yo orino a chorro, no gota a gota. Cuando logre reincorporarme buscaré el origen de tan inquietante sonido. Ahora tengo prisa por acabar. El mundo cambiante. Ahí me incluyo yo.

¡Cómo no! El grifo. Alguien olvidó apretar fuerte el grifo.

El sonido de las gotas que escapaban de sus tuberías era algo parecido a una danza alegre. Invitaba a rumbear un poco. Rápido y constante. Este apunte meramente anecdótico no pretende sino reforzar la idea de que se estaba derrochando gran cantidad de agua de una forma tan alegre y jovial que en cualquier otro contexto podía haberse convertido en la melodía de un festival.

Apreté los grifos y reflexioné sobre la suerte de todo el agua derramada hasta ese momento.

A partir de ese instante mis sueños se centraron en un único pensamiento: Los desagües; Como cementerio acuoso. Por eso, hoy , al levantarme he construído un mausoleo para estas gotas perdidas. Ahí, donde anoche, lucen ahora un lazo negro y un ramillete de flores perfumado (básicamente porque el lugar lo requería). Es pero que con este gesto el señor Medio Ambiente sea capaz de emocionarse y retrase un poco más su muerte.

Desde aquí propongo a todos hacer lo mismo en sus casas. En todos esos grifos inocentes que derraman agua debido a nuestra torpeza al cerrarlos. Réquiem por las caídas y pérdidas en el valle del despilfarro.

 
¡Y un Espejo de Cristal y Mírate!
Los ojos que hoy me miran desde el otro lado del espejo, saben que hoy es un día especial. Han decidido, por su cuenta, vestirse de gala y deslumbrar a la vida.

Una vela, otra más y allá en el fondo, donde parece que nadie puede verla, otra más. Porque todas son representativas, porque todas luchan, porque todas viven.

El viento huracanado de estos días anteriores ha calmado hoy su furia, se ha rendido ante el calor. Ha brillado el sol, a juego con mis ojos y mis velas hoy se mantienen erguidas, fuertes, incapaces de caer.

Un ocho de marzo, tal día como hoy, un grupo de mujeres fallecieron, asfixiadas, reducidas a cenizas por su propia libertad. Por su propia dignidad. Por el derecho a ser tratadas como seres humanos, con la responsabilidad que ello conlleva pero sin la desigualdad que el sexo implica.

Algunos años después Clara Zethin, como portavoz, decidió convertir este hecho en un símbolo que Naciones Unidas inmortalizaría en 1977 como “El día de la Mujer Trabajadora”.

Durante este mismo día miles de mujeres son maltratadas a manos de hombres neandertales cuya única meta reside en competir contra sus colegas por ver quien es poseedor del falo más grande y cual de ellos es capaz de revolucionarse más veces en un mismo día. Intenciones que desembocan en una actitud simplista comparable a la del capitalismo exacerbado: cantidad frente a calidad.

Otras muchas han cambiado sus ojos por los de una tela semi opaca cubierta de rejillas de metal al que denominan burka. A través de esta ventana contemplan y juzgan el mundo que las rodea sin poder pronunciarse. Mudas; ante la injusticia de haber nacido sin pene.

En sus casas mujeres limpias de agresiones físicas se esconden tras un delantal o un uniforme obrero porque la ignorancia de sus superiores no supo apreciar su valía. Ante su presencia, las deseadas curvas femeninas comportaban suficientes inaptitudes para ser relegadas a la retaguardia o enviadas de nuevo a su casa introducidas en paquetes de urgencia.

Por todas ellas y aquellas cuyas manos todavía no reflejan huellas de vida, hoy grito fuerte ¡Felicidades! Porque a pesar de todo somos mujeres; Porque a pesar de todo, pensamos, caminamos, hablamos, observamos, reímos, follamos, hacemos el amor, bebemos, bailamos, respiramos, vivimos… TRABAJAMOS. Con estos credenciales ¿Quién dice que no somos fuertes?

Vuelvo a mirar a través de un cristal transparente, esta vez son mis pupilas, convertidas en mil ojos diferentes, las que luchan por verse reflejadas. Las que desde el otro lado sueñan con estar aquí y ahora. Don de yo estoy. Como yo estoy. No hay duda, soy mujer. Mi libertad, su libertad, ella, yo, tú. Hagamos perfecto este día. NOSOTRAS TRABAJAMOS PROTEGIDAS POR LA LUNA; SIN MIEDO.

La noche me dice que el sueño de mi ayer es el futuro de su mañana y mi presente debe hacerlo realidad.

Un beso a todas las princesas.


by Guillem Ninyoles
 

Iracundos

Lo he hecho, nunca quise hacerlo, me prometí que ella no. Me gustaba como sonaba en labios de Sabina, cuán tajante era cuando algún texto se hacía eco de su voz, que diversidad de juegos verbales encajaban en mis conversaciones tomando su nombre como impropio. Era mi juguete, mi secreto prohibido.
El otro día quise presentarla ante un millón de estrofas, realizar con su significado ideológico una bella y hermosa poesía. Que se encontraran sus vocales como quien encuentra un céntimo perdido en la calle: con indiferencia, con fe, con admiración, con desprecio, con diversión… ante todo, con ingenuidad. Era un buen aliado para momentos de desesperación.
Me encantaba despedazarla…inventar con ella, crear, soñar…y después desecharla en el baúl de los imposibles, de los obsoletos ¡Sonaba tan novencentista en mi cabeza! Me hacía viajar hacia un pasado tan lejano y utópico que su simple pronunciación me resolvían un día ajetreado e incoherente.
Estoy intentando adivinar por qué motivo he cogido el diccionario con la intención de averiguar definitivamente su significado. Simplemente me acerqué, como cada día a la estantería y ahí estaba mi brillante y nuevo diccionario de dudas y significados de la Real Academia Española. Lo cierto es que su definición no me planteaba ninguna disyuntiva, ni creo que lo hiciera en su momento ante los miles de escritores que la han utilizado y han hecho de su uso una palabra común. Aún así estuve pasando las páginas riéndome con diversos significados, es un entretenido juego para los que no lo habéis probado nunca. Y de pronto, sin más explicación, he decidido cambiar de ejemplar. Buscaba un significado concreto. Me sentía preparada para descubrir el secreto.
Es absurdo, pero por un momento he presentido que iba a destapar la caja de Pandora. Quizá con el resultado todos mis juegos perderían cualquier significado. Y no obstante, pese a los avisos mentales, la curiosidad mató al gato. Cotilla, como el resto de seres mundanos, no he podido reprimir la fuerza sobrenatural que se ha apoderado de mi cabecita en ese momento y he sucumbido a los encantos de lo desconocido.
Decepción. He descubierto que aquello que durante tanto tiempo se presentaba como el más grande de los secretos nunca lo fue. Su definición, fue siempre clara para mí. Supe descifrarla desde el primer día que la oí. Esto es algo que debería hacerme sentir orgullosa, he pensado. Y sin embargo, ¿Por qué tengo la sensación de haber roto un bonito espejo? Fue tan fácil conquistarla, tan fácil penetrar en ella, que quise y deseé complicarla. Se veía tan inalcanzable que localizar su sentido más profundo tan cerca de la orilla fue motivo suficiente para aprender a endiosarla. Y ahora, tras conocerla íntimamente me siento tan iracunda, desde hoy con minúsculas...

 
Uno de sus sinónimos es humor (LÁGRIMA)
En el más oculto de los infiernos he visto lágrimas de plata recogidas en vasos de oro y cristal de bohemia tallados. Pregunté, Al aire, al vacío. A ese hombre de rostro cubierto que vigila desde la más profunda de las ocuridades , A esa figura de mujer viril que danza desafiante entre los vientos ¿Para qué quiere lágrimas el infeliz averno? Una carcajada por respuesta estremece el salón del fuego. Se derrite el sol. Se quema la luna. Se incineran las estrellas. Las cenizas despiertan alegres a los muertos jugando entre sus manos con gotas envueltas en luz.
-"La lágrima es la representación de la vida. Nace del corazón y muere en la propia piel. Sigue un recorrido indefinido y poco a poco y a su paso va dejando una tímida huella en el rostro"...Cada vez más alejado, pero sigo ollendo el tip-tap del agua.
Regreso de las cavernas futuras para observar de nuevo el cristal empañado de mi coche. Un dibujo mal creado me recuerda la carrera mortal de una gota de lluvia hace tan solo unos segundos. Levanto la vista. Quiero poder oír su lamento. Ver sus infinitos ojos y adivinar de donde provienen. Emprendo de nuevo mi camino dejando que el viejo metal de mi vehículo recoja los despojos de un lamento vital. Tip-tap,tip-tap,tip-tap...las luces de las calles iluminan diminutos suicidas que buscan sus vasos acristalados. La gente en sus ínfimos esfuerzos por recuperar la vida, acolcha el duro cemento con paraguas de tela. Avispados, esos seres inhertes de agua han hecho de su cama un tobogán que les ayuda a regalar emoción a sus últimos momentos.
Las marismas de sangre incolora repartida por toda la carretera es arrollada por los transeuntes ciegos que no adolecen su pérdida, por los insensibles camiones que remueven sus tiernos cadáveres.
Paro. Abandono mi Clio. Camino sobre el recorrido de la vida. En la cuenca de mi mano deposito unas cuantas de esas pequeñas corredoras. Me siento. He mojado mi cuerpo con la sangre de aquellas que fueron más veloces todavía. Y ellas ríen en mi vaso de oro y cristal de bohemia. La sombra me protege. Y lloro al fin porque estoy viva.