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La Voz Del Corazón
Un viaje a través de los sentimientos...
Acerca de
"El Amor es humo engendrado por el hálito de los suspiros. Si lo alientan, es chispeante en los ojos de los enamorados. Si lo contrarían, un mar nutrido con lágrimas de amantes. ¿Qué otra cosa más? Cuerdísima locura, hiel que endulza y almíbar que amarga."
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Anclado en el pasado
" Cuenta una historia zen, que un día el monje Tanzán y su joven discípulo partieron en una ardua travesía de peregrinación hacia el pico de una elevada montaña. Atravesaron laderas y valles, se detuvieron frente a pequeñas cascadas y sortearon peligrosos riscos. Todo en el estricto silencio que impone la tradición zen. Hasta que a orillas de un río encontraron a una mujer en apuros, que no hallaba manera de cruzar al otro lado. Entonces, para sorpresa del discípulo, Tanzán rompió el voto de silencio que se habían impuesto como peregrinos.
- Yo la llevaré -dijo el maestro a la mujer.
Mientras el joven monje contemplaba la escena horrorizado, tanzán alzó a la mujer en brazos y, sumergiéndose en el río hasta el pecho, la llevó hasta la otra orilla. El discípulo no podía creer que su maestro no sólo hablase a una mujer, sino que la alzara en brazos. eso iba en contra de todas las normas del monasterio y de la vida de un monje.
El joven les siguió a través del río, tan concentrado en lo que acababa de ocurrir, qu casi fue arrastrado por la corriente.
Una vez estuvieron todos al otro lado, Tanzán dejó a la mujer en tierra y ella se despidió amablemente. El maestro respondió inclinando levemente la cabeza. El joven monje esperaba algún tipo de explicación, pero Tanzán simplemente sacudió su ropa mojada y continuó la marcha en silencio. Y así continuaron andando a través de hermosos parajes, que el joven casi no vio pues seguía cavilando acerca de lo ocurrido en el río, hasta que no pudo aguantar más.
"Si mi maestro no respeta el voto de silencio, ¿por qué debo hacerlo yo?", se dijo. Y entonces se dirigió al resuelto maestro:
- ¡Yo pensé que los monjes no debíamos acercarnos a las mujeres! -le reprochó.
- ¿Te refieres a aquella mujer del río? Yo la dejé hace mucho tiempo. ¿Es que tú la sigues llevando? -replicó Tanzán.
En ocasiones, todos nos comportamos como el joven discípulo; vamos por la vida pendientes de lo que nos ha ocurrido, de algo que está en nuestro pasado y no hemos podido resolver... Y así seguimos andando distraídos, perdiéndonos los paisajes que encontramos, sin poder aprender aquello que cada instante tiene para enseñarnos. "

(Damián Bucay)

 
Comentario:
Permanecer con la vista en el pasado o vivir de recuerdos no nos lleva a nada...sólo a no vivir lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
No