El vuelo de una paloma errante.
La noche mágica voló. Se esfumó entre mis dedos.
Entre arenas de soles . Y bajo una luna que ensordecía al cielo con su brillo nocturno.
Y allí sentada, con los pies descalzos, repletos de vida y mar, me senté al arrullo de una paloma, que pretendia volar y no sabia como.
La miré atónita y su visión me ofreció un silencio que llenaba el inmenso horizonte. Estreché mis brazos al vacío sin encontrar mas abrazos que los dados por los lazos de sangre.
Vislumbré tu cara, a lo lejos y te soñe, tejiendo caricias bajo los rayos de la luna.
Frente a mis ojos sedientos, una pareja mosraba su amor a los cuatro vientos y a las estrellas que los cobijaban. Besos que rompian contra las olas. Abrazos que estallaban como los fuegos artificiales que por una noche galopaban al aire.
Y te volví a sentir ajeno a mi. Eres como ese filo de navaja que corta en dos el destino. No sé si eres lo que busco, o que te busco en lo que no eres.
Pero en esa noche mágica, me volvi a sentir como paloma errante que busca allí donde el mar se funde con el cielo. Inundando mi humedad de fría lluvia.
Y de fondo el cielo iluminado gritaba callado que moría por tus besos en mi cálida boca. Que mi cuerpo pedía a gritos que lo hicieras callar con el roce de tus manos y la turgencia de tu ser.
Pero la paloma no sabía que decirme y hoy sigue volando errante...
Entre arenas de soles . Y bajo una luna que ensordecía al cielo con su brillo nocturno.
Y allí sentada, con los pies descalzos, repletos de vida y mar, me senté al arrullo de una paloma, que pretendia volar y no sabia como.
La miré atónita y su visión me ofreció un silencio que llenaba el inmenso horizonte. Estreché mis brazos al vacío sin encontrar mas abrazos que los dados por los lazos de sangre.
Vislumbré tu cara, a lo lejos y te soñe, tejiendo caricias bajo los rayos de la luna.
Frente a mis ojos sedientos, una pareja mosraba su amor a los cuatro vientos y a las estrellas que los cobijaban. Besos que rompian contra las olas. Abrazos que estallaban como los fuegos artificiales que por una noche galopaban al aire.
Y te volví a sentir ajeno a mi. Eres como ese filo de navaja que corta en dos el destino. No sé si eres lo que busco, o que te busco en lo que no eres.
Pero en esa noche mágica, me volvi a sentir como paloma errante que busca allí donde el mar se funde con el cielo. Inundando mi humedad de fría lluvia.
Y de fondo el cielo iluminado gritaba callado que moría por tus besos en mi cálida boca. Que mi cuerpo pedía a gritos que lo hicieras callar con el roce de tus manos y la turgencia de tu ser.
Pero la paloma no sabía que decirme y hoy sigue volando errante...
Comentario:
Bueno, muy bueno, no puedo pensar en una mejor opción para un sábado en la noche: un martini extra-seco, mi sillón preferido y tu blog.
Saludos desde la Ciudad de Los Angeles
Saludos desde la Ciudad de Los Angeles





