Hacía tanto que no me reía así...
Pues sí, hacía mucho que no me reía tanto como estos dos últimos días. Y ya pensé que no se repetiría. Por suerte estaba equivocada.
La risa para mí es algo necesario, muy muy necesario. Es algo tan natural que a veces se nos pasa por alto. Es tan obvio que somos capaces de reirnos porque somos seres humanos, que nos olvidamos de que la risa está ahí y que si algún día nos falta, será señal de que algo está fallando.
Pues, como decía, últimamente me he reido bastante, haciendo el ganso, haciendo cosquillas, diciendo tonterías... con cualquier cosa.
Pero no me he reido yo sola, me he reido con alguien que también hacía mucho que no era capaz de reirse (salvo cuando me dan ataques de hipo, que entonces acaba llorando de la risa).
Ya era hora de que pudiésemos desencajar la mandíbula a lo grande, nos los merecíamos. Y en un principio parecía difícil que pudiésemos si quiera contarnos chistes, pero bueno, parece que las primeras impresiones a veces son erróneas, por eso me gusta dar una segunda oportunidad para que me causen una primera impresión, salvo que mi intuición me diga que no merece la pena.
Así que muchas gracias a tí, por dejarme que te saque de quicio haciéndote cosquillas cuando estás recién comido, por echar a correr en medio de la calle para que te persiga, por hacer el ganso conmigo hasta en el metro, por no poner remedio a mis ataques de hipo y por todas esas cosas que sólo tú y yo sabemos.
Un beso. disfruta de la playa...
La risa para mí es algo necesario, muy muy necesario. Es algo tan natural que a veces se nos pasa por alto. Es tan obvio que somos capaces de reirnos porque somos seres humanos, que nos olvidamos de que la risa está ahí y que si algún día nos falta, será señal de que algo está fallando.
Pues, como decía, últimamente me he reido bastante, haciendo el ganso, haciendo cosquillas, diciendo tonterías... con cualquier cosa.
Pero no me he reido yo sola, me he reido con alguien que también hacía mucho que no era capaz de reirse (salvo cuando me dan ataques de hipo, que entonces acaba llorando de la risa).
Ya era hora de que pudiésemos desencajar la mandíbula a lo grande, nos los merecíamos. Y en un principio parecía difícil que pudiésemos si quiera contarnos chistes, pero bueno, parece que las primeras impresiones a veces son erróneas, por eso me gusta dar una segunda oportunidad para que me causen una primera impresión, salvo que mi intuición me diga que no merece la pena.
Así que muchas gracias a tí, por dejarme que te saque de quicio haciéndote cosquillas cuando estás recién comido, por echar a correr en medio de la calle para que te persiga, por hacer el ganso conmigo hasta en el metro, por no poner remedio a mis ataques de hipo y por todas esas cosas que sólo tú y yo sabemos.
Un beso. disfruta de la playa...





