Hay una tierra lejana,
más allá del horizonte,
donde los unicornios beben
el rocío de la vida eterna.
En ella habitan Amor,
junto a la cálida Dulzura,
el tibio Beso y la loca Pasión.
Acompañados del niño Cariño,
la anciana Ternura y la adolescente Lujuria.
Vivian felices, alegres,
dormitando en lagunas de tbio oro,
bailando en nubes de cálida seda
y riendo sin fin hasta el saludo de la noche de plata.
Más un dia llegó por el sendero de miel,
un Corazón disfrazado.
Y allí junto al árbol de manos de alondras
saludó a sus hermanos, con tíbia sonrisa.
La noche se hizo fiesta y
el cielo se cubrió de estrellas de plata.
Las copas se llenaron de cálido rubí
y la noche les arropo con su manto
ebrios de felicidad.
LLegó el amanecer con
su radiante abrazo.
Y el despertar se hizo canción en la
tierra de Unmiel.
Pero...
La Dulzura y ternura eran ya frío puñal
El Beso habia desaparecido.
La Pasión, la Lujuria, convertidos en gélida desidia
Y el Cariño en amarga hiel.
El Corazón disfradado
se desprendió de su manto de mentira
y con una risa alocada, gritó:
El DESAMOR soy.
Y así ya no hubo felicidad en aquella tierra lejana.





