Crónica de vacaciones II
A la mañana siguiente madrugamos para irnos al barco, salía temprano, así que nada más levantarnos empezamos a hacer uso de las biodraminas.
Hasta la hora de comer estuvimos inspeccionando el terreno. Como era de esperar el camarote era minúsculo, opresivo... menos mal que de la única paranoia que no padecemos ni Wife ni yo es de claustrofobia. O, al menos, de claustrofobia marina.
Otra cosa no, pero en aquel barco no paraban de poner comida, dos desayunos, dos almuerzos, dos comidas al mediodia, dos meriendas, dos cenas....... Así que estuvimos todo el día de reto en reto culinario.
Cuando llegó la noche había un menú variado de actividades que hacer. Finalmente nos decidimos por ir después de cenar a la sala del espectáculo, donde servían además, bebidas exóticas.
Wife se pidió un Cocoloco y yo opté por un Martini seco con aceituna y todo.
De pronto, comienza el espectáculo, una nube de humo invade el escenario, los focos de colores empiezan a activarse, un vestido de noche que brilla entre esa niebla artificial mientras por los altavoces se oye: "....Con ustedes, la exclusiva, genuina, maravillosa, ANN-SIOSA".
Aparté la vista un momento porque Wife se había atragantado con el Cocoloco, pero al tiempo que tosía vi que ella no podía apartar la vista del escenario. Giré la cabeza y allí estaba, la muchacha de la farmacia.
Muertas nos quedamos ambas, nos reimos sin parar durante todo el número, nos pedimos unas cuantas rondas más de Cocolocos y Daiquiris (yo cambié el Martini seco porque el Daiquiri iba más a tono con la noche), la vimos cantar el Mamma Mia de Abba y un par de temas de la Barbra Streisand y al finalizar Wife y yo nos fuimos como cubas al camarote.
Hasta la hora de comer estuvimos inspeccionando el terreno. Como era de esperar el camarote era minúsculo, opresivo... menos mal que de la única paranoia que no padecemos ni Wife ni yo es de claustrofobia. O, al menos, de claustrofobia marina.
Otra cosa no, pero en aquel barco no paraban de poner comida, dos desayunos, dos almuerzos, dos comidas al mediodia, dos meriendas, dos cenas....... Así que estuvimos todo el día de reto en reto culinario.
Cuando llegó la noche había un menú variado de actividades que hacer. Finalmente nos decidimos por ir después de cenar a la sala del espectáculo, donde servían además, bebidas exóticas.
Wife se pidió un Cocoloco y yo opté por un Martini seco con aceituna y todo.
De pronto, comienza el espectáculo, una nube de humo invade el escenario, los focos de colores empiezan a activarse, un vestido de noche que brilla entre esa niebla artificial mientras por los altavoces se oye: "....Con ustedes, la exclusiva, genuina, maravillosa, ANN-SIOSA".
Aparté la vista un momento porque Wife se había atragantado con el Cocoloco, pero al tiempo que tosía vi que ella no podía apartar la vista del escenario. Giré la cabeza y allí estaba, la muchacha de la farmacia.
Muertas nos quedamos ambas, nos reimos sin parar durante todo el número, nos pedimos unas cuantas rondas más de Cocolocos y Daiquiris (yo cambié el Martini seco porque el Daiquiri iba más a tono con la noche), la vimos cantar el Mamma Mia de Abba y un par de temas de la Barbra Streisand y al finalizar Wife y yo nos fuimos como cubas al camarote.
Crónica de vacaciones I
No te conté que finalmente Wife y yo decidimos tomarnos unos días al estilo "Vacaciones en el mar".
Wife no estaba muy convencida de si en realidad debíamos hacer aquel mini-crucero de 3 días dentro de nuestro plan vacacional, pero logré convencerla de que lo íbamos a pasar bien.
El día de antes fuimos a una farmacia a comprar Biodraminas para el mareo, una experiencia anterior me enseñó esa lección, pero eso es otra historia...
Mientras esperábamos el turno entró una muchacha un tanto peculiar. En su apariencia entraba dentro de lo establecido como "normal", pero su forma y andar y sus movimentos mientras esperaba su turno eran extraños... eran como si algo le picara y no se pudiera rascar.
El empleado de la farmacia andaba atendiendo a una señora mayor y se estaba eternizando porque la mujer estaba sorda y no se enteraba de nada.
Wife, servidora y la muchacha empezábamos a resoplar viendo que aquello iba para rato cuando de pronto... "toc, toc" -me toca en el hombro la muchacha-:
- Oye, guapa, perdona que te moleste, pero es que estoy que no me aguanto, es una cosa de fuerza mayor, por favor, ¿me podríais ceder vuestro turno?
En el mismo momento que le miré a la cara me di cuenta de no era muchacha sino muchacho, o una muchacha que antes fue muchacho, para el caso da igual. Vimos a esa pobre mujer tan congestionada que desde luego le cedimos el turno.
- De verdad, guapas, si toda la gente fuese así de civilizada... o por lo menos amable, que digo yo, qué necesidad de estar avinagrá.
Justo entonces el empleado acabó con la abuela.
- Gracias, guapas. Hola guapo -le dijo al mancebo-. Ufffff, chico, no sabes cóoooomo vengo, ayer por una urgencia compré unas de esas tiras de cera fría del Carrefour y.... ¡¡En qué hora!! Chico, tengo toda la zona anal irritadísima, anda dame algo que esta noche actúo otra vez. No tanto porque llevo desde ayer sin hacer... ejem, ya sabes, pero lo peor es el tanga, que no lo puedo soportar!!!!
Wife no estaba muy convencida de si en realidad debíamos hacer aquel mini-crucero de 3 días dentro de nuestro plan vacacional, pero logré convencerla de que lo íbamos a pasar bien.
El día de antes fuimos a una farmacia a comprar Biodraminas para el mareo, una experiencia anterior me enseñó esa lección, pero eso es otra historia...
Mientras esperábamos el turno entró una muchacha un tanto peculiar. En su apariencia entraba dentro de lo establecido como "normal", pero su forma y andar y sus movimentos mientras esperaba su turno eran extraños... eran como si algo le picara y no se pudiera rascar.
El empleado de la farmacia andaba atendiendo a una señora mayor y se estaba eternizando porque la mujer estaba sorda y no se enteraba de nada.
Wife, servidora y la muchacha empezábamos a resoplar viendo que aquello iba para rato cuando de pronto... "toc, toc" -me toca en el hombro la muchacha-:
- Oye, guapa, perdona que te moleste, pero es que estoy que no me aguanto, es una cosa de fuerza mayor, por favor, ¿me podríais ceder vuestro turno?
En el mismo momento que le miré a la cara me di cuenta de no era muchacha sino muchacho, o una muchacha que antes fue muchacho, para el caso da igual. Vimos a esa pobre mujer tan congestionada que desde luego le cedimos el turno.
- De verdad, guapas, si toda la gente fuese así de civilizada... o por lo menos amable, que digo yo, qué necesidad de estar avinagrá.
Justo entonces el empleado acabó con la abuela.
- Gracias, guapas. Hola guapo -le dijo al mancebo-. Ufffff, chico, no sabes cóoooomo vengo, ayer por una urgencia compré unas de esas tiras de cera fría del Carrefour y.... ¡¡En qué hora!! Chico, tengo toda la zona anal irritadísima, anda dame algo que esta noche actúo otra vez. No tanto porque llevo desde ayer sin hacer... ejem, ya sabes, pero lo peor es el tanga, que no lo puedo soportar!!!!





