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LaIsla
Comentarios breves sobre las islas personales que somos todos en este mundo ¿globalizado?
Acerca de
Las aventuras y desventuras en esta isla mía, que soy yo mismo. Porque son todos esos pequeños detalles que a veces pasan desapercibidos los que forman la vida de todos nosotros.

Todos estos habeis pasado por aqui... :

Sindicación
 
Cuaderno de bitácora. Salida
Bueno, como os comenté, estuve todo el fin de semana en el mar, incluido el lunes. Como han sido 72 horas completitas, con todos sus minutos, intentaré no alargarme y resumir un poco...aunque lo más seguro es que me emocione escribiendo y me quede pelín largo...asi que ya aviso de antemano. De todos modos, pondré dos posts, con los diferentes días, para no alargarme tanto y no resulte muy
pesado ni un tostón ....




Pues eso, fue casi una sorpresa, el viernes lo supe al mediodía y a las 4 de la tarde ya tenía la maleta preparada y a las 5 estaba en un coche, camino de la costa. Llegamos al puerto deportivo de salida (por la zona de Alicante) sobre las 21:30h. Ibamos a ser en total 4 personas, pero llegabamos en horas diferentes. Primero yo y mi compañero y a las 3h de la noche los otros dos (por problemas laborables no pudieron llegar antes). Nosotros nos encargabamos de recoger el velero, comprobar todo (ya os podeis imaginar que hay que tener todo bien para poder salir de puerto en una travesía larga : luces, baterias, motor, equipo electrónico, emisora radio, salvavidas,...etc). Una vez todo listo, preparadas las provisiones (vale, provisiones... y la nevera llena de cerveza...) nos fuimos a cenar por el paseo marítimo.




Claro, la cosa se complicó...porque a la cena le siguieron unas copitas...con lo que volviamos al barco, ya todos, sobre las 5h de la madrugada...y teniamos hora de salida a las 8:30 de la mañana del sábado...

Empezamos :
El barco era un velero, de unos 12 metros, con 4 camarotes, cocina, salón comedor y baño. Ah, y equipo de audio tb...jejeje. Bueno, y con toda la electrónica necesaria para navegar : GPS-Plotter, sonda, pantalla LCD que indica dirección y fuerza del viento y piloto atomático. Una pasada, vamos! Aunque tengamos piloto automático, no es tan fácil como conectarlo y listo, hay que decirle el rumbo a seguir, calcular la posible desviación dependiendo del viento...etc.

(Nota: -El GPS-plotter en un aparatito, como un pequeño televisor, que tiene las cartas náuticas digitalizadas, con lo que realiza cálculo de rumbos, millas a recorrer, tiempos de llegada, etc... Además, te posiciona con el GPS en el mapa, con lo que siempre tienes en pantalla tu posición, dibujada.
- Una sonda es otra pantalla que te indica la profundidad en todo momento. Es Imprescindible cuando fondeas o te acercas a la costa, porque con este barco no puedes estar nunca a menos de 3 metros de profundidad, para poder maniobrar y para no rozar con la quilla ni el timón). Intantaré explicar, más o menos, las cosas del barco, por si algo no se entiende. De todos modos, si MissFlower me lee, que nos comente ... que ella si domina este tema!


Salida.
Sábado, 08:30h

- Levantados y duchados. Papeles en regla, nevera llena. Desayunamos a bordo. Última revisión antes de salir y cálculo de rumbo con las cartas náuticas y el gps-plotter. Decidimos el rumbo y
calculamos unas 60 millas hasta destino. Recibimos parte metereológico y salimos del puerto. Estabamos todos emocionados, claro...así que toditos al ladito del timón y con la musiquita puesta, nos hicimos a la mar a las 9h. Salimos a motor claro, pero sin prisa. Cuando estábamos a unas 4/5 millas de la costa, desplegamos velas también, aunque teniamos un viento más bien flojillo (entre 8 y 10 nudos, eso es poquito). Aun así desplegamos las dos velas, (la Mayor, del mástil principal y la Génova, que se encuentra en la proa del barco).

11:00h.Llevábamos ya 3 horas navegando, todavía se divisaba la costa. Hacía un sol tremendo, así que ya, desde la salida, todos ibamos embadurnados de crema solar, porque además, el reflejo del mar hace que el sol se note todavía más. Teníamos toldos, claro, el timón y puesto de navegación estaba casi siempre a sombra. Teniamos el piloto automático, con lo que estabamos todos sentados, tranquilamente, mirando el mar,el horizonte...una pasada. Salir de Madri y encontrarse, casi de repente, en medio del mar, te da una tranquilidad enorme, más aún si te gusta navegar, claro.

13:00h . Estariamos a unas 25 millas ya, mar adentro. Ahora si que no se divisaba costa por ningún lado, mires donde miras agua, solo agua. El mar seguía super tranquilo, con lo que aparte de las velas, también ibamos a motor (asi gastas mucho menos combustible). Estaba yo al timón, con piloto automático (es una pasada mirar l timon y ver como solito rueda...sería como ir en coche y ver como el volante va irando solo). Aunque claro, hay que estar siempre pendiente, de la ruta, del viento, de la sonda...
Alguien subió pan, jamon, queso, con lo que en la mesa de popa nos hicimos un bocata para comer. Miraras donde miraras, solo se veia el azul. El azul del mar que te rodeaba por todas partes y que se fundía, a lo lejos, en el horizonte, con el azul del cielo, totalmente despejado. Una preciosidad!
Luego se quedaron casi todos durmiendo, sobretodo porque la noche anterior solo habiamos dormido un par de horitas, claro. (Es gracioso, el mar te produce muchas cosas, dos de ellas son sueño, debido a la tranquilidad y otra hambre...estarías comiendo a todas horas!.) Quedé yo de guardia, me quedaba una horita todavía. Es alucinante, allí,en medio del mar, sin ver tierra por ningún lado, alejado de todos, de todo. De repente, el barco te parece muy pequeñito. Y tú también, te das cuenta de lo minúsculos que somos allí, en medio de la inmensidad. Te sientes muy pequeño, de verdad. Un solo puntito en medio de algo inmenso que, además, te rodea por todas partes.Más o menos cada 10/15 minutos oteaba todo el horizonte, porque era una zona donde suelen pasar muchos barcos mercantes y cargueros, que son enormes. Así que siempre hay que estar alerta. Divise, durante esas horas, algún velero, muy lejano, un mercante, lejano también nada más. Total, en todas esas horitas ningún problema. Solo cambié varias veces un par de grados el rumbo en el piloto automático, siguiendo lo que indicaba la brújula, y poco más.

15:00h Me fui a dormir la siesta. Se levantaron dos y me eche yo. Siempre estabamos 2 despiertos, puesto que una sola persona es incapaz de gobernar el barco y las velas.

16:00h Solo había medio dormido, escuchando las olas, viendo el mar como se desplazaba por alrededor...con el ligero balanceo del barco...vamos, relajado total. Me levante, pero, porque de repente el barco redució la marcha, el motor redució al mínimo y quedamos solo con velas, pero casi parados debido a la calma que había. Fui a ver que pasaba, si habiamos tenido problemas y enseguida supe porque reducimos. Teniamos un enorme carguero (muy feo, todo gris) a solo unos cientos de metros. Habían calculado su derrota y se cruzaba en nuestro rumbo (más o menos la derrota sería la linea recta imaginaría que estaba siguiendo el carguero, se calcula viendo su posición, en diferentes momentos/tiempos y viendo los grados respecto al norte que se va desviando). Si su derrota y nuestro rumbo (nuestra linea recta imaginaria) se cruzan...pues chungo. cuando pasa eso tienes que desviarte, dependiendo de las preferencias de paso, del tipo de embarcación, etc.



Los barcos a vela siempre tienen preferencia, porque su maniobrabilidad es mucho más dificil. De todos modos, navegabamos a motor y el otro buque, posiblemente, no nos había ni visto, asi que en vez de cambiar el rumbo bajamos velocidad para dejarle pasar. Y pasó, cerquita de nosotros, por nuestra proa. Si, no fue nada...pero después de tantas horas en el mar, cualquier cosa te parece una nueva aventura.
17:00h Despues de 8 horas navegando...por fin divisamos tierra !!!!!!! Al fiiiiiinnn !!, Bueno, de echo, media hora antes, habiamos divisado ya unas gaviotas, signo inequívoco de que hay tierra cerca. Estabamos todavía bastante lejos, quedaba más de una hora de navegación, pero ver allí, en el horizonte, a mi isla...fue toda una alegría.




18:00h Ya teniamos la costa bien visible, y estábamos ya en zona de cobertura GSM (telefonos móviles. En alta mar, claro está, no hay cobertura) así que llamé a la familia para tranquiliarles, algún sms y también llamamos a marina, porque tengo amigos un amigo que trabaja allí y que nos consiguió un amarre dentro del puerto deportivo.
Quité el piloto automático y me quedé con el timón, solo la vela mayor y plegamos la Génova. Había bastante tráfico por la zona de entrada al puerto (yates y lanchas que llegaban también a puerto, los barcos de linea regular, con pasajeros, etc...). Cuando estabamos llegando plegamos tambén la vela Mayor y avisamos por radio a comandancia de nuestra llegada, para que nos confirmaran que teniamos sitio (amarre) asignado y para notificar que pasariamos la noche allí.

18:30h Entrada en puerto !! Amarramos y fijamos bien el barco y de un salto, todos a tierra! La travesía duró 9 horas y media en total...pero para nada se hizo pesado, todo lo contrario.

Estabamos cansados, pero alegres. Nos quedamos en un bar, con la terraza justo enfrente de los amarres, a tomar algo y a comentar el viaje. Después de tantas horas en un barco, notábamos mucho el llamado 'mal de tierra'. Resulta que el cuerpo se acostumbra al barco, a los sucesivos meneos, vaivenes, subidas, etc. O sea, que nunca
estás estable. Y ni lo notas. Pero de repente, al tomar tierra y pisar en firme te sientes muy extraño. Es muy difícil describirlo, a no ser que lo hayas sentido alguna vez. Al contrario de lo que podais pensar, al estar en firme te da la sensación de que todo se mueve, al sentarte te
agarras a la mesa, si te das una ducha pones una mano en la pared porque parece que ésta se mueve y te vas a caer...vamos, que tienes que volver a acostumbrarte a estar en un lugar 'fijo' donde las cosas no se mueven...

Todas las fotos son con el móvil, porque no me llevé mi cámara. Del primer dia de viaje no tengo muchas, porque andaba justo de bateria...y tenía que ahorrar. Pero al pasar la noche en tierra pude cargar y hice más fotitos.

Para no alargarme más, me quedo para otro post los dos próximos días, el dia de navegación por la costa y playitas, la paella en un islote cercano, la cena fondeados en una cala sin más luz que las estrellas, la puesta del sol desde el mar, la pareja de delfines... y todo el viaje de vuelta...mucho más movidito y con más incidencias (tuvimos viento bastante fuerte en algunos puntos...y además, navegamos de noche y eso siempre puede traer más complicaciones).
 
Navegando...
Pues nada, deciros, contaros, que me acaban de llamar este mediodía (viernes) para un viajecillo...por eso no os he podido visitar ni leer como me gusta, como sabeis que me gusta, durante todo el fin de semana.

Me voy de excursión marítima...Salgo ya mismo para la costa, desde Madrid, para coger un velero y salir a navegar. Dos compañeros de un extrabajo, otro patrón de yate conocido y yo!
Siiiiiii !! Qué ilusión !! con las ganas de ver el mar...

Pues eso, con suerte, incluso llegamos hasta alguna isla...mi isla, por ejemplo! Espero estar de vuelta para el domingo/lunes (si no nos perdemos en alta mar...) y prometo compartir y contaros toda la experiencia marítimo/festiva.

Solo esto. Que no es poco !! Cualquier cosa, estaré fuera de cobertura, o en popa en la rueda del timón, o tirado en la proa tomando el sol, o en los camarotes, de proa también,descansando.

BUEN FIN DE SEMANA A TODOS !
 
Desde mi ventana
Serían las 19h, pasadas ya, de este domingo. Y no es que fuera un día especial, era, es, un domingo cualquiera de Mayo, desde mi ventana.

Después de una mañana movidita, madrugando, de pasearme por la feria del 'Mercado Justo', en Madrid, (para, entre otras cosas, aprovisionarme de café) y posteriores cervezas por el centro de la ciudad, volvía casa.



Comida, película aburrida de domingo y unos minutos de placer hablando con A**a (lástima que ella estuviera mal...y yo no supe porqué,pero no quise insistir. Tranquila, ya sabes que yo estaré bien).
Unos amigos que estaban en casa, se fueron también.
Pero ahora ya, a estas horas, me quedé, de repente, solo. Solo sentado en mi sillón, al lado de la ventana. Además, un poco triste.
la soledad no siempre es mala, hay veces que incluso la deseamos o necesitamos. Pero lo que sí provoca la soledad es que enfatiza nuestro estado de ánimo. Y si estás bien, estás animado, pero si estás mal, te rompe del todo.
Y yo no estaba demasiado bien. Solamente es que , al encontrarme solo, al tener tiempo para pensar, pensé en cosas que no debería.




Desde mi ventana, en el salón, tenemos un parque precioso. Se oían niños, gritando, jugando, porque tenemos una pequeña pista deportiva, entre los árboles. Árboles enormes, pinos y castaños de Indias, que llegan hasta mi ventana. Al lado, en un banco, varias personas mayores charlan. Serán sus madres. O sus tias. O ningún familiar, simplemente eso, simplemente estarán hablando. El ruido, o el sonido, que viene del parque, después de las horas, es incluso monótono. Un barullo, más bien. Solo lo rompe algún ladrido de un perro que, feliz de estar suelto, corre de un lado a otro del parque mientras su amo, fumando, deja que corra, al fin.
También sorprende alguna pelea por un gol fallado, alguna falta no respetada o lo que sea que están jugando los niños, que no siempre parece agradar a los dos equipos que, espontáneos, se van formando a medida que llegan más niños.
Así que allí, en mi sillón, desde mi ventana, pensando en todas esas cosas olvidadas, o eso creía yo, volví a sentirme solo. Solo como hace algunos años, cuando, al poco de llegar a Madrid, no conocía a nadie.
Pero la soledad no me importaba, eran mis pensamientos. Era el pensar en depresiones pasadas, en cosas malas, en épocas del pasado y que no fueron buenas. Nunca sabemos, o al menos nunca lo supe yo, porque hay días así, que nos sentimos mal. Pero es así,
eso pasa, eso me pasaba. No miraba ya, la ventana. Oía los mismos gritos pero no los escuchaba, tampoco. Solo habían pasado varios minutos y me parecía una tarde eterna. No, más bien lo era. Así que cerré los ojos. No para dormir. Tampoco para no llorar, solo para no pensar. No pensar en tantas cosas que me deprimían.
Pero de repente, al darme la vuelta, sentado todavía en el sillón, vi un pájaro. Son de estos pequeños, que tanto hay por Madrid, que estaba en las rejas del balcón de mi ventana.
Siempre tiro migas y restos de pan ahí, para ellos, por lo que siempre tengo a varios en la ventana que acuden a merendar. Y al verlo me vió. Y recogió su miga de pan y, en vez de comérsela allí, salió corriendo. O más bien volando, con el pan que había dejado yo en la ventana. Con todo el pan, puesto que al verme se asustó tanto que ni se quedó allí para comer.
Y yo me levanté. Y lo vi volando, hacia el suelo, donde sí se paró para soltar la merienda. Y me reí. Me rei del pobre pájaro, del susto que se había llevado. Me reí porque al posarse, en el suelo, otra bandada se abalanzó hacia él.
Y me volví a sentar. Pero seguía sonriendo.
Y me levanté, de un salto, casi. Y me fui a la nevera y abrí una cerveza. Y me puse la tele. Y me tiré en el sofá. Y busqué una revista. Y me puse a leer, a beber, a mirar, a cantar, ...porque ya no estaba solo.

Después de una tarde con miles de cosas malas que no hacían más que atormentarme, después de cientos de recuerdos que me deprimían. Después de abatirme a mi mismo con tantas cosas que, ahora, de repente, se habían ido.
Después de mil cosas malas me basta una, una sola, de buena, para hacerme sentir bien.
Y fui por más migas de pan. Y me terminé mi cerveza. Y se acabó mi sesión de autocompasión.
Cuando todo va mal, o creemos y nos autoconvencemos que es así, aprendemos que cualquier pequeño detalle forma una onda expansiva que nos devuelve la sonrisa.
Y si no podemos olvidar las cosas tristes, tampoco podemos obviar las buenas. Al menos, no debemos. Y pensé en cosas que sí me gustaban. Y supe que no estaba tan mal.
Y mi ventana me pareció más clara. Y la tarde se me pasó volando.

Serían las 20h, pasadas ya, de este domingo. Y no es que fuera un día especial, era, es, un domingo cualquiera de Mayo, desde mi ventana.
 
Paseando por el jardín ...
Hoy, sabiendo que en Madrid tenemos fiesta (San Isidro), he aprovechado esta mañana para irme de paseo, de paseo por el jardín. Muchos conoceréis mi afición por la plantas y flora en general, de anteriores historias, así que esta mañana el paseo ha sido por un jardín muy especial, el Jardín Botánico de Madrid.




Yo ya había estado, pero para los que todavía no lo coneceis, espero poderos enseñar un poquito. Para los que sois de Madrid, tenéis que visitarlo, que por 2 euros vale la pena, sobretodo si os gusta el tema.
El Jardín está al lado del Museo del Prado, en un paseo precioso. Su creación es del año 1755, pero ha sufrido numerosas remodelaciones, abandonos y cambios hasta hoy. Desde el año 1939 depende del CSIC. Comprende unas 5000 especies diferentes de plantas y viene a ocupar más de 8 hectáreas... Historia aparte... nada más entrar empieza el espectáculo. Abandonas la ciudad, los coches, el ruido, el asfalto.
Todo es diferente, todo pasa a ser verde, miles de tonalidades de diferentes verdes te envuelven. Y también tienes amarillos, rosas, rojos, azules...el parque tiene todos los colores. Eso sí, predomina el verde, los verdes,absolutamente todos los verdes.

Nada más entrar me fui hacia la zona de invernaderos. Empiezas con plantas del desierto, son verdes más oscuros, muy mates, más opacos. El ambiente es seco, caluroso, pero también aquí hay vida.




Justo depués, siguiendo con el calor, el ambiente cambia radicalmente. Llegas al microclima de la selva, del trópico, con mucha más humedad, con microlluvia cayendo contastemente y el verde explosiona más claro, más luminoso, desde el suelo hasta el techo. Aquí sí te sientes envuelto, rodeado. Aparte de palmeras, plantas trepadoras varias, hay algunas más conocidas (ananas, lichis, ...)




Cuando salimos pasamos a la terraza de los bonsais. Me encantan. Ver esos arbolitos pequeños, pero tan grandes, con tanta fuerza. Especialmente bonitos los pinos y los olmos.




Hay tantas zonas por recorrer, tanto por visitar, que no tendría espacio suficiente aquí. Hay una zona de plantas aromáticas que distigues ya, desde lejos, por sus aromas. Romeros, lavanda, tomillo, salvia, manzanilla,... Algunas de ellas en flor, aunque ya en esta época, más calurosa, muchas de las plantas del jardín ya terminaron su floración. Existe, incluso, un pequeño huerto, con toda clase de verduritas... Al igual que cientos de verdes, existen también cientos de sombras diferentes. Puedes pararte a descansar a la sombra de enormes pinos, abetos. Sentarte en la sombra siempre relajante de un alcanfor, de plataneros centenarios, de viejos olmos...Pero es difícil pararse. Es difícil aguantar sentado viendo tantas cosas. Andas. Quieres andar. Porque ves árboles conocidos, que me recuerdan a mi isla, otros desconocidos, que me recuerdan los bosques de la sierra...y muchos por conocer que me recordarán a este día.
Pero si hay una zona que merezca la pena, que de verdad en si sola es un espectáculo casi aparte, son los rosales.




Para que os imageneis, hice más de 150 fotos esta mañana...de ellas, casi la mitad ha sido de rosas. (Estoy preparando una sección de imágenes, otra página, para poder publicar más fotos).
Las hay rojas, de terciopelo. Las hay rosas, naranjas, amarillas. Preciosas rosas blancas, azules incluso. Y si verlas, naturales, vivas, rodeándote, ya merece la pena el viaje, intentad imaginar, solo por un momento, el ároma. Cientos de rosas rojas, rosas, grandes, pequeñas, trepadoras, enanas...cientos de ellas floreciendo y todo el ambiente huele a rosas.




Si cerrais los ojos por un momento y recordáis como huele una rosa, si recordais como es, multiplicadlo por cientos de ellas...solo así os imaginareis, un poquito, un paseo entre los rosales.






Yo, desde casa ya, si cierro los ojos todavía las huelo, todavía las veo. Todavía, también, la oscuridad de mi habitación me parece hoy verde.




Por cierto, por si alguien desea dejar su comentario, os habréis fijado que para que quede registrado hay que añadir un código de seguridad. Dicho código tenéis que escribirlo tal cual, pero en MINÚSCULAS.
 
Un día
Hay días buenos. Hay días malos. Los hay para recordar, otros que preferimos olvidar. Existen, incluso, días que olvidamos, sin querer, y que nos gustaría revivir, días que no recordamos, pero días que vivimos, días que disfrutamos.
Yo, al igual que tú, tengo días que me pasan volando, tengo también días que duran como años. En cambio, al acabar el día, se va, se fue rápido. y no pareció un día tan largo. También yo, también como tú, tengo días buenos que me encantan, días para recordar, días para sonreir.
Hay otros días que no olvido, aunque lo intento, aunque yo quisiera. Son días de lágrimas, días pasados ya pero que vuelven. Son esos días que te duelen, que te traen recuerdos y personas que quieres olvidar. O que no quieres...pero prefieres no pensar. Son días tristes. No son días que quieras volver a vivir.

Pero todos esos días son días pasados, porque presentes solo existe un día, es el día en que vives, que pasa rápido. También hay días futuros, días que no han llegado, pero días que esperas ansioso, por una celebración, un reencuentro, una esperanza futura en un día que parece que nunca llega, pero a medida que pasan los días, se hace presente, se pasa el día y se disfruta y pasará a formar parte de esos días pasados que siempre querrás recordar.

Hoy no es un día cualquiera. No lo es para mi, no lo es para alguien más, no se si lo será, también, para ti. Hoy es ese día especial que se guardará en el recuerdo y se recordará con cariño, cuando sea un día pasado. En este día, el día en que vivimos, es también el día para una celebración, de ahí que este sea un día especial.

Es un día que recuerda un aniversario, un nacimiento pasado en un día también del pasado ya, pero que año tras año vuelve a ser un día presente.
Ha de ser, quiero que sea, un día para sonreir, un día para vivir, un día para celebrar, porque si no fuera así, no se convertiría en ese día que quiero, que queremos, poder algún día volver a recordar.

Natalia, este día es TU día. Que sea ese día que recuerdes, que sonrías, que celebres, que abraces, que beses.
Que sea un día para que te recuerden, para que te sonrían, para que celebren, para que te abracen, para que te besen.
Si entre todos conseguimos que este día que ya es especial, lo sea aún más porque todos lo vivimos como tal, conseguiremos que sea ese día que te mereces.
Disfrútalo como tal porque te queremos, porque te felicitamos. Si consigues reir, vivir, sentir este día como especial, habrás echo que también ya, para mi, sea un día para recordar.
Que este día, que es su día, sea el día de todos y cada uno de nosotros, pero sabiendo que hoy, además, es también su DÍA.
¡ FELIZ CUMPLEAÑOS NATALIA !





Hoy 12 de mayo nuestra querida y muy leida Naty (Cenicienta) cumple añitos!!!

Naty en este día deseamos que te llenes de emotividad. De amor. Pasión. Protección. Seguridad. Afectos. Abrazos miles y besos montones hasta que no te alcance los dedos para llevar cuenta. Todo lo bueno y hermoso que nos regala la vida que hoy llené tu corazón. Paciencia. Benignidad. Bondad. Paz. Todo eso que desea tu corazón. Recuerdos hermosos que llenen de calidez los momentos mas duros y que te saquen a flote. Amigos que nunca dejen de estar y un sin fin de “Te quieros” y “Feliz cumpleaños”... este es nuestro deseo de todo corazón!!! Almu, Titi y este isleño !





Por cierto, por si alguien desea dejar su comentario, os habréis fijado que para que quede registrado hay que añadir un código de seguridad. Dicho código tenéis que escribirlo tal cual, pero en MINÚSCULAS.
 
Caminante
Cansado.
Fue levantarme de la cama el domingo, ponerme de pie y notar ese tembleque de piernas que me hizo sentar de nuevo, en la cama. Y no, no penseis mal...había dormido solo.
Todo empezó el sábado, prontito, muy pronto. Después de un desayuno continental de media hora, de dar los buenos días a A**a y preparar mochilas y atuendo, nos fuimos para la Sierra. (Me quedé, al principio, un poco mal, porque A**a, en su mensaje de buenos días, me dijo que estaba algo malita...así que le mande besos y ánimos y seguí con mi preparación).
Mochila en mano, nos dispusimos a salir. Entre las cosas buenas que tiene Madrid, está la Sierra madrileña y todos esos pueblecitos que la forman. Es coger coche o autobús y en media hora te puedes plantar en un pueblo pequeño, totalmente ajeno a la capital donde poder respirar mejor y pasear sin agobios.
Nuestra ruta empezaba en uno de esos pueblos, del Norte, desde donde iniciamos nuestra partida.



Una vez allí, empezamos a andar. Enseguida perdimos de vista el pueblo, cualquier casa y cualquier ruido. Nos quedamos con el sonido del rio, de los pájaros, del cielo. Nos esperaban varios kilómetros de camino estrecho, recorriendo la ladera de una montaña. Andando por el extenso valle, mirando abajo nos quedaba el rio, hacia arriba más montes, adelante solo vegetación. Cerrando lo ojos, lo veias todo a la vez.
Es un paraje casi virgen ,hermoso, que te envuelve enseguida. En el rio, bosque de ribera (aliso, fresno, sauces y chopos) y en la ladera y camino que seguiamos, encinar, enebros, cornicabra y mucho sotobosque de tomillo, jaras azules y blancas, retamas, espino negro y romero. Era especialmente agradable el tomillo y el romero, el ligero viento que nos acompañó hacía que te rodeara su aroma, ese olor que crees olvidado y que te envuelve. Hemos tenido la suerte de que lloviera en los últimos días, con lo que todo estaba verde, había mil flores, mil colores, mil maneras de sentirse bien y de seguir avanzando.
A las pocas horas llegamos casi al final, pero decidimos seguir, bajando al rio.





Hay muchas pozas y caidas naturales de agua, que ofrecen todo un espectaculo. El rio bajaba manso, en la ribera la vegetación era bastante más espesa y en muchas de esas pozas, aparte de los pájaros, se oia también el croar de pequeñas ranas. Hice algunas fotos, porque se que a Aurora le gustan las ranitas, tendré que mandárselas. También hice algunas fotos del rio y del camino.

(Nunca cojo mi camara cuando salgo a caminar, porque es pelín grande y cuesta cargar con ella, así que las fotos que ilustran este texto las cojí con la cámara del teléfono móvil, de ahí que no se vean demasiado bien).

El final del sendero nos llevó hasta un acueducto, que también cruzamos. Es una preciosa construcción, de piedra tallada, con arcos de medio punto y que, por lo que leí, data del año 1854, aunque se mantiene en perfecto estado. Este acueducto, junto con otro cercano, forma parte del trazado del primitivo Canal. De echo, durante el camino, nos cruzamos con antiguas construcciones fluviales, algunas en funcionamiento todavía, que forman parte del Canal de Isabel II (empresa que abastece de agua a Madrid).



No quiero alargarme mucho más, solo decir que fue precioso. No solo el echo de salir de la gran ciudad, de olvidar atascos y coches, prisas y agobios. Yo soy aficionado y enamorado del mar, como sabéis, pero estoy descubriendo aquí la montaña. (Me acordé de Rene, en su montaña y tuve, por un momento, envidia de él). Siempre me ha encantado la naturaleza en general, sobretodo la vegetación, las plantas. Así que lo que no suplen las macetas que tengo por casa, lo busco en el monte. Fueron unas 5 horas andando, unos 15-18 km de ruta. Fue duro. Pero fue bonito. Cansado, pero necesario. Necesario para regenerarse un poco, para coger energías de nuevo para la otra jungla, la de asfalto.
Te olvidas de todo allí, viendo las flores, oyendo los jilgueros, buscando un camino de piedras para cruzar el rio, buscando una sombra para comer, buscando el sol para andar, siguiendo una senda, paseando por un bosque.
Así, cansado, pero alegre, empecé el domingo. A**a estaba mejor, yo necesité otro desayuno continental, una mañana de sofá y periódico, y recuperado de nuevo.
Las agujetas de este lunes me recuerdan la caminata del sabado. Pero eso se pasa rápido, mañana no me lo recordarán. Pero si recordaré el camino, el romero, el paisaje, el cielo, el rio, eso perdura.
Y sigue allí.
 
Días de puente...
Después de este largo puente desde la capital, volvemos de nuevo a nuestros quehaceres diarios. No hay mucho que contar de mis días, o si lo hay y no me veo en ganas de escribir...
Aparte del obligado descanso, no he podido viajar a mi isla, que era mi intención, pero al menos se ha disfrutado del buen tiempo de este largo fin de semana. Incluso ha habido tiempo para desconectar y para andar por el monte, este lunes, en una ruta que acabo de descubirir, por la Sierra Norte, que repetiré en breve, cámara al hombro, para mostraros con más detalle.
Pero lo que si quería contar es sobre el viernes, que estuve en una teatro pequeñito de estos 'alternativos' que hay por la capital en una función benéfica de una ONG que conozco y colaboro en pequeña medida. Fue una función de 'cuentacuentos' y monólogos. Los 'cuantacuentos' son gente que cuenta historias, cuentos, inventados o no, alegres o tristes, dependiendo de la historia y del contador. Hubo mucho monólogo divertido y alguna historia demasiado larga para contar, pero todas terminaban con una moraleja, un guiño del contador hacia el oyente, para resumir todas sus historias. Me quedo con una, que explicaré brevemente, y que me gustó.
Dicen que un viajero, un caminante que andaba por el monte en busca de algún cobijo dió con un pueblo, lejano, al que se dirigió. Antes de llegar se quedó prendado de un pequeño cementerio, en las afueras, bien cuidado y repleto de flores, por lo que decidió visitarlo, antes de su llegada. Ya dentro, aparte de los cuidados y de las flores que ya divisó desde el exterior, leyó una de las lápidas de la gente que allí descansaba, que decía :
- ...aquí yace....que vivió 8 años, 2 meses y 3 días.
Se estristeció con los datos...pero siguió paseando, y leyendo :
- ...vivió 5 años, 2 meses
- ...que vivió 1 año y 3 días...
- vivió durante 10 años y 2 meses...
Allí no pudo más, se derrumbó al ver las fechas, se tuvo que sentar y echó a llorar.
Alguien, que pasaba por allí, le vió así, llorando, recostado y pensó que se trataba de alquien que despedía a algún familiar...pero al ver su desconsuelo, decidió acercarse y preguntarle por su dolor, a lo que nuestro viajero respondió :
- ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué extraña enfermedad hay que todo vuestro cementerio esta repleto de niños, de gente que nunca ha sobrepasado los 15 años de vida? ¿Cómo sois capaces de sobrellevar eso?



El hombre le consoló, le sonrió y le comentó :
- No estés triste. No es lo que parece. Existe en este pueblo una tradición. Cuando un hijo cumple 10 años, el padre le regala un librito, pequeño, que se lleva colgado al cuello. En él, a partir de esa fecha, apuntamos todos esos acontecimientos que nos hacen felices, que nos hacen sonreir, que nos gusta recordar :
- Un viaje inesperado con alguien amado : 3 días
- Ese beso improvisado del ser querido : 10 segundos
- Un reencuentro con algún familiar lejano, que creiamos olvidado : 2 horas
- El nacimiento de algún hijo o sobrino, 3 horas.
- ... y así, solo apuntamos los momentos vividos que realmente han merecido la pena, aquellos por los que si merece vivir. Al final, cuando alguien muere, sumamos todo ese tiempo que ha apuntado y eso es lo que , al final aparecerá en su lápida, el tiempo que vivió. El que realmente mereció la pena vivir.