Busco tus besos
Las escaleras del metro me dan tus besos. Los busco.
Nuestro asiento oficial habla por si mismo de los besos que no nos damos y de las caricias que se mueren en el aire abrasador del ambiente. Te miro. Veo un rostro cansado por el crujir de la vida, algo perdido en motores de recuerdos.
El metro nos empuja al devenir de nuestras vidas. Arrollándonos .
Y subimos a su espalda. Sin dejarnos llevar. Presos en nuestras respectivas jaulas de oro. Cada una perdido en el vagon de su miedo.
Sin mirarnos. Mirándonos. Escribiendo con la mirada, el dolor del desengaño, de la vida no dada. Anidando un duro mueble a nuestro corazón errante. Y tras de ti, te sigo hipnotizada por tus caricias imaginadas. Sin verte. Sin saber bien que esta ahí. Caminando tras los recuerdos, envueltos en papel de regalo.
Nuestro asiento oficial habla por si mismo de los besos que no nos damos y de las caricias que se mueren en el aire abrasador del ambiente. Te miro. Veo un rostro cansado por el crujir de la vida, algo perdido en motores de recuerdos.
El metro nos empuja al devenir de nuestras vidas. Arrollándonos .
Y subimos a su espalda. Sin dejarnos llevar. Presos en nuestras respectivas jaulas de oro. Cada una perdido en el vagon de su miedo.
Sin mirarnos. Mirándonos. Escribiendo con la mirada, el dolor del desengaño, de la vida no dada. Anidando un duro mueble a nuestro corazón errante. Y tras de ti, te sigo hipnotizada por tus caricias imaginadas. Sin verte. Sin saber bien que esta ahí. Caminando tras los recuerdos, envueltos en papel de regalo.





