Te Marchas
La noche oscura de mi alma
ya no te siente cerca.
La luna afilada de mi locura
ya no implora tu presencia.
Te marchas.
Y en la música ténue de mi madrugada
en el alféizar de los sueños,
donde los ojos se hacen algodón
y las manos de miel piden azúcar
te dejo de buscar.
Te marchas.
Un viento perdido sopla
bajo la cálida y ausente
luz de las tinieblas.
Te marchas.
No volverás.





