Historias para no dormir
Resulta que este weekend he decidido irme a mi tierra natal e Islandia se apuntó al plan. Cuando llegó el momento de decidir el carro en el que nos íbamos a ir nos vimos en la tesitura de elegir entre las siguientes opciones:
El utilitario de Laportera: Mundanal y común como los del resto de los mortales.
El deportivo supersónico de Islandia: Ni común ni mundanal, sino todo lo contrario y la envidia de cualquier muchacho treintañero y pueblerino con aspiraciones.
Evidentemente nos decantamos por el deportivo supersónico. El viaje fue como la seda y servidora condujo hasta el destino, nuestra entrada fue como la de cristo en la borriquilla (menuda borrica), faltaron las palmas pero, en su defecto, caían chuzos de punta.
No paraba de llover, así que al tercer día de estancia me llamó mi abuela al orden y me dijo que la llevara al cementerio a poner unas flores, tarea a la que también se apuntó mi abuelo, raudo y veloz. Islandia me prestó el auto y fui a recogerlos. Después discutir quién iba detrás, mi abuelo se introdujo como pudo en el pequeño habitáculo (solo apto para menores y contorsionistas) en un alarde de querer demostrar que aun sigue ágil y lozano y que, en realidad, la pila de años no le pesa nada.
Llegamos al cementerio y el abuelo no podia salir del carro, tanto es así que tuvieron que venir los tres agentes de la seguridad vial municipal que había organizando el tráfico para ayudarme a sacarlo del asiento trasero. Al final se quedó encajado en el hueco destinado para que los viajeros traseros pongan los pies y necesité la ayuda de los tres agentes y un buen samaritano de protección civil para empujarle y desatracarlo.
Después de todo esto, mi grandfather seguía dentro. Empezamos a valorar la opción de llamar a los bomberos para que diseccionaran el deportivo, no sin antes intentar otras posiciones de salida. Afortunadamente (y después de un comentario lanzado al aire por uno de los cienes y cienes de espectadores que se agolpaban alrededor del deportivo en el que jaleaba: "¡¡Esto es peor que un parto!!") se nos ocurrió que la mejor forma iba a ser sacándolo por la cabeza (sabia naturaleza, que nos traes al mundo por la cabeza) y así sacamos a ese hombre respetable y respetado que es mi abuelo, en volandas y tirando de la cabeza y los hombros... ay, si superman levantara la cabeza!!!
El utilitario de Laportera: Mundanal y común como los del resto de los mortales.
El deportivo supersónico de Islandia: Ni común ni mundanal, sino todo lo contrario y la envidia de cualquier muchacho treintañero y pueblerino con aspiraciones.
Evidentemente nos decantamos por el deportivo supersónico. El viaje fue como la seda y servidora condujo hasta el destino, nuestra entrada fue como la de cristo en la borriquilla (menuda borrica), faltaron las palmas pero, en su defecto, caían chuzos de punta.
No paraba de llover, así que al tercer día de estancia me llamó mi abuela al orden y me dijo que la llevara al cementerio a poner unas flores, tarea a la que también se apuntó mi abuelo, raudo y veloz. Islandia me prestó el auto y fui a recogerlos. Después discutir quién iba detrás, mi abuelo se introdujo como pudo en el pequeño habitáculo (solo apto para menores y contorsionistas) en un alarde de querer demostrar que aun sigue ágil y lozano y que, en realidad, la pila de años no le pesa nada.
Llegamos al cementerio y el abuelo no podia salir del carro, tanto es así que tuvieron que venir los tres agentes de la seguridad vial municipal que había organizando el tráfico para ayudarme a sacarlo del asiento trasero. Al final se quedó encajado en el hueco destinado para que los viajeros traseros pongan los pies y necesité la ayuda de los tres agentes y un buen samaritano de protección civil para empujarle y desatracarlo.
Después de todo esto, mi grandfather seguía dentro. Empezamos a valorar la opción de llamar a los bomberos para que diseccionaran el deportivo, no sin antes intentar otras posiciones de salida. Afortunadamente (y después de un comentario lanzado al aire por uno de los cienes y cienes de espectadores que se agolpaban alrededor del deportivo en el que jaleaba: "¡¡Esto es peor que un parto!!") se nos ocurrió que la mejor forma iba a ser sacándolo por la cabeza (sabia naturaleza, que nos traes al mundo por la cabeza) y así sacamos a ese hombre respetable y respetado que es mi abuelo, en volandas y tirando de la cabeza y los hombros... ay, si superman levantara la cabeza!!!
No llego....

Hacienda, ese despropósito
Resulta que la portera ha pedido una beca y cómo requisito imprescindible me piden un justificante de "independencia económica". Así que me armé de valor y me fui a la agencia tributaria.
Para sorpresa mía no tuve que esperar una larga cola, de hecho, incluso empecé a hacerme ilusiones y pensar que lo iba a resolver en un plis.... pero NO! Al llegar a la ventanilla me instaron a ir a otra a comprar unos impresos y de ahí me mandaron a la calle a hacer fotocopias, en la calle me esperaba un policia con el bolígrafo a punto para multarme, convenzo al agente para que no me multe, me echa la bronca pero al fin me deja irme sin consecuencias. Busco una fotocopiadora... ¡¡¡Horror, casi es la hora de cerrar!!!! llego por los pelos a la ventanilla, la funcionaria mete los datos y......
- ¡¡¡¡SEÑORA, está usted en el epígrafe "G barra 567 guión 2" ESTÁ OBLIGADA A PRESENTAR LA DECLARACIÓN DE LA RENTA Y NO LO HA HECHO!!!!!
Un hilillo de voz se desprendió de mi garganta para decir: "este..... no..... bueno..... lo hice por internet....... pensaba que.....".
- ¡¡¡¡PERO SEÑORA, usted no sabe que tiene que venir aquí porque con su epígrafe no la puede usted hacer por internet!!!!!!!
El hilillo surgió de nuevo....: "¿qué significa todo eso?
-¡¡¡¡SEÑORA, va a ser usted sancionada por retrasarse en la declaración!!!!
¡Y la tía guarra va y me dice con cara de asco, mirando un papel de mierda que sacó de una impresora con mis ingresos anuales!: "Claro señora que.... con estos ingresos no creo que la sancionen mucho"
:-/
Para sorpresa mía no tuve que esperar una larga cola, de hecho, incluso empecé a hacerme ilusiones y pensar que lo iba a resolver en un plis.... pero NO! Al llegar a la ventanilla me instaron a ir a otra a comprar unos impresos y de ahí me mandaron a la calle a hacer fotocopias, en la calle me esperaba un policia con el bolígrafo a punto para multarme, convenzo al agente para que no me multe, me echa la bronca pero al fin me deja irme sin consecuencias. Busco una fotocopiadora... ¡¡¡Horror, casi es la hora de cerrar!!!! llego por los pelos a la ventanilla, la funcionaria mete los datos y......
- ¡¡¡¡SEÑORA, está usted en el epígrafe "G barra 567 guión 2" ESTÁ OBLIGADA A PRESENTAR LA DECLARACIÓN DE LA RENTA Y NO LO HA HECHO!!!!!
Un hilillo de voz se desprendió de mi garganta para decir: "este..... no..... bueno..... lo hice por internet....... pensaba que.....".
- ¡¡¡¡PERO SEÑORA, usted no sabe que tiene que venir aquí porque con su epígrafe no la puede usted hacer por internet!!!!!!!
El hilillo surgió de nuevo....: "¿qué significa todo eso?
-¡¡¡¡SEÑORA, va a ser usted sancionada por retrasarse en la declaración!!!!
¡Y la tía guarra va y me dice con cara de asco, mirando un papel de mierda que sacó de una impresora con mis ingresos anuales!: "Claro señora que.... con estos ingresos no creo que la sancionen mucho"
:-/
La portera se despide de Valverde
En fin, siempre he asociado las etapas de la vida con el cine, es como si estuvieramos conformados una serie de pelis unidas entre sí por yo qué sé qué.
El cine en todos sus géneros conforma mi vida, comedia romántica, pastelón, suspense, horror, serie B, cine independiente... e incluso tengo en mi haber algún telefilme de sobremesa.
El caso es que esta peli ha llegado a su "the end", por fin, y la portera deja la finca para meterse durante tiempo indefinido en las listas del paro y susistir de las colaboraciones, ese invento que impide que los informadores en paro mueran de inanición. Mientras me tiro a la calle a suplicar un pequeño espacio en cualquier redacción que me mantenga escribiendo como una perra durante catorce horas al día.
Este, mi blog, seguirá siendo el de la portera, ¿por qué? pues porque qué somos sino asiduos de los corrillos y las porterías, porteras ambulantes que todo lo cascan.
El cine en todos sus géneros conforma mi vida, comedia romántica, pastelón, suspense, horror, serie B, cine independiente... e incluso tengo en mi haber algún telefilme de sobremesa.
El caso es que esta peli ha llegado a su "the end", por fin, y la portera deja la finca para meterse durante tiempo indefinido en las listas del paro y susistir de las colaboraciones, ese invento que impide que los informadores en paro mueran de inanición. Mientras me tiro a la calle a suplicar un pequeño espacio en cualquier redacción que me mantenga escribiendo como una perra durante catorce horas al día.
Este, mi blog, seguirá siendo el de la portera, ¿por qué? pues porque qué somos sino asiduos de los corrillos y las porterías, porteras ambulantes que todo lo cascan.





