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CARPE DIEM
RETALES DE MI VIDA: Con tibias gotas de sensualidad y una pizca de belleza erótica.
Acerca de
O mor henion i dhu: Ely siriar, el sila Ai! Aniron Undomiel
Sindicación
 
Madrugada de Sábado
Madrugada de sábado.

Estrellas galopan en el aire, a lomos del viento del sur. Ese que ahora ya no sopla, dejando que el calor empape nuestra piel.
Piel húmeda, ardiente.
Miro el cobijo de las cuatro paredes que me rodean. Espacio coloreado por lápices de sonrisas.
Bailan. Danzan. Se dejan impregnar por un suave y tibio aroma a incienso. Sutil y a la vez penetrante. Reposo mi alma. Recostada
Rubén Darío sopla a mis oídos susurrantes palabras de amantes, amadas y muchachas que en pos de la inocencia pierden su virginidad.

Ojos que empiezan a vencerse al dueño de Morfeo. Aspiro el aire aromatizado. Me gusta. Me detengo en esa sensación. Cierto olor a vainilla con un suave reflejo de rosas. Intensidad de instante. Aspiro de nuevo. Humo tintineante. Asciende, desciende por el espacio. Vuela, libre, lento, con cadencia casi numérica. Miro, observo.

Un leve momento y la oscuridad se cierne sobre mí. Leve y ligero viento. Me acomodo. Mi piel sigue ardiente. Centellas de relámpagos ascienden por ella. Mis suaves dedos, dibujan sinuosas caricias. Piel estremecida. Más ardiente aún. Abrazo al aire, lo recorro. Pinto sobre él. Lo desgrano. Respiración que aumenta sinuosamente su ritmo. Dedos que no dejan de explorar. Pechos que desnudos al espacio, afloran en toda su plenitud. Líneas redondas que se tornan en erección piramidal. Muerdo el ambiente. Lo hago mío. Abrazo a mi único compañero. Edredón que hace cosquillas. Me cubre. Se monta sobre mí. Humedades que afloran al sentir que dedos no dejan de jugar: Uno, dos…

Respiración que se torna jadeante, envuelta en llamas. Un único y ardiente pensamiento.
Un único momento: Placer.
Todo lo denota. Besos profundos. Movimientos rápidos, rítmicos que fluyen auspiciados por el más preciado tesoro de deseo.
Jadeos, ahora ya que claman, se agitan y piden a gritos – SI; A GRITOS- el momento del éxtasis.
Segundos de silencio. Segundos, instantes, sensaciones...y el mar se desborda llenando el aire de gemidos sempiternos. Humedades que se vuelven chorreantes.

Respiración entrecortada aún, y de nuevo abrazo a mi amante nocturno improvisado. Dibujando en mi mente, tu imagen. Dibujando que eres Tú. Tú. Tú.

No