Almas
Hay dos almas pérdidas
que deberian encontrarse,
entrelazarse cual ovillos de tibia lana
y enredarse en pentagramas de rosas.
Hay dos almas escondidas,
que hivernan en amaneceres helados,
temblando en cumbres de azucenas
por besos que se anidan en las nubes.
Hay dos almas alejadas,
que se acercan con el son de la música de lo imposible,
mojando la noche de estrellas,
en recónditas cuevas concubiscentes.
Hay dos almas,
pérdidas
escondidas,
alejadas
que lloran juntas
en la eternidad del tiempo no dado
y la turgencia de la noche echa dulce y tibio seno.
Hay dos almas.
Tan sólo dos almas.
Nada más.





