Durante instantes me mirabas
Lo supe..
El deseo latía en tus sienes.
Se retorcía en tu interior cual animal herido.
Galopando por cada centímetro de tu dorada piel.
Mis dedos acariciaban el borde sinuoso de una copa de vino.
Se posaban tersos, finos, delicados.
Sintiendo el fino cristal.
Lo acariciaba segura de mi misma.
De tu creciente y punzante deseo hacia mi.
Insinuaba mis curvas.
Creciendo el latir de mis senos.
Acompasados.
Turgentes.
Tersos. Duros.
Conocedora como nunca de tu deseo enfermizo
Jugaba con su fuerza entre mis manos.
Lo notaba.
Podía sentirlo.
Intensidad de instantes.
Como el aroma que deja un buen perfume en el aire.
Lo sentía.
Fuerte. Intenso.
Tu me seguías mirando.
Tus ojos clavados en mi.
En mi escote. En mis senos.
Te morías por acariciarlos.
Lo sabía.
Tu tensión era tan intensa que rallaba en dolor.
Clamabas al cielo por tocarme.
¿Puedes sentirlo ahora?
¿Puedes sentir el mismo deseo que te atrapa?
Mírate. Dime si no lo sientes. Si ahora en este instante
de fino tiempo no vuelves a desearme?.
Se que si. Y sonrío. Sonrío.
Veo de nuevo la mueca de deseo en tus ojos...
En tus gestos..
En tus palabras..
En tus letras...
En lo que por unas horas nos unió en un viaje de tiempo.
¿ Deseas volver a repetirlo?.
Estoy dispuesta a arriesgar. Ahora más que nunca.
Creo que ya no tengo miedo.
En cambio, a ti si, escribes muy bien. Eres tan sutil, y a la vez tan clara, que da gusto leerte. El blog de arriba es genial!
Besos!





