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La fotógrafa despierta
Fotografías sobre las distintas caras de la realidad
Acerca de
Hay miles de cosas que me mantienen despierta. Algunas ya sé cuales son, otras las tengo que ir descubriendo... Mientras intento licenciarme en Psicología, recuerdo lo bien que me quedaban las zapatillas de bailarina y trato de encontrar trabajo para poder estudiar Fotografía y viajar. Y mientras sucede todo esto, este pequeño rincón se va llenando con mil historias...
Sindicación
 
5 de enero de 2006
Ella no se da cuenta, no es consciente... parece no querer ver que es capaz... si por un instante pudiese escapar de su cuerpo y observarse día a día quizás se daría cuenta...
Me imagino que no es fácil sonreir cuando no quieres hacerlo, escuchar a los demás cuando no te apetece que te cuenten nada, caminar cuando lo que quieres es permanecer tumbada mirando a ninguna parte... no es fácil no poder llorar cuando te apetece, no es fácil llenar el vacío... no es fácil levantarse todos los días sabiendo que quizás hoy sea como ayer... y precisamente por que ha elegido el camino más difícil la admiro y quiero seguir aprendiendo de ella.
Me alegro de que un día sus ojos pidiesen a gritos alguien con quién hablar, me alegro de haberme cruzado en su camino y haberla invitado a bajar a un banco en pleno invierno a llorar mientras nos congelábamos, me alegro de que confíe en mí.
A veces se me hace difícil, lo reconozco, me gustaría abrir un puño, soplar a su alrededor, y que todo estuviese como debería estar, pero no tengo ese poder. Sin embargo, tengo la sensación (siempre la he tenido, lo sabe) que un día una pequeña sonrisa empezará a dibujarse en su cara... aunque ella no me crea.

Me da miedo que a veces piense que la regalo los oidos, diciéndola siempre lo bien que lo está haciendo, lo mucho que ha recorrido hasta ahora. He de ser realista, aún queda mucho por hacer, y no será fácil, pero esto no quiere decir que sea imposible. Ahora que escribo esto ella podrá volver aquí a leer siempre que quiera, y así no parecerá que intento hacerla sentir mejor sin más. Es simplemente que me asombra como se ha convertido en una mujer de la noche a la mañana, forzadamente, asumiendo responsabilidades que a muchos nos vendrían grandes y nos costaría asumir en un principio.

Tengo ganas de que se rompa el cemento que la envuelve, que un gran martillo lo destruya todo y le crezcan las alas de nuevo. Pero mientras tanto, si me deja, me quedo a su lado, para seguir aprendiendo, para ver su evolución. Tanto si discutimos como si nos llevamos bien, tanto si tiene un mal día como si lo tengo yo... una amistad como otra cualquiera pero diferente. Quiero que se quede.

Soy como un bebé para dormir, pero el otro día me costó, pensaba en ella, en mi vida, en la vida, en las personas que se van, en las que se quedan, en cómo hay que aprender a vivir día a día... en lo bonito que puede ser un instante dentro del caos más absoluto. Pues al fin y al cabo, los pequeños instantes son los que más se echan de menos cuando ya no se dan y por eso, hay que intentar que al menos haya uno cada día. E intenté darle sentido a todo y siempre acabo pensando en un sueño que tuve que me recuerda que no estamos solos aunque eso pensemos, y que al final del camino puede que haya alguien esperándonos.

Espero que este año tenga instantes de esos para ambas. un beso. te quiero.