Diario de la portera de Valverde 37
Diario de portería de una periodista de saldo (andamos de rebajas, qué le vamos a hacer)
Acerca de
LA PORTERA: Como pueden ver, empecé desde la base, me hice portera porque quería ser periodista. Todavía no soy testiga de Jehová, como la Lampreave en "mujeres...." pero sí un poco ciclotímica, que no viene mal para este oficio... el de periodista, digo.

PERSONAJES

Islandia: Close friend. Volcán de sabiduría y bondad

OvarityOne: Close friend. En el fondo somos iguales, en la superficie opuestas.

MiNene: Close friend. Es mío, sólo mío.

Dorothy: Close friend. Nos conservamos desde la infancia.
Julia: Friend. Gracias a ella me hice portera

Mamá: Me regaló lo mejor de la vida. Me quiere y me lo demuestra. Es mi heroína.

Papá:.Mi héroe y mi gran amor

Sindicación
 
En la Gran Apple. Parte II
Quizás el cielo no exista o... sí. Dos días después decidimos ir a un thai en la zona de ambiente de moda, Brooklyn. Después de un agradable paseo por la bahía nos fuimos a comer algo. Ya en el restaurante vi lo que hasta ahora solo había visto en mi imaginación, sueños, cine y televisión. Allí había parejas de niñas guapas dignas de protagonizar The L Word!!!!.

El resto de la noche pertenece a la parte documental clasificada de este viaje.

Que Nueva York es una ciudad de contrastes ya lo sabía antes de ir. Aún así me ha seguido sorprendiendo. Aunque no me gustaría vivir allí por mucho tiempo o por tiempo indefinido sí estaría bien pasar una temporada por aquellos lares. Toda la semana lloviendo e imprevistos no calculados han hecho que tenga la necesidad de volver. Así que eso, hasta la próxima NYC.
 
En la Gran Apple. Parte I
Aquí te he tenido abandonada y es que, aunque parezca mentira, allá donde me he ido conectarse a internet es casi tan difícil como encontrarse un rebaño de ovejas pastando en la Quinta Avenida.

Nueva York es... LA CIUDAD -que todo lo tiene y que todo, previo pago, lo da-. recomendable sin duda y eso que me ha hecho un tiempo tan de perros que entre la niebla y la lluvia apenas he podido ver las copas de los rascacielos... volveré, de eso no me cabe duda, volveré en verano o navidad, ya veremos.

En este viaje, un poco malogrado pero extraordinario ha habido de todo, vida noctura incluida, of course. Y con esto voy a empezar esta serie dedicada a la Gran Manzana.

Fue el segundo día, yo quería ir a una fiesta llamada LoveGirl -parece ser que era al estilo de una rave lésbica pero más salvaje, a juzgar por las directrices de un par de guías que rezaban lo siguiente "la LoveGirl es más conocida por las posibilidades de ligue que por la música" así que servidora al leer aquello se dijo "allá que voy, a ver si consigo siete teléfonos al menos y así toco a una por día de estancia". Y allá que nos encaminamos OvaryOne, la QueridaPerla y servidora (Porter para los amigos) al entrar nos dimos de bruces con una taquilla cuyo agujero para meter el dinero era una simple pedrada en el cristal, había que tener cuidado para no cortarse las venas de las muñecas y acabar como Marat al final de la noche. 20 dólares por la patilla, sin consumición ni ná y, qué quieres que te diga, el antro ya daba muy mala sensación, incluso antes de que la taquillera me enseñara sus mellas y dientes negros al sonreirme cuando agarró el dineral.

Pues eso, nos dispusimos a subir a buscar a aquella jauría de mujeres locas por tirarse a nuestros cuellos y de darnos sus teléfonos ardiendo en deseos de que las llamasen esas europeas tan guapas... nada más lejos de la realidad, en el primer piso había una fiesta privada :?, en el segundo un pincha de hip-hop y cuatro amigas japonesas en actitud de espera. También había una tienda que vendía camisetas y merchandising del antro aquel. Luego decidimos subir al último piso.

Y esto necesita un párrafo para él solo, el segundo piso del Shelter Club de Nueva York es difícil de describir, en total habría unas 20 personas, al entrar nos dimos de bruces con una mujer que debía pesar 160 kilos y tenía ronchas en el cuerpo, como leprosa, daba vueltas sobre sí misma moviendose por toda la planta y al mismo tiempo giraba la cabeza como la niña del exorcista y, no paraba, al menos durante el tiempo que estuvimos. Luego había otro que simulaba follarse a una columna, otro que debía pesar otros 200 kilos estaba hincado en medio de la pista y mirando fijamente al dj. Un índio que solo daba pasos a derecha e izquierda y otro que llevaba una camiseta de merchandising de las que vendían en la otra planta y que gritaba agitando los brazos como el "neng" ese.

Así, con estas, decidimos irnos y, al bajar de nuevo a la primera planta nos dijeron que la fiesta privada era la LoveGirl y que si queríamos ver lo que había dentro teníamos que pagar de nuevo la entrada.... entonces paramos un taxis y salimos por patas de allí.... arrrrg, no me extraña que en esa fiesta hubiese posibilidades de ligue y es que es posible que, quizás, el cielo no exista.