Extraño despertar
Día extraño. Será por las nubes que copan el cielo desde hace tres días.
Mi mirada necesita ver el sol, imaginarlo. Sentir la yema de sus dedos haciendo caricias en mi fina piel. Ver su sortija de colores. Planeando. En silencio. Callado. En callado silencio.
Día extraño decía. Me he levantado cansada, como si hubiera estado toda la noche montada en una montaña rusa. Arriba. Abajo. Sin descanso. Mente y cuerpo en constante y agitado galope.
Subida en una encina, mirando al cielo, desde arriba, sin querer posar mis pies en el suelo.
Mi mente absorta en pensamientos lejanos, baldíos, llenos del mar que ayer, a la salida de mi jornada laboral, miraban mis ojos atónitos.- en si es lo bueno que tiene trabajar en la torre de cristal, como yo la llamo- . El mar, cercano, calmado, tibio, bajo el aire ondulante. Subiendo al aire.
Pensaba en Muchacho de ojos azules, en lo que me confunden sus actos. Ora ausencia, ora sonrisa cómplice, tacto, mirada furtiva, penetrante, ligera, cálida...
Desconcierta mis sentidos. Deseos que desconozco. Carne impenetrable. Sensaciones impenetrables. Muralla que no logro abatir, o que no desea ser abatida.
Eso sea.
Nuevos instantes. Fugaces de rutina de sábado, que casi puedo medir, analizar, discernir.
Y mente que sigue, continúa devanando hilos. Madeja de nudos sin comienzo. Sin principio. Sin fin. Volando hacia pasos que no se donde me llevan.
Anhelo de vacaciones del alma. Vacaciones, que no se ni dónde, ni con quien. Conmigo. Tiempo. Un – Kit kat- como dirían por ahí.
Piel trémula. Carne trémula. Ojos trémulos. Caricias trémulas. Sueños trémulos.
Detengo un instante. Un pensamiento. Una palabra conversada, junto a aquella con la que me unen lazos de sangre inseparables. Interior. Alma. ¿Como resulta tan complicado llegar a palpar el alma de los que nos rodean? ¿Tocar el más profundo interior? ¿El deseo más callado? ¿ El miedo más hondo? Profundidad de gotas. De silencios numéricos. De pantallas de sombras. Ese que esta ajeno a sordos silencios.
Máscaras con las que todos cubrimos nuestro rostro a diario. Fingiendo realidades que se esconden tras el biombo del teatro de la vida.
Ahora, a minutos de volver a esa rutina de sábado. Transparente. Siento el aleteo de una caricia en mis hombros desnudos. Bajo el vestido ajustado que contornea mi figura. Suave.
Fina. Fugaz. Penetrante. Intensa.
Caricia que atenaza mis sentidos.
Gemido que flota en el ambiente. Se deshace, como los minutos de hoy.
Gotas de perfume Angel.
En un hoy.… un día un tanto extraño.
Mi mirada necesita ver el sol, imaginarlo. Sentir la yema de sus dedos haciendo caricias en mi fina piel. Ver su sortija de colores. Planeando. En silencio. Callado. En callado silencio.
Día extraño decía. Me he levantado cansada, como si hubiera estado toda la noche montada en una montaña rusa. Arriba. Abajo. Sin descanso. Mente y cuerpo en constante y agitado galope.
Subida en una encina, mirando al cielo, desde arriba, sin querer posar mis pies en el suelo.
Mi mente absorta en pensamientos lejanos, baldíos, llenos del mar que ayer, a la salida de mi jornada laboral, miraban mis ojos atónitos.- en si es lo bueno que tiene trabajar en la torre de cristal, como yo la llamo- . El mar, cercano, calmado, tibio, bajo el aire ondulante. Subiendo al aire.
Pensaba en Muchacho de ojos azules, en lo que me confunden sus actos. Ora ausencia, ora sonrisa cómplice, tacto, mirada furtiva, penetrante, ligera, cálida...
Desconcierta mis sentidos. Deseos que desconozco. Carne impenetrable. Sensaciones impenetrables. Muralla que no logro abatir, o que no desea ser abatida.
Eso sea.
Nuevos instantes. Fugaces de rutina de sábado, que casi puedo medir, analizar, discernir.
Y mente que sigue, continúa devanando hilos. Madeja de nudos sin comienzo. Sin principio. Sin fin. Volando hacia pasos que no se donde me llevan.
Anhelo de vacaciones del alma. Vacaciones, que no se ni dónde, ni con quien. Conmigo. Tiempo. Un – Kit kat- como dirían por ahí.
Piel trémula. Carne trémula. Ojos trémulos. Caricias trémulas. Sueños trémulos.
Detengo un instante. Un pensamiento. Una palabra conversada, junto a aquella con la que me unen lazos de sangre inseparables. Interior. Alma. ¿Como resulta tan complicado llegar a palpar el alma de los que nos rodean? ¿Tocar el más profundo interior? ¿El deseo más callado? ¿ El miedo más hondo? Profundidad de gotas. De silencios numéricos. De pantallas de sombras. Ese que esta ajeno a sordos silencios.
Máscaras con las que todos cubrimos nuestro rostro a diario. Fingiendo realidades que se esconden tras el biombo del teatro de la vida.
Ahora, a minutos de volver a esa rutina de sábado. Transparente. Siento el aleteo de una caricia en mis hombros desnudos. Bajo el vestido ajustado que contornea mi figura. Suave.
Fina. Fugaz. Penetrante. Intensa.
Caricia que atenaza mis sentidos.
Gemido que flota en el ambiente. Se deshace, como los minutos de hoy.
Gotas de perfume Angel.
En un hoy.… un día un tanto extraño.





