lo segundo que pensé
lo primero que se me paso por la mente al notar el silencio fue un temor que provenia por lo menos de la Antártida porque me quedé de piedra y no podia moverme. Mis ojos se quedaron como dos cubitos quietos y a la espera de algo. Luego me di cuenta que se habia ido el sol y sin casi poder pensarlo busqué un lugar donde refugiarme. Comenzaban las horas de oscuridad.
Todo empezó entonces a cubrirse de una pequeña capa de escarcha, de ahí al hielo y del hielo a una dura capa de agua ultracongelada que no se podia romper.
He ahí yo, solo ante mi mismo miedo. Helada, inmovil, dentro de una absurda cárcel de la que podia escapar si confiaba en el calor de mi corazón.
Todo empezó entonces a cubrirse de una pequeña capa de escarcha, de ahí al hielo y del hielo a una dura capa de agua ultracongelada que no se podia romper.
He ahí yo, solo ante mi mismo miedo. Helada, inmovil, dentro de una absurda cárcel de la que podia escapar si confiaba en el calor de mi corazón.





