yo te recojo.
Hay días en que no puedo. En que todo me parece mentira, me asquea mi ciudad, mi habitación, el libro a medio leer. Hay días, que son días como hoy o como anteayer, en que ni queriendo me da por ver las cosas con cierta ironía, en que me creo el ombligo del mundo y mi tragedia empapa los restos de buen humor o autocrítica que se me habían quedado enganchados en las uñas. Porque al final, después de tanto trabajo, de tantas frases certeras cosidas con petit point y sangre y experiencia en todas mis faldas, después de tantas lágrimas, y tanta valentía, y tanta paciencia, al final digo, ahí está ella. Esa especie de llorosa empedernida, esa chavela de rimel corrido y con cara de pena infinita, que te elige. Te vuelve a elegir entre todas las mujeres, entre todos los habitantes del planeta. Te elige descartando al resto sin mirar, con los ojos cerrados, de espaldas, señalándote con el dedo como una niña muy pequeña o a gritos como una señora muy enfadada, te escoge, testaruda y empeñada, cabezota hasta la desesperación, contra toda esperanza, te elige.
Así que yo voy, y me traigo a esa piltrafilla que soy yo de la mano. Me recojo como una madre, me consuelo, me digo y me repito con una paciencia que me es impropia todas y cada una de las frases que consiguen tranquilizar a esa inconsciente caprichosa que también soy yo. Chavela se desliza con una naturalidad pasmosa hacia la pena, y sólo puedo mirarme y decirme, "tranquila, ve, llora, elígela, que yo en un rato te recojo".

Así que yo voy, y me traigo a esa piltrafilla que soy yo de la mano. Me recojo como una madre, me consuelo, me digo y me repito con una paciencia que me es impropia todas y cada una de las frases que consiguen tranquilizar a esa inconsciente caprichosa que también soy yo. Chavela se desliza con una naturalidad pasmosa hacia la pena, y sólo puedo mirarme y decirme, "tranquila, ve, llora, elígela, que yo en un rato te recojo".

gripe
tengo poco más que añadir. Soy una mala enferma, me siento desgraciada, me aburro soberanamente...estornudo, me duele la cabeza, fiebre, agua, tos, mocos, achís, snif...


yo
"Voy a casarme conmigo misma. De blanco, con invitaciones y guateque. Voy a declararme amor eterno porque, con la excusa del amor, yo me he maltratado mucho.
Todas deberíamos amarnos y respetarnos antes de embarcarnos en otras relaciones".
Concha Buika.
EL PAÍS. Viernes 9 de Noviembre.

Todas deberíamos amarnos y respetarnos antes de embarcarnos en otras relaciones".
Concha Buika.
EL PAÍS. Viernes 9 de Noviembre.

hace frío.
En Coimbra hizo mucho frío. Me pasé tiritando todo el tiempo, mientras estudiaba, al vestirme, al desnudarme, caminando y cocinando, me atrevo a recordar que tuve frio cada uno de los minutos que duró todo ese tiempo. Supongo que por eso luego el calor fue tan delicioso, absoluto, reconfortante. Pasé tanto frio tanto tiempo que me encogí, me volví pequeñita y tenía heridas en las manos, así que cuando me encontró desnuda debajo de las sábanas crecí, supongo que por eso fueron tan sorprendentes, inolvidables, insustituibles cada una de las noches que pasé con ella. Dejé de tener frío, dejé de caminar encogida. En Coimbra, además, estaba muy perdida. Tanto como una analfabeta en una biblioteca o una mosca en un avión, qué sé yo. Supongo que por eso me agarré tanto a su mano y nada podía estropearme el día, un zoo abandonado, un parque de atracciones un día de lluvia. Llevaba puestas las gafas de ver, y llevaba esperándola tanto tiempo...
En Lisboa va a hacer frío, pero estoy decidida a no tiritar. A no encogerme. A crecer y estirarme y dar vueltas de campana sola debajo de las sábanas. A caminar sola y sin brújula. Este invierno en Lisboa va a ser verano.

En Lisboa va a hacer frío, pero estoy decidida a no tiritar. A no encogerme. A crecer y estirarme y dar vueltas de campana sola debajo de las sábanas. A caminar sola y sin brújula. Este invierno en Lisboa va a ser verano.






