El camino a casa
Vuelvo haciendo ruido de papel, con el aire enredándose entre los juncos de mi cabeza y con la hierba todavía bajo estos pies vagabundos. Vengo de la montaña donde el atardecer tiene sentido, recordando el fuego que ardía cada noche en la cima mientras un animal blanco lo devoraba, y agradecida por la compañía del animal incluso cuando ya no había fuego y sólo las luciérnagas se hubieran atrevido a quebrantar la oscuridad.
Estos días he crecido un poco más entre las zarzas que ocultan un tramo del río, y ahora enseño mi bandera de hojas por encima de la maleza. También he hundido un poco más mis raíces sobre la tierra, apreciando cada gota de humedad que me nutría. Así que vuelvo cristalina como el agua, llena de viento y con olor a tomillo. He visto ciervos cruzando el valle cada tarde, dejando una senda de huellas temerosas de ser descubiertas. Por las noches he cantado con las ranas en el estanque bajo un cielo preñado de estrellas, tantas que mis pupilas retrocedían a cada intento de abrazarlas con la mirada. Y aún siento el frescor del día amaneciendo en mi costado, como si el calor me pasara de largo para siempre. Me he bebido los días a sorbos, como una taza de té entre las manos, y he disfrutado cada trago como golosinas en la boca de un niño, y al caer la tarde, siempre en el mismo tronco, me he sentado a creerme que lo que he estado viendo, viviendo, oliendo, tocando y saboreando, ha sido de verdad una realidad para conservar viva y no una más de mis ensoñaciones.
El camino de vuelta ya lo conozco, por eso quiero entretenerme un rato más jugando al escondite entre los árboles que acompañan mi regreso.
Estos días he crecido un poco más entre las zarzas que ocultan un tramo del río, y ahora enseño mi bandera de hojas por encima de la maleza. También he hundido un poco más mis raíces sobre la tierra, apreciando cada gota de humedad que me nutría. Así que vuelvo cristalina como el agua, llena de viento y con olor a tomillo. He visto ciervos cruzando el valle cada tarde, dejando una senda de huellas temerosas de ser descubiertas. Por las noches he cantado con las ranas en el estanque bajo un cielo preñado de estrellas, tantas que mis pupilas retrocedían a cada intento de abrazarlas con la mirada. Y aún siento el frescor del día amaneciendo en mi costado, como si el calor me pasara de largo para siempre. Me he bebido los días a sorbos, como una taza de té entre las manos, y he disfrutado cada trago como golosinas en la boca de un niño, y al caer la tarde, siempre en el mismo tronco, me he sentado a creerme que lo que he estado viendo, viviendo, oliendo, tocando y saboreando, ha sido de verdad una realidad para conservar viva y no una más de mis ensoñaciones.
El camino de vuelta ya lo conozco, por eso quiero entretenerme un rato más jugando al escondite entre los árboles que acompañan mi regreso.
Comentario:
Wolffo,
Qué casualidad, andaba yo pensando precisamente en el optimismo sin razón aparente y apareces tú para descubrirme la primera de las razones: por contagio
Besos sin protección
Qué casualidad, andaba yo pensando precisamente en el optimismo sin razón aparente y apareces tú para descubrirme la primera de las razones: por contagio
Besos sin protección
Comentario:
Hola, hola holaaa....
alegrándome de tu vuelta, primavera tardía, y sientiendo en los míos tus pies alados.
Estoy lleno de optimismo sin ninguna razón aparente, y sólo voy a decirte que me encanta verte por aquí, sabelilla. Mil besos y un puñado de abrazos,
alegrándome de tu vuelta, primavera tardía, y sientiendo en los míos tus pies alados.
Estoy lleno de optimismo sin ninguna razón aparente, y sólo voy a decirte que me encanta verte por aquí, sabelilla. Mil besos y un puñado de abrazos,
Comentario:
Belén!
Lo que es una gozada es verte por fin por aquí. Me gustaría que te quedarás, algo me dice que tienes muchas cosas que contar...
Un besazo y, por supuesto, da por compartida la resaca campestre y otras que vayan surgiendo (que ya sabemos cómo las gastamos, ejem)
Soudthwind,
Parece que te estoy viendo en tu trabajo, levantando la puntita de tu nariz para olfatear y sonriendo con los ojos cerrados...
Así, conforme estás, te beso.
Lo que es una gozada es verte por fin por aquí. Me gustaría que te quedarás, algo me dice que tienes muchas cosas que contar...
Un besazo y, por supuesto, da por compartida la resaca campestre y otras que vayan surgiendo (que ya sabemos cómo las gastamos, ejem)
Soudthwind,
Parece que te estoy viendo en tu trabajo, levantando la puntita de tu nariz para olfatear y sonriendo con los ojos cerrados...
Así, conforme estás, te beso.
Comentario:
De repente ha cambiado el olor rancio del aire acondicionado de este sitio de trabajo, he otado la brisa en la cara y la hierba en mis pies. Ya me gustaría que todo aquél que conozco tuviese la misma capacidad que tú tienes para vivir y transmitir esos momentos. Buen regreso Sabelilla.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Es una gozada volverte a ver reflejada en palabras. Me alegro que lo hayas pasado tan bien, y que te hayas emborrachado de esa naturaleza onírica que describes. Si quieres compartir tu resaca en el mundo real, ya sabes donde encontrarme.





