Cuento para un caracol
If dormía la siesta debajo de una Amanita Muscaria...
If dormía la siesta, dentro de su concha, debajo de una Amanita Muscaria.
La casa de If era un espacio en el que todas sus cosas estaban dispuestas en espiral. De dentro hacia fuera, salía If todos los días con lo imprescindible, olvidándose del orden que reinaba en su concha. Y cuando regresaba -sin haber salido del todo- la espiral había dado un giro más, un nuevo anillo volvía a alejar a If del centro. Así pasaban los días y ya no se sabía con exactitud lo que ahí guardaba, pero se intuía.
Los años hicieron a If acostumbrarse al recoveco y a la curva, y tenía una habilidad increíble para entrar y salir de su casa, aunque fuera a medias, apurando cada oquedad que le permitiera expandirse y cada quiebro en la espiral para entrar a toda velocidad, sin apenas ser visto y sin resultar dañado. A pesar de eso, If seguía intuyendo otra razón, una distinta, para continuar saliendo.
El día que supo esta razón, como ya he dicho, If dormía la siesta, dentro de su concha, debajo de una Amanita Muscaria. Estaba teniendo un sueño típico de caracoles: se encontraba despreocupado junto a otros en un prado y todos comían la misma hierba. Pero en ese afán unánime de devorar sin más, avanzando como una plaga uniformada, If no se dio cuenta y se alejó más de lo que ni en sueños es posible, y menos para un caracol. Lo que vio a partir de entonces fue demasiado para olvidarse de ello. De repente todo cuanto le rodeaba era distinto, la hierba desprendía un olor irresistible y desconocido, con infinitos matices, que levantaban en If un sinfín de controversias aromáticas. El agua era un río dividiéndose en mil arroyos, cada uno con sus idílicas orillas donde se podían predecir interminables y plácidas horas de siesta futura. El aire era una caricia húmeda de la que supo que jamás podría volver a prescindir, y que entraba en su espiral removiendo sus cosas y llevándose algunas de ellas, dejando a If ligero y autónomo, con capacidad para entrar y salir holgadamente de su concha, abandonándola por completo. El placer que sintió If mientras, por primera vez, pudo revolcarse, enroscarse, estirarse, aplanarse y dar vueltas sobre sí mismo, era sólo una pequeña muestra de lo que se adivinaba... Y ya nunca se quedaría sin sentirlo del todo.
Y así fue como If, un caracol mediano, con una voluntad y un ansia de libertad infinitas, consiguió bajar de su única espiral para iniciar otro camino lejos, más de lo que ni en sueños es posible, y menos para un caracol.
If dormía la siesta, dentro de su concha, debajo de una Amanita Muscaria.
La casa de If era un espacio en el que todas sus cosas estaban dispuestas en espiral. De dentro hacia fuera, salía If todos los días con lo imprescindible, olvidándose del orden que reinaba en su concha. Y cuando regresaba -sin haber salido del todo- la espiral había dado un giro más, un nuevo anillo volvía a alejar a If del centro. Así pasaban los días y ya no se sabía con exactitud lo que ahí guardaba, pero se intuía.
Los años hicieron a If acostumbrarse al recoveco y a la curva, y tenía una habilidad increíble para entrar y salir de su casa, aunque fuera a medias, apurando cada oquedad que le permitiera expandirse y cada quiebro en la espiral para entrar a toda velocidad, sin apenas ser visto y sin resultar dañado. A pesar de eso, If seguía intuyendo otra razón, una distinta, para continuar saliendo.
El día que supo esta razón, como ya he dicho, If dormía la siesta, dentro de su concha, debajo de una Amanita Muscaria. Estaba teniendo un sueño típico de caracoles: se encontraba despreocupado junto a otros en un prado y todos comían la misma hierba. Pero en ese afán unánime de devorar sin más, avanzando como una plaga uniformada, If no se dio cuenta y se alejó más de lo que ni en sueños es posible, y menos para un caracol. Lo que vio a partir de entonces fue demasiado para olvidarse de ello. De repente todo cuanto le rodeaba era distinto, la hierba desprendía un olor irresistible y desconocido, con infinitos matices, que levantaban en If un sinfín de controversias aromáticas. El agua era un río dividiéndose en mil arroyos, cada uno con sus idílicas orillas donde se podían predecir interminables y plácidas horas de siesta futura. El aire era una caricia húmeda de la que supo que jamás podría volver a prescindir, y que entraba en su espiral removiendo sus cosas y llevándose algunas de ellas, dejando a If ligero y autónomo, con capacidad para entrar y salir holgadamente de su concha, abandonándola por completo. El placer que sintió If mientras, por primera vez, pudo revolcarse, enroscarse, estirarse, aplanarse y dar vueltas sobre sí mismo, era sólo una pequeña muestra de lo que se adivinaba... Y ya nunca se quedaría sin sentirlo del todo.
Y así fue como If, un caracol mediano, con una voluntad y un ansia de libertad infinitas, consiguió bajar de su única espiral para iniciar otro camino lejos, más de lo que ni en sueños es posible, y menos para un caracol.
Comentario:
Tyler,
Me ha llevado años llegar a esta respuesta, pero tardo tan sólo unos segundos en decirla: No. Yo no conozco a nadie lo suficientemente bien.
Charlybertario,
También hay caracoles "proscritos"
Southwind,
Valiosas palabras que me trae el viento del sur. Qué bien que hayas vuelto.
Un beso, con carácter retroactivo
Me ha llevado años llegar a esta respuesta, pero tardo tan sólo unos segundos en decirla: No. Yo no conozco a nadie lo suficientemente bien.
Charlybertario,
También hay caracoles "proscritos"
Southwind,
Valiosas palabras que me trae el viento del sur. Qué bien que hayas vuelto.
Un beso, con carácter retroactivo
Comentario:
Hola mi querida caracolilla... una vez me dijiste: hay que tirar las cosas viejas y dejar sitio para las nuevas, hay que renunciar a unas partes e beneficio de otras, si no hay renuncia, no hay avance. Y tú además de saber revolcarte por la hierba, sabes a qué huele la libertad y también sabes como If (caracol sabio) disfrutar de todos y cada uno de los momentos que te regalan los días. Precioso sabelilla. Besos.
Comentario:
Los caracoles pueden "volar" tan lejos como quieran sin pensar en el regreso..nuestro vuelo en cambio, siempre tiene regreso..aquel que no vuelve...le tachan de proscrito.
Comentario:
¿Conoces a Tyler D. lo suficientemente bien?
PD: como siempre, me sorprendes...
PD: como siempre, me sorprendes...
Comentario:
Wolffo,
No sufras, Wolffillo, If tiene más sentido del equilibrio que antes, te lo puedo asegurar.
Los caracoles son hermafroditas, pero vamos, si If fuera una caracola se llamaría IFA, y no sé, suena demasiado comercial... jiji
Un besete
Sire,
Sí, en este caso, el sueño fue revelador. If consiguió abandonar su concha en cuanto despertó. Hoy ya ni se acuerda de ella (bueno, es un poco mentirosillo, porque me consta que sí, que se acuerda...)
Elen,
Cierto. Es libre. Si alguna vez ves por ahí un caracol retozando no te quepa duda de que es If.
Besos
No sufras, Wolffillo, If tiene más sentido del equilibrio que antes, te lo puedo asegurar.
Los caracoles son hermafroditas, pero vamos, si If fuera una caracola se llamaría IFA, y no sé, suena demasiado comercial... jiji
Un besete
Sire,
Sí, en este caso, el sueño fue revelador. If consiguió abandonar su concha en cuanto despertó. Hoy ya ni se acuerda de ella (bueno, es un poco mentirosillo, porque me consta que sí, que se acuerda...)
Elen,
Cierto. Es libre. Si alguna vez ves por ahí un caracol retozando no te quepa duda de que es If.
Besos
Comentario:
Cuesta abandonar la concha, pero es muy liberador.
Bonito cuento.
Besos.
Pd: espero que participes del concurso.
Bonito cuento.
Besos.
Pd: espero que participes del concurso.
Comentario:
Cuesta abandonar la concha, pero es muy liberador.
Bonito cuento.
Besos.
Pd: espero que participes del concurso.
Bonito cuento.
Besos.
Pd: espero que participes del concurso.
Comentario:
Sucede que cuando sueñas, es cuando descubres que la espiral es solo una defensa, pero no debe ser un escondite!!!
Tal vez cuando despierte no recuerde nada del sueño... pero... a veces los sueños se hacen realidad!!!
Tal vez cuando despierte no recuerde nada del sueño... pero... a veces los sueños se hacen realidad!!!
Comentario:
Qué delicia, Sabelilla, qué gran relato, pero quedo preocupado por el sentido del equilibrio de If.
Si fuera una caracola...
Si fuera una caracola...
Comentario:
jajajajaaa pues sí, pelín malo sí que eres, Max.
Bueno, y digo yo, ¿qué tienen de mediocre las babosas?, ¿no estaremos dejándonos llevar, una vez más, por la etiqueta que precisamente los humanos hemos puesto a este simpático animalejo de aspecto lúbrico?
Bueno, y digo yo, ¿qué tienen de mediocre las babosas?, ¿no estaremos dejándonos llevar, una vez más, por la etiqueta que precisamente los humanos hemos puesto a este simpático animalejo de aspecto lúbrico?
Comentario:
El caracol tuvo su gran tarde, quizás una tarde que durará toda una vida. El único problema es que cuando despierte, despojado de su concha, se empeñará en cuestionarse su nuevo estado. Y entonces descubrirá que, libre de su espiral, es sólo una babosa...
Soy malo. Lo sé. Y eso que el relato me ha encantado.
Saludos
Soy malo. Lo sé. Y eso que el relato me ha encantado.
Saludos





