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Me siento partícula, sólo eso
Sindicación
 
Viejas amigas
Hay ocasiones en que una simple voz abre una puerta. Entonces, una palabra que quisiera ser cuchilla, se apresura y rompe el léxico, pero casi siempre acaba convirtiéndose, muy a su pesar, en una nube de recuerdos. O sea, nada nuevo. ¿Qué hacer en estos casos? ¿Alimentar su frustrada vocación de carnicero? ¿Ponerla en un florero? ¿Encerrarla en una cajita especial para palabras incómodas, donde se apretujan todo tipo de vocablos, algunos de los cuales no han frecuentado más de tres o cuatro ingeniosas gargantas?

Yo no tengo una cajita para palabras frustradas, pero sé que hay una cárcel hecha de cuerdas vocales. Allí malviven aquellas viejas palabras que, por viejas, han perdido sus acentos, y otras nuevas que, por nuevas, asustan a los niños y a las señoras educadas.

Un día tuve un “vis a vis” con una de éstas últimas (me refiero a las palabras nuevas, no a las señoras educadas). Aparecí con mi baraja de sinónimos, y después de varias partidas, me di cuenta de que es inútil el deletreo constante que ejercen estas palabras en su juego, porque apenas han empezado a mostrarse cuando ya se desmoronan, y ni siquiera dejan un poso donde interpretar otra lectura.

En cambio, aquellas viejas palabras que se debaten entre la cárcel y el abandono, salen al encuentro sin que nadie las busque. Ellas tienen instinto, y por eso, la propiedad de aparecer con acierto espontáneamente.

Hoy me sale al paso una vieja palabra que quiero liberar aquí, porque si esta palabra se ha tomado la molestia de practicar ella misma su propio significado es porque no está dispuesta a desaparecer, y eso debe ser porque no sabe desenvolverse en la bruma del olvido. Así que aquí está, como un tesoro, para que la celebremos con la práctica.

La palabra en cuestión es VOLUNTAD.

Qué grande…


 
Comentario:
Gracias a vosotros, de verdad, porque hay que tener muuuuucha paciencia para aguantar mi inconstancia.
Un beso.
 
Comentario:
Gracias preciosa por volver a deleitarnos con tus dedos mágicos.
Un beso
 
Comentario:
Lo bueno de esa cárcel es que sus barrotes vibran, se estiran, se ensanchan... y pueden dejarte salir, pueden hacerte ser libre, cuando los mueves a voluntad, con una simple bocanada de aire.
Salud/OS!
 
Comentario:
Esta mañanita, sin ir más lejos, hablaba de ti, precisamente, con la única persona que conozco y que sé que es una vieaja y buena amiga tuya.
En fin, solo puedo decir que teníamos razón. ¡Qué delicia es leerte, sabelilla!

Muchas gracias, muchos besos.
No