Sol incasdencente
quemando arenas de sangre.
Cuerpos semidesnudos
ardiendo bajo las llamas.
Tu mirada fundiéndose
en el azul llameante del mar.
Tus dedos recorriendo
la suavidad de mi espalda.
Una gaviota nos mira.
Envidia nuestras pieles de papel.
Tumbado sobre mi.
Sobre la arena caliente.
Que no arde, lo que quema
son nuestros cuerpos.
Puedo sentir tu
virilidad clavada en mi.
Me susurras levemente al oido:
" Deseo hacerte el amor".
Te miro.
Y en mis ojos ves mi respuesta.
Si estuvieramos solos te elevaria
al séptimo cielo.
Donde tus gemidos alcanzaran a las estrellas.
Y allí nos perderiamos los dos.
En el oceano, en el mar, que nos rodea.
Hundidos en la pasión que nos desborda.
Perdidos en el incandescente deseo que nos quema.
Y más que nunca dejaria que te hundieras en mi.
Para ensordecer al aire con mis jadeos.





