EL VIENTO
El viento es un capricho. Si no, ¿por qué iba a tener lugar un fenómeno de esas características?
En un día tórrido, en el que todo es sol y rubor en las mejillas, el viento es una brisa merecida y ni siquiera un recordatorio del invierno: nadie se acuerda de su aliento feroz ni de su enfado. Es un rumor de hojas bailarinas, un aleteo tan quedo que se confunde con la propia respiración y se escucha plácido y sedante, como una canción de cuna.
En otras épocas, el viento lo engulle todo con apetito voraz y ansias reprimidas, tras haberse contenido durante días y días, meses y, a veces, hasta años. El espectáculo es sobrecogedor. Es un monstruo que aúlla salvaje en la montaña, el hálito violento que entumece y paraliza, una sobredosis de terror.
Cuando pasa de largo es solamente aire, sin deseos de permanecer al lado de nadie, sin expectativas.
Lo cierto es que el viento se parece bastante a las personas en ese carácter que es amor pero también tiranía y, en ocasiones, indiferencia, es decir, las dos cosas a la vez y ninguna, como el mismísimo silencio. Pero estas ya son palabras mayores.
En un día tórrido, en el que todo es sol y rubor en las mejillas, el viento es una brisa merecida y ni siquiera un recordatorio del invierno: nadie se acuerda de su aliento feroz ni de su enfado. Es un rumor de hojas bailarinas, un aleteo tan quedo que se confunde con la propia respiración y se escucha plácido y sedante, como una canción de cuna.
En otras épocas, el viento lo engulle todo con apetito voraz y ansias reprimidas, tras haberse contenido durante días y días, meses y, a veces, hasta años. El espectáculo es sobrecogedor. Es un monstruo que aúlla salvaje en la montaña, el hálito violento que entumece y paraliza, una sobredosis de terror.
Cuando pasa de largo es solamente aire, sin deseos de permanecer al lado de nadie, sin expectativas.
Lo cierto es que el viento se parece bastante a las personas en ese carácter que es amor pero también tiranía y, en ocasiones, indiferencia, es decir, las dos cosas a la vez y ninguna, como el mismísimo silencio. Pero estas ya son palabras mayores.
Comentario:
mokovi,
Es un gustazo tenerte por aquí, bueno, y donde sea. Es un gustazo tenerte.
Ven y desfila cuando quieras y como quieras, en esta pasarela se llevan las transparencias... y a ti te sientan muy bien.
Un beso
Es un gustazo tenerte por aquí, bueno, y donde sea. Es un gustazo tenerte.
Ven y desfila cuando quieras y como quieras, en esta pasarela se llevan las transparencias... y a ti te sientan muy bien.
Un beso
Comentario:
hola sabelilla, no me sorprende que escribas asi, yo ya sabia que tras tu mirada timida hay un mundo enriquecedor para los que te escuchamos y leemos, y sabras, que cada vez que vas a la "pelu" sopla un fuerte siroco.
besos
besos
Comentario:
Hola pilimindrina, y gracias por tu bienvenida. Acabo de llegar y ya me siento como en casa.
Besos "manchegos" de una serrana adoptada.
Besos "manchegos" de una serrana adoptada.
Comentario:
Buenas sabelilla,
El viento es también símbolo de libertad, cuando juega con tu falda, cuando enreda tus cabellos, cuando sientes deseos de dejarte llevar por él y volar acariciando las hojas de los árboles.
Bienvenida y un beso de una asturiana en Inglaterra,
El viento es también símbolo de libertad, cuando juega con tu falda, cuando enreda tus cabellos, cuando sientes deseos de dejarte llevar por él y volar acariciando las hojas de los árboles.
Bienvenida y un beso de una asturiana en Inglaterra,





