Diario de la portera de Valverde 37
Diario de portería de una periodista de saldo (andamos de rebajas, qué le vamos a hacer)
Acerca de
LA PORTERA: Como pueden ver, empecé desde la base, me hice portera porque quería ser periodista. Todavía no soy testiga de Jehová, como la Lampreave en "mujeres...." pero sí un poco ciclotímica, que no viene mal para este oficio... el de periodista, digo.

PERSONAJES

Islandia: Close friend. Volcán de sabiduría y bondad

OvarityOne: Close friend. En el fondo somos iguales, en la superficie opuestas.

MiNene: Close friend. Es mío, sólo mío.

Dorothy: Close friend. Nos conservamos desde la infancia.
Julia: Friend. Gracias a ella me hice portera

Mamá: Me regaló lo mejor de la vida. Me quiere y me lo demuestra. Es mi heroína.

Papá:.Mi héroe y mi gran amor

Sindicación
 
La Timada y el gato


Alguien creerá que este dibujo lo ha hecho mi sobrino de 4 años y que yo, alucinada, convencida y enloquecida ante tal demostración de esta inteligencia que promete ser privilegiada lo he colgado en mi bitácora.

Pues no, aunque parezca mentira me pongo colorada (no cuando me miran, como dice la canción) sino cuando reconozco que ese dibujo ha sido obra de dos zagalas que ya se acercan peligrosamente a la treintena. Una de ellas, la llamada Porter, es servidora y la otra que es Timada y que, a petición de la susodicha, voy a mantener su identidad en secreto, al menos por ahora. Eso sí, si alguien la descubre no quiero saber nada del entuerto, porque la Timada es de armas tomar.

Procedo ahora a explicar lo que el dibujo viene básicamente a decir. A Porter le gusta que le froten la espalda mientras se baña y, según Timada, ha engañado a una que pasaba por ahí (Timada) para que lleve a cabo tan magna labor. Pero Timada, que no es ninguna mosca muerta, ha decidido que en lugar de hacer eso va a coger al gato y, amenazandolo con una escoba (artículo rojo que timada lleva en la mano) lo va a lanzar directo al agua para que Porter se quede cual Ecce Homo en el patíbulo, hecha un cristo, vamos.

Así que, ante el temor que me produce ser fruto de una operación de cirugía estética a manos del gato y la Timada he decidido que el gato se va vivir con mi madre, que está encantada con el animal y con que su hija siga siendo la misma de siempre.
 
Jenny, ahora lo entiendo todo...
Pues como te dije, he visto a Jenny, cenamos anteayer noche y, perdona mi demora para contártelo pero es que aún estoy en shock.

No había vuelto a verla desde aquella noche, la verdad, la noche me confunde y sólo recordaba que habíamos quedado en llamarnos y quedar. Y eso pasó, estuvimos hablando escuetamente por teléfono y quedamos en cenar el miércoles noche.

La verdad es que cuando llegué al lugar y vi a ese monumento esperando me dije: "joe, menuda suerte", pero luego... en fin, dejémoslo en que mis sospechas se confirmaron y lo cierto es que ser tan increíblemente guapa es un handicap en la mayoría de los casos.

¿Por qué digo esto? pues porque, efectivamente, alguien que se deja llamar "Jenny" tiene que tener alguna pega. El camarero nos trajo un poco de crema de queso y unas tostadas para picar mientras traían los platos, casi me caigo de culo cuando la Jenny se untó una tostada y chupó el cuchillo para devolverlo "impoluto" a su lugar en la mesa. Decidí no hacer caso de ese detalle; ni tampoco tuve en cuenta que la Belén Esteban a su lado pareciese una académica de la RAE; también decidí obviar el momento en el que se puso a beber directamente del cuenco donde le habían servido la crema, haciendo caso omiso de la cuchara que tenía al lado.

Pero fue justo al final, cuando trajeron la cuenta el momento del apocalipsis de esa relación. Cuando vi a Jenny sacar el movil polifónico tuneado y ponerse a mirar la factura y a teclear en el movil como una posesa, ella había dejado su tarjeta para pagar y pensé: "oye, qué detalle". Pero no, atenta a lo que pasó:

-Jenny, ¿qué haces?
- Tía, qué "quiereg" que haga , la cuenta de lo que te has pedido tú y lo que he pedido yo, que tu plato era "mág" caro que el mío a ver cuánto "tieneg" que darme.

Dios! aún no sé qué me impidió levantarme y dejarla tirada para que pagase ella, le di 20 euros, que era más de lo que tenía que pagar y me largué. La tía consiguió alcanzarme casi llegando a la esquina de Gravina y me dice: "tronca, eg que no vamos a ir ahora a mi casa?" y le dije "a qué, a follar? pues no, no follo con cutres menores de treinta años"
 
Llamadme Dorothy
El otro día me fui con Islandia a dar un paseo por el parquísimo (el Retiro) y aprovechar para ver los colores del otoño. Teníamos una resaca del copón y, lo cierto, es que no habíamos dormido ni dos horas.

No sé si por la falta de sueño o porque me encontraba entre el verde follaje pero decidí contarle a Islandia por qué la noche anterior desaparecí durante un par de horas de la faz de la disco donde estábamos con el resto del grupo.

"-Bueno, Islandia, tengo que decirte que ayer conocí a alguien en la disco.
-Zorra! cómo? si no te vi?

- Recuerdas que desaparecí? Bueno pues en una de mis idas al baño me di de bruces con esa tía que habíamos visto y comentado por lo guapa que era, ¿te acuerdas? ¿la morena esa?

Bueno el caso es que cruzamos miradas y a la vuelta se acercó. Me preguntó mi nombre y, al devolverle la pregunta me contestó: -me llamo Ana, pero todos me dicen Jenny.

Me quedé muerta, ya que no entiendo cómo alguien que se llama Ana puede sentir tanto orgullo de que la gente la conozca por ese nombre sin posible clasificación dentro de los límites del horterismo.

Pero qué quieres que te diga, Islandia, ya viste cómo estaba y, lo cierto, es que además la tía era simpática y con un sentido del humor muy bueno, así que Jenny, que además de todo lo anterior era una loba, se me tiró al cuello y no tardamos ni dos minutos en escurrirnos de la disco. La Jenny no vivía ni a dos minutos del local así que me lié la manta a la cabeza y oye, hoy, incluso a pesar de la resaca, me veo con mejor cara.

Hemos quedado para cenar pasado mañana, así que ya te iré contando."

Islandia se quedó pensativa y esa noche, que habíamos vuelto a quedar todos, andaba más activa de lo habitual. De repente y como caída del cielo, apareció MiNene con una nínfula, nos presentó a todas e Islandia, que es una lagarta, se quedó para la última.

Aún no doy crédito a lo que hizo, cuando MiNene se acercó con la nínfula y le dijo: "Laura, te presento a Islandia" e Islandia se acercó en plan leona salvaje y le dijo: "aunque todos me llaman Dorothy".

Dorothy, sí, podría parecer patético si no fuera porque ese desdoblamiento de personalidad se saldó con una nínfula en la cama de Islandia aquella noche.