Diario de la portera de Valverde 37
Diario de portería de una periodista de saldo (andamos de rebajas, qué le vamos a hacer)
Acerca de
LA PORTERA: Como pueden ver, empecé desde la base, me hice portera porque quería ser periodista. Todavía no soy testiga de Jehová, como la Lampreave en "mujeres...." pero sí un poco ciclotímica, que no viene mal para este oficio... el de periodista, digo.

PERSONAJES

Islandia: Close friend. Volcán de sabiduría y bondad

OvarityOne: Close friend. En el fondo somos iguales, en la superficie opuestas.

MiNene: Close friend. Es mío, sólo mío.

Dorothy: Close friend. Nos conservamos desde la infancia.
Julia: Friend. Gracias a ella me hice portera

Mamá: Me regaló lo mejor de la vida. Me quiere y me lo demuestra. Es mi heroína.

Papá:.Mi héroe y mi gran amor

Sindicación
 
Pecado de finde
Pues sí, no sé si me dará para contar todo lo que he hecho. Of course, vinieron mis amigos de la costa del sur de España para las celebraciones de la Gay Pride madrileña, el Orgullo Gay, vamos.

Y así, la portera se hizo anfitriona y, no es por nada, pero una cuando se pone se pone y si es por agradar pues oye, no nos vamos a poner rácanos, no? Así que moví unos hilillos por ahí y, ni cortos ni perezosos, nos subimos en panda a una carroza para tener una buena vista de los millones de personas que fueron al evento.

Antes de seguir, te diré que a una carroza no puede uno subirse de cualquier forma, lo primero que tienes que hacer es ir fresquito porque el calor dentro del carro se multiplica y los líquidos escasean. (Aprovecho desde aquí para hacer un llamamiento a todos los que no se suben y que no escatimen en tirar cubos de agua a las reinonas de las carrozas). "Jesús qué sofoco!!!" -decía yo-. Bueno, pues eso y unas gafas de sol bien grandes, las de Dior y Dolce & Gabbana se llevan la palma (rezaré a santa Chus para que esta moda permanezca muchos años).

Bueno, pues después de cuatro horas de frenética fiesta dentro de la carroza -sí, eso sólo se aguanta con agua, drogas y ganas de fiesta, querida- decidimos que nos íbamos a ir a la sala VIP (y sí, para esto moví tantos hilos que tengo un tapete de encaje de bolillos de alfombrilla de ratón) de la fiesta a la que teníamos previsto asistir porque supuestamente había catering -por eso de alimentarse, pero sin pasarse que luego cuesta bailar y no nos caben las copas-.

El caso es que no había catering, ya sabes, problemillas con la logística y total, comer... ¿qué es eso? una nimiedad. Así que nos pusimos a lo nuestro, bailar y cantar y después sólo bailar hasta que fue de día, se acabó la fiesta y nos montamos en un autobús que nos llevó a una matinal (fiesta mañanera) hasta la hora de comer, momento en el que, por fin, comimos, pero, ciertamente, yo ya no tenía hambre. ¿Cómo puede uno pecar de gula después de 24 horas sin comer?
No