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Me siento partícula, sólo eso
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Tomando impulso
A veces me dan ganas de salir corriendo. Pero no en el sentido estricto de echar a correr (menos mal, porque es sabido que tengo la capacidad pulmonar de una mosca, de una mosca pequeñita). Me dan ganas como de volcar la mesa de repente y ver cómo todo se hace trizas en unos segundos. Lo haría si no tuviera que pasar por el coñazo de recogerlo todo después, porque habría un después aunque yo me crea que no, y me pone muy nerviosa tener que dar explicaciones mientras recojo los errores, creo que es porque tengo la conciencia en el cuarto de la escoba y la escoba en el cuarto de la conciencia, y claro, es fácil que me equivoque y acabe usando la conciencia para barrer y la escoba para salir volando. Y así, ¿cómo vas a dar explicaciones?

Lo de las ganas será porque necesito una pausa en esta peli japonesa. Me gusta, pero me deja las manos libres, y así es imposible. Siempre pienso que necesitan tener el tacto ocupado. Si no les doy otra opción, acaban sudando, por el mero hecho de hacer algo. Lo que son las manos…

Volviendo a lo de las ganas…

 
Comentario:
Me tienes que explicar mejor lo de salir corriendo por dentro, Veranat...
Me alegra verte por aquí. Un beso.
 
Comentario:
Salir corriendo por dentro es lo mejor en esos casos, no hay que recoger el estropicio, el que vuelve hecho trizas es uno mismo. Mil besos, Sabelilla
 
Comentario:
No sé, Vania, yo creo que al menos para dar impulso sí que hay que dar un paso atrás, o al menos hacer un pequeño y rápido movimiento que sirva para llegar más lejos en el salto. Eso si se trata de saltar, si se trata de otra cosa, creo que con más razón todavía, cuando uno decide tomar impulso es porque quiere dejar algo, para ello creo que es un buen ejercicio hacer un pequeño recorrido hacia atrás, una retrospectiva, para terminar de convencerse, para afianzarse, tal vez.
Así que si no te salió bien no te preocupes, seguro que hiciste lo que tenías que hacer.
Un saludo!

Uy, Júcar, cruzar las manos? quedarse de brazos cruzados, quieres decir? Uf, eso sí que soy incapaz de hacerlo, me lo impide mi adicción al tacto.

A ver si la vas a tener tú también en el cuarto de la conciencia, Ino...
Un saludo, gracias por la visita!
 
Comentario:
a veces quiero pillar la escoba y salir volando, pero no la encuentro!!!!

Saludos
 
Comentario:
Sí, el problema es el después, porque los actos siempre acarrean consecuencias. Por eso tal vez, a veces, sea mejor cruzar las manos.
 
Comentario:
Ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso... eso me decían, pero no sé si lo supe hacer muy bien.
Salud/OS!
 
Comentario:
Sí, excepto por tu visita-corazonada, todo sigue igual, Blenfes. Joer, ya era hora de que te dejaras ver por aquí, ¿y tu blog? ¿ya no vas a escribir? Me gusta cómo escribes, era un placer (UN AUTÉNTICO PLACER)leerte. Si no quieres retomar el viejo, podías abrir uno nuevo... jo. Estoy deseando volver a enlazarte, pero tienes que escribir cabronaaaa
Un besazo, anda, que me tienes contenta.

Mi querida insomne Taramay, qué haces a estas horas por aquí perdía, me parece que a ti también te aburre la peli japonesa...
Un beseteeee
 
Comentario:
Yo creo que lo haría, siempre y cuando, claro está, estuviese muy segura de no tener que recoger el después, si hay que ir se va, pero ir pa ná, es tontería. Me has recordado la definición de la osadía: marido que llega borracho a su casa a las 3 de la madrugada, su mujer le está esperando armada de escoba... y él le pregunta: ¿Vas a barrer, o a volar?, eso es una definición de riesgo, y no dejar un examen en blanco con aquello de: ante la preunta: "definición de riesgo?", el riesgo es esto... y entregas el examen sin firmar...
y por último, sabel, tus manos... tus manos siempre traen buenas noticias.
¿Ya es tan tarde?, coño¡ me e desvelao...
Taramay
 
Comentario:
mira que me ha dado la corazonada de pasarme por aquí...y zas¡
Y me encuentro con el cuarto de la escoba, las pelis japonesas....en fin, veo que todo sigue en orden, je je
No