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Las vacas dicen mu
diario de un pesimista nato
Acerca de
Pequeñas y humildes historias de un hombre que admira a las vacas
Sindicación
 
Nacer
No paro de escuchar diversas musiquitas en mi cabeza, en plan "momento de mayor tensión de la película de turno" que me histerizan bastante, cada vez que pienso en el dichoso VIAJE.

Ya queda nada, un abrir y cerrar de ojos, dos telediarios de Urdaci, una gala de Estudio de Actores, para cambiar (por fin!) mi vida, como decía el eslogan de Gran Hermano. Me apetece bastante, sobre todo viendo cómo ha ido evolucionando mi vida este verano, en el que me he sentido más que nunca identificado con las setas. No he llegado a aburrirme, refugiándome desesperadamente en la literatura, el placer de dormir una media de dos horas cada tarde, y fingir que era un campesino media hora diaria, pero digamos que me esperaba algo mejor.

Me apetece tener más influencia sobre mi mismo y creo que será el momento adecuado, aunque me acompañe la persona menos apropiada, puesto que por alguna extraña razón siempre he sentido la necesidad de tener su aprobación a cada paso que daba, como si P (P de Persona) estuviera por encima del bien y del mal, como si tuviera treinta o cuarenta años más que yo y sus arrugas delataran su sabiduría y experiencia... es extraño. Supongo que siempre he buscado a gente que supiera manejarme para no tener que afrontar mis propias situaciones, incluso ha llegado el punto en el que he dejado de tener propias situaciones y he vivido la felicidad, la amargura, la tristeza, la melancolía, las alegrías y las penas... de los demás, como si creyera que la mejor forma para no sufrir fuera no sentir. Y al final, de tanto evitar situaciones, sensaciones, creencias, momentos para recordar... he acabado por no tener una vida formada, por vivir a través de los demás, como una proyección de los que me rodean. Por eso me apetece tanto subirme en ese avión, porque creo que ya va siendo hora de que empiece mi vida, la mía, en la que sólo yo sea el protagonista y genere curiosidad entre los que me rodean, y por fin llegue ese día en el que no me sienta culpable por tener la palabra más de dos minutos seguidos, por estar robándole a otra persona parte del tiempo que tan bien sabe aprovechar.
 
Siempre se repite la misma histoooooooooooooooriaaaaaaaaaaaaaaaa
Que sabio era Camilo Sesto. Mi verano es cada vez más decadente y no hago nada por remediarlo, si es que puedo. ültimamente duermo fatal, y no se si es por los nervios del viaje y de los exámenes a los que no voy a presentarme (o si, quién sabe, siendo yo cualquier cosa es posible hasta el último momento) y mi cuerpo a eso de las 16.00 horas ya está bastante chuchurrío.

Gran parte de mi familia veraniega está de vacaciones (en verano, mi familia aumenta) en la playa, a la cual no voy desde hace 4 años, excepto un día que pasé un par en la playa de una ciudad a la cual fui por motivos "laborales". Esto me irrita un poco, porque el hecho de no ser muy playero-dominguero no significa que no tenga derecho a disfrutar de la madre naturaleza como todos los alemanes, británicos y madrileños.

Venir a la ciudad es una auténtica odisea. Al concejal de urbanismo se le ha ido la cabeza por completo y ha decidido levantar el 60% de las calles (el 80% de las grandes avenidas) y convertir esta urbe en un nido de contaminación acústica. Ayer necesité más de media hora para llegar a un sitio para el que normalmente necesito 5 minutos. Creo que nos cortarán la luz entre octubre y febrero todos los días de 10 de la noche a 8 de la mañana para poder asumir tantos costes.

Dentro de una semana comienza la segunda fase de OPERACIÓN VIAJE, lo cual me estresa muchísimo, espero controlar los nervios porque sino voy a necesitar mucha manzanilla...