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La vida en azul
Un viaje de cientos de millas comienza con un solo paso
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Sindicación
 
Una rondita de oxígeno por favor!
Dos años y un día, suena a condena no?? Pues ese es el tiempo que llevo en mi trabajo, y aunque a veces siento como si llevara grilletes, he aprendido mucho, de lo bueno y de lo malo. No me voy a recrear en lo malo porque no me llevaría a ninguna parte, es más, hasta eso tiene su parte positiva, o por lo menos yo lo intento ver así.

Hay días en que te dan ganas de coger una maza y liarte a golpes con tu ordenador, por no darle a alguien en muchos casos, acabar con el stress en un segundo y luego volver a casa y empezar de nuevo. Esos días respiras hondo, piensas en el alquiler, en los cafés del Starbucks, en los viajes a la playa y decides que ya lo harás otro día, quizá cuando la “primitiva” llame a tu bolsillo, cosa que aún espero con ansiedad y muuuuucha esperanza.

Trato de confiar en que las cosas cambiarán, que algún día tendré mi momento de gloria y podré deshacerme de todos esos miedos que me impiden avanzar en otra dirección y hacer lo que realmente me llenaría, o eso creo. Es complicado, la vida te va poniendo barreras como si de una carrera de obstáculos interminable se tratase y como si la línea de meta estuviera tan escondida en el horizonte que fuese imposible de ver, te pongas donde te pongas. Pero lograr esa confianza supone librarse de más cosas aparte del miedo, supone sentirte seguro de ti mismo y saber que eres capaz de comerte el mundo, aunque sepa a fresas y las odies.

Acabo de ver en televisión que los japoneses están comercializando unos botes de oxígeno para uso personal, un chute de eso y por lo visto eres una persona nueva, te calma, te eleva el espíritu y te renueva por dentro y por fuera (como los bífidus pero en gaseoso). En Madrid ya existen sitios de esos donde por la módica cantidad de unos 15 euros te enchufan a una maquinita de oxígeno como las de los hospitales y se supone que sales de allí siendo otro, o por lo menos eso es lo que tienes que pensar después de haberte gastado el equivalente a varias cervezas. Eso si, esto no deja secuelas resacosas, ni aumenta la tripita. Una japonesa muy mona decía que tras pasarse 8 horas delante del ordenador un chupito de ese gas mágico la dejaba como nueva, será que tengo que pedir a mi boss unas botellitas de eso como incentivo para poder rendir 100%? Ya que según el soy la sindicalista del estudio estoy por hablar con los sindicatos y pedir que aparezca en el convenio junto con las vacaciones, 1 cupito al mes por lo menos, y en épocas de sobreesfuerzo…2, total son sólo 4 euros el botecillo y quizá sea el santo remedio para tanta tensión.

Besos azules
 
Comentario:
El otro día leí en la revista lo del bar ese de madrid que lo comercializa. Quedé flipada, jejeje..

Prueba a pedírselo al jefe a ver qué pasa ;-) Un beso Bego, ¿todo bien?
 
Comentario:
has estao bien pintxos. lo del oxígeno tiene buena pinta. te juto que sería capaz de cambiar las copas y el frenadol por un chute de O2.
 
Comentario:
La esperanza es lo último que se pierda,a lo mejor llega el día que te toca la quiniela...todo es posible :)

Ojalá pusieran esos chutes en todos lados
No