Diario de la portera de Valverde 37
Diario de portería de una periodista de saldo (andamos de rebajas, qué le vamos a hacer)
Acerca de
LA PORTERA: Como pueden ver, empecé desde la base, me hice portera porque quería ser periodista. Todavía no soy testiga de Jehová, como la Lampreave en "mujeres...." pero sí un poco ciclotímica, que no viene mal para este oficio... el de periodista, digo.

PERSONAJES

Islandia: Close friend. Volcán de sabiduría y bondad

OvarityOne: Close friend. En el fondo somos iguales, en la superficie opuestas.

MiNene: Close friend. Es mío, sólo mío.

Dorothy: Close friend. Nos conservamos desde la infancia.
Julia: Friend. Gracias a ella me hice portera

Mamá: Me regaló lo mejor de la vida. Me quiere y me lo demuestra. Es mi heroína.

Papá:.Mi héroe y mi gran amor

Sindicación
 
El poder de la sonrisa
Me he acostumbrado a escribirte casi a diario y estos descansos se me empiezan a hacer eternos...
Siempre hay cosas que contar, aunque a veces no se tengan ganas de decir.

Así que hoy voy a hablar del poder de la sonrisa. Ayer vi la siguiente foto en 20minutos.es. En ella se explica que la mujer de la izquierda sonrie de forma verdadera y que la de la derecha, que curiosamente es la misma persona, sonríe falsa como el beso de Judas y que la foto se había utilizado en un estudio que concluyó en que la afirmación de que las mujeres son más intuitivas que los hombres es un mito.

Esto me tuvo pensando un rato, por un lado, lo de la foto es una gilipollez porque la intuición tiene su base, en la mayoría de los casos, en lo que te transmite una persona. El tono de la voz, los gestos, su comportamiento.... no sé, ¿realmente se puede juzgar la intuición de alguién por lo que piense de una foto? Además, independientemente de los estudios que hagan cuatro ratones de biblioteca sin vida propia conocida y con problemas de adaptación social, es más que sabido que los hombres son un poco tontorrones y que las mujeres somos más de retorcernos el colmillo y afilarnos la lengua y ese trabajo de años, quieras que no, da tablas para calar a la gente. Como dice mi tía: "Yo, cuando te echo los ojos, sé de qué pie cojeas".

El caso es que últimamente he descubierto que sonriendo las cosas me van mejor, no ya porque, por regla general, están los seres humanos más guapos con una risa que con una expresión de unicejo morrocotudo, sino porque me he dado cuenta de que cuando sonrío por fuera las cosas que me son desagradables no me repercuten tanto por dentro. Y eso ha sido tooooodo un descubrimiento y si no que se lo cuenten a mis cervicales que últimamente están la mar de descansadas.

No